23/08/2025
Hoy quiero hablarte desde lo más natural… sin camisa, sin máscaras… porque así también deberíamos vivir nuestra energía sexual: con conciencia, sin disfrazarla, sin regalarla.
¿Alguna vez te has preguntado a dónde va tu energía cada vez que la entregas?
La sociedad nos enseñó que acostarse con muchas personas es libertad… pero en realidad es desconexión. Cada vez que compartes tu cuerpo, entregas una parte de tu energía creadora. Y cuando lo haces sin conciencia, lo que queda no es plenitud, sino vacío.
La energía sexual no solo sirve para tener placer o hijos, es la energía más poderosa que existe: es la energía de la creación. Con ella puedes manifestar, sanar, elevarte. Pero si la malgastas, si la entregas a cualquiera, terminas drenado, apagado, desconectado de ti mismo.
Lo que nadie nos dice es que esa distracción —esa búsqueda de llenar vacíos con otros cuerpos— es parte del sistema: porque un ser humano vacío no crea, no manifiesta, no despierta.
Cuida tu energía. Honra tu cuerpo. No se trata de reprimir, sino de recordar que eres creador, y que tu sexualidad es un portal sagrado. Cuando aprendes a dirigirla, puedes cambiar tu vida.
Así como ahora recibo esta luz del sol, tú también puedes recibir tu propia luz… cuando eliges dejar de regalar lo que nació para crear.
**o