04/04/2026
El perfeccionismo y la excelencia parecen lo mismo. Pero no lo son. El perfeccionismo nace del miedo: miedo al error, al juicio, a no ser suficiente.
La excelencia nace del compromiso: con el proceso, con el aprendizaje, con dar lo mejor de uno hoy. Uno paraliza. El otro libera.
Si te has exigido tanto que ya no disfrutas lo que haces, vale la pena preguntarte: ¿estás persiguiendo la excelencia o huyendo del error?
Esa diferencia lo cambia todo.