Pintando Amaneceres

Pintando Amaneceres TEOTERAPIA. El lenguaje de Dios para sanar el alma
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12/03/2026

𝐂𝐎𝐍𝐅𝐄𝐒𝐀𝐑 𝐘 𝐎𝐑𝐀𝐑

❞𝐂𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐚𝐨𝐬 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐨𝐟𝐞𝐧𝐬𝐚𝐬 𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐲 𝐨𝐫𝐚𝐝 𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞́ 𝐬𝐞𝐚́𝐢𝐬 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨𝐬. 𝐋𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐟𝐢𝐜𝐚𝐳 𝐝𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝟓:𝟏𝟔)

Pasajes complementarios: 1 Tesalonicenses 5:23; Job 42:102; Salmos 32:3

Dentro de las tres dimensiones del hombre encontramos el alma, con esta nos relacionamos con otros, en ella radica nuestra voluntad, en ella decidimos qué hacer frente a nosotros mismos y cómo afecta a los otros. En esta área también se pueden originar algunas enfermedades, algunas personas están deprimidas y somatizan en su cuerpo; otro ejemplo puede ser la amargura, la cual transforma el rostro, encorva el cuerpo, envejece prematuramente y “seca los huesos”.

Para ser libres y experimentar sanidad total, es necesario confesar las ofensas que tengamos contra otros, y otros con nosotros, y lo hemos de hacer confesando y orando los unos por los otros.

No se trata solo de confesar a Dios y orar, se requiere también bajar al alma esta oración y ponernos en paz con la persona en cuestión, o de lo contrario, no estamos siendo coherentes.

Al momento de confesar no podemos justificarnos o victimizarnos. Debemos tomar la iniciativa, morir a nuestro ego y orgullo confesando y orando por los otros, para así experimentar la sanidad.

Podemos ver el ejemplo de Job, él era un hombre muy próspero, pasa una prueba en la que pierde todo, sus amigos aprovechan la oportunidad para escarnecerle e increparlo. Dios le pide a Job orar por ellos, Él no escuchó las oraciones de los amigos, pero sí la de Job, evitando que la mano de disciplina fuera sobre ellos; cuando lo hizo, además fue sano.

Hoy estamos llamados a buscar a la persona, pedirle unos minutos, o si es posible salir al encuentro, y pedirle que ore por nosotros. Esto dejará a la otra persona desarmada, “con fuego en su cabeza”, como dice la Biblia, “para que seáis sanos": de resentimiento, amargura, de aquello que seca y carcome los huesos, de aquello que envejece y transforma el semblante. Job 42:10 nos habla sobre cómo Dios quitó la aflicción, cuando Job oró por sus amigos y aumentó al doble sus bienes.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Dios eterno, gracias porque en tu Palabra puedo entender que hay decisiones que he tomado en mi vida, que me han llevado a guardar cosas en mi corazón. Hoy quiero confesarte que tengo cosas pendientes por sanar y perdonar en mi alma. Hoy quiero tomar la decisión de buscar aquellas personas con las cuales debo hablar para experimentar libertad, perdón y reconciliación; confesar lo que tengo guardado y pedirles que oren por mí. Dios, ten misericordia, bendíceme; que no me gane el ego, el orgullo. Ya quiero dejar atrás toda esta enfermedad provocada por mi amargura, por mi tristeza, por mi envidia, por el resentimiento, por el odio; todo esto quiero dejarlo atrás. Señor, gracias porque en tu palabra encuentro sanidad integral, gracias porque tú sanas mi espíritu e igualmente mi alma, porque tú sanas mi corazón y sanas todo mi ser".

11/03/2026

𝐋𝐀 𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐅𝐄

❞𝐘 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐟𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫𝐚́ 𝐚𝐥 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦𝐨, 𝐲 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫 𝐥𝐨 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐚𝐫𝐚́; 𝐲𝐬𝐢 𝐡𝐮𝐛𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐩𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨𝐬, 𝐥𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐚́𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐝𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨𝐬❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨𝟓:𝟏𝟓)

Pasajes complementarios: Hebreos 12:1

En medio de la enfermedad, después de llamar a los ancianos, habiendo sido ungidos. ¿Qué hay que hacer? Nos lo dice este pasaje: orar con fe, con paciencia y esperanza. No olvidemos que la fe es el creer, el confiar, es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve.

Es en el nombre del Señor Jesucristo, no es en el nombre de ningún hombre aquí en esta tierra. En el nombre de aquel que vino, vivió, murió y resucitó; que levantó paralíticos, que limpió a leprosos, dio vista a los ciegos, sanó a muchos. Por ello es que mi oración, aquella que es eficaz, es en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, porque es en Él que somos ungidos para vivir la sanidad, poniendo nuestra fe en Él.

La fe la podemos definir con cuatro C: Creer, Confiar, Certeza y Convicción. Y es la convicción de lo que se espera. Nosotros esperamos ser sanados, pero con certeza, novamos a esperar a ver qué pasa, no. Certeza es lo que se espera y es convicción de lo que aún no vemos, es confiar, es creer totalmente que Dios lo hace.

La oración de fe es para que se abran los cielos, esta oración es la que salva al enfermo, en el entendido de que es Dios quien salva. La Palabra de Dios nos dice:
“la oración de fe salvará al enfermo”.

Claro, es mi fe puesta en Dios y su Palabra, como lo entendemos en Hebreos: “puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe”. Es el Señor el que salva. El anciano, el líder espiritual es instrumento únicamente, pero Dios es el que lo hace.

La oración por el enfermo también es para ser perdonados, porque si nos hemos levantado contra Dios, si tenemos algo contra Él, si hemos cometido pecado, seremos perdonados también. Dios entonces sana y también perdona.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Señor Jesucristo, hoy reconozco que tu nombre está por encima de todo nombre. Mi fe hoy decido depositarla totalmente en ti, porque tú eres el autor y consumador de la fe, por eso te pido que me sanes y me perdones. Te doy gracias, mi Señor y mi Dios en este momento porque sé que has oído mi oración. A ti Señor sea mi gratitud, a ti mi Dios sea mi alabanza, no a hombre alguno, sino solo a ti, Señor bueno y misericordioso".

10/03/2026

𝐋𝐀 𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐘 𝐋𝐀 𝐔𝐍𝐂𝐈𝐎𝐍

❞𝐘 𝐒𝐚𝐦𝐮𝐞𝐥 𝐭𝐨𝐦𝐨́ 𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐜𝐞𝐢𝐭𝐞, 𝐲 𝐥𝐨 𝐮𝐧𝐠𝐢𝐨́ 𝐞𝐧 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐮𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬; 𝐲 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐞𝐧 𝐚𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐄𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐝𝐞𝐉𝐞𝐡𝐨𝐯𝐚́ 𝐯𝐢𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐃𝐚𝐯𝐢𝐝. 𝐒𝐞 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐨́ 𝐥𝐮𝐞𝐠𝐨 𝐒𝐚𝐦𝐮𝐞𝐥, 𝐲 𝐬𝐞 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐢𝐨́ 𝐚𝐑𝐚𝐦𝐚́❞. (𝟏 𝐒𝐚𝐦𝐮𝐞𝐥 𝟏𝟔:𝟏𝟑)

Pasajes complementarios: Santiago 5:13-15; 1 Samuel 9 ; 1 Samuel 10:1 ; 1 Samuel16:11-13

No olvidemos que en la oración está la respuesta. Cuando hablamos de que hay enfermedad en alguien y se ha llamado a los ancianos, el paso a seguir es unirnos entorno a esta persona y acudir al poder más maravilloso de todos, el poder de la oración, aquel que inclusive lleva a Dios a que abra los cielos, como lo vemos aquí, en el mismo Santiago 5: ¿Y qué hay que hacer? Nos dice: “únjanle con aceite, orar por él, ungiéndolo con aceite”.

¿Qué significa el ungir con aceite? El aceite representa en la Palabra de Dios algo fundamental: la obra de Cristo en el Poder de Espíritu Santo en nuestra vida.

La unción es que hemos sido elegidos por Dios para algo. Únjanle con aceite ¿Por qué? Porque Dios a nosotros nos ha escogido, porque Él nos ha mirado, ha puesto sus ojos sobre nosotros. Es como lo encontramos en el relato bíblico, donde Él le dice a Samuel: “Ya no hay que llorar a Saúl ¿Hasta cuándo llorarása Saúl?” Porque Saúl, el primer rey sobre Israel, había desechado a Dios.

Pero Dios ya tenía estipulado dentro de sus planes quién sería rey sobre Israel, había escogido al rey David. Seguramente todos hemos escuchado quién es él –“Anda yúngelo”–, pero Samuel no sabía quién era. Después se dio cuenta de que era el octavo hijo de un hombre llamado Isaí en la tierra de Belén. Lo ungiría porque Dios había puesto sus ojos sobre él. ¿Saben que Dios ha puesto sus ojos sobre nuestras vidas? Ha puesto su corazón sobre cada uno de nosotros y quiere ungirnos como ungió a David; Él quiere escogernos, somos escogidos por Dios.

La unción representa también el Espíritu Santo, su poder, pero igualmente su fruto. Luego, ¿qué me dice? Que en el nombre del Señor hay que hacerlo. Entendemos contesto que no es aquel anciano, aquel líder quien lo hace. No, es en el nombre del Señor. El anciano es un instrumento, nada más, el que lo hace es Dios. Debemos apropiarnos también de esto: es en nombre del Señor Jesucristo.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Señor, tú eres Dios lleno de amor, gracias por haberme escogido, por poner tus ojos sobre mi vida, tus ojos para sanarme, para limpiarme y llenarme de salud y de vida. Gracias Padre porque pensaste en mí.

¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? Por eso, muchas gracias porque tú pusiste tus ojos sobre mí, para que yo disfrutara de la sanidad integral que tienes para mi vida, gracias porque eres tú quienquita toda dolencia y enfermedad en mi vida y me unges para hacer tu voluntad".

09/03/2026

𝐄𝐋 𝐋𝐀𝐁𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐑𝐀 𝐏𝐎𝐑 𝐋𝐀 𝐄𝐍𝐅𝐄𝐑𝐌𝐄𝐃𝐀𝐃

❞¿𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐯𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬❓ 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐞 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚, 𝐲 𝐨𝐫𝐞𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐞́𝐥, 𝐮𝐧𝐠𝐢𝐞́𝐧𝐝𝐨𝐥𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐚𝐜𝐞𝐢𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫. 𝐘 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐟𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫𝐚́ 𝐚𝐥 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦𝐨, 𝐲 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫 𝐥𝐨 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐚𝐫𝐚́; 𝐲 𝐬𝐢 𝐡𝐮𝐛𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐩𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨𝐬, 𝐥𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐚́𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐝𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨𝐬❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝟓:𝟏𝟒-𝟏𝟓)

Pasajes complementarios: Marcos 6:13; Hechos 28:8

El apóstol Santiago nos dice: la oración del justo puede mucho, y esta oración es
integral, porque tiene que ver con nuestro espíritu y alma, pero también la oración
influye directamente en nuestro cuerpo. Recordemos que fuimos creados por Dios
como un ser tridimensional: espíritu, alma y cuerpo.

Con el cuerpo nos relacionamos con el entorno, y seguramente, si nuestro entorno
está frío, nosotros también tendremos frío; si en el entorno hay un virus, es posible
que lo adquiramos. Así estamos permanentemente expuestos ante cualquier
condición climática y también a cualquier factor que sea de amenaza y pueda poner
en peligro la salud del cuerpo, porque también somos seres corporales.

En Santiago 5:14-15 el apóstol Santiago está hablando concretamente del cuerpo:
"¿Está alguno enfermo entre vosotros?" Esa pregunta es para nosotros. “¿Está usted en estos momentos enfermo?”. Hay enfermedades que se originan, como lo hemos visto, en el alma, pero hay otras que tienen su inicio en el cuerpo, como por ejemplo, las de origen bacteriano, viral y de otro tipo.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos da respuesta a: ¿qué hacer cuando estamos
enfermos? Primero, llamar a los ancianos de la iglesia. A aquel que es nuestro líder
espiritual es bueno tenerlo cerca, aquel que nos oriente en cuanto lo que dice la
Palabra de Dios, para que nos alimente, para que vayamos creciendo; aquel al que
podamos llamar en esos momentos difíciles de crisis, cuando seguramente estamos
aislados.

Llame a los ancianos de la iglesia. Seguramente en los tiempos de Santiago no se
refería a una llamada telefónica, pero hoy podemos decir que literalmente es así,
llamemos a aquel que es nuestro líder espiritual. Y estos, ¿qué han de hacer?: orar por nosotros. Permitamos que otros oren por nosotros, porque nuestros líderes
espirituales no solamente nos van a mostrar lo que es la voluntad de Dios por medio de su Palabra, sino lo importante que es el orar, orando ellos también por nuestra vida. Esta es la oración eficaz que puede mucho, que puede todo.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Dios Omnipotente, gracias porque en tu Palabra entiendo que tú sanas toda
enfermedad. Hoy te quiero pedir que seas poniendo tu mano sobre mi vida, por lo que padezco, por la dolencia que me ocasiona la enfermedad. Señor Dios, tú eres Dios misericordioso y compasivo, y puedes traer sanidad. Yo confío en ti, en tus promesas, y me apropio de cada una de ellas; descanso en ti, sabiendo que tú traerás esa sanidad, medicina y también curación que yo necesito"

08/03/2026

¿𝐄𝐒𝐓𝐀́ 𝐀𝐋𝐆𝐔𝐍𝐎 𝐀𝐋𝐄𝐆𝐑𝐄❓ 𝐂𝐀𝐍𝐓𝐄 𝐀𝐋𝐀𝐁𝐀𝐍𝐙𝐀𝐒

❞𝐂𝐚𝐧𝐭𝐚𝐝 𝐚 𝐞́𝐥, 𝐜𝐚𝐧𝐭𝐚𝐝𝐥𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐦𝐨𝐬; 𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬 𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐚𝐫𝐚𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬❞. (𝟏 𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚𝐬 𝟏𝟔:𝟗)

Pasajes complementarios: Santiago 5:13

Podemos tener alegría y expresarla a través de diferentes manifestaciones, ya sea por cierto tipo de triunfo, o porque nos fue bien en el trabajo, nos dieron un ascenso, o en el estudio nos ganamos una beca, o logramos las ventas de este mes, o abrimos un consultorio, o cerramos de forma exitosa un caso desde el punto de vista legal. También podemos estar alegres porque nos vamos de viaje; estos son motivos para que nos alegremos, y esa alegría la podemos manifestar. Pero cuando no lo hacemos, nos llenamos de soberbia.

Siempre la oración acompaña al labrador, en los momentos de aflicción ora, pero cuando está feliz también lo hace y lo hace en acción de gracias, alabando a Dios. Esta es la condición permanente del escogido de Dios; del soldado, del atleta y el labrador.
Cuando estamos alegres tenemos que cantar alabanzas, para guardar nuestro corazón, mantenernos humildes; por ejemplo, si estamos alegres porque nuestra empresa está creciendo, pero creemos que fue gracias a nuestra capacidad o talento con que nos hemos esforzado, nos llenaremos de soberbia y lo alardearemos haciéndolo público por todas partes, casi de manera humillante. Por eso es necesario cantar alabanzas, para mantener nuestro corazón humilde, entendiendo de quién viene nuestra prosperidad.

Alabar es darle la gloria a Dios, y cuando lo hacemos nos mantenemos humildes, sencillos, doblegándonos delante de Él, para estar de pie frente a la adversidad, a los problemas, pero también a las oportunidades que nos da. No nos autoalabamos, ni permitimos que otros nos alaben, sino que alabamos a Dios y lo hacemos públicamente, le damos toda la gloria a Él y así guardamos nuestro corazón.

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
“Señor y Dios hoy quiero decirte que estoy feliz, y deseo cantarte alabanza, para mantener mi corazón siempre guardado: Padre bueno, reconozco que todo viene de ti, que todo lo que tengo lo he recibido de tu mano, por eso me humillo delante de ti. Llévame siempre a tener un corazón sencillo, ávido por ti y tu Palabra, un corazón que siempre te busca y alaba, que reconoce que toda gloria es para ti”.

07/03/2026

𝐀𝐅𝐋𝐈𝐂𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐘 𝐀𝐋𝐄𝐆𝐑𝐈́𝐀

❞¿𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐯𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐚𝐟𝐥𝐢𝐠𝐢𝐝𝐨❓ 𝐇𝐚𝐠𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧. ¿𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐨 𝐚𝐥𝐞𝐠𝐫𝐞❓ 𝐂𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐚𝐥𝐚𝐛𝐚𝐧𝐳𝐚𝐬❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝟓:𝟏𝟑)

Pasajes complementarios: Santiago 5:7; Salmos 50:15

De la misma manera que la paciencia es la característica del labrador, así lo es la oración. Santiago 5 nos sigue hablando del labrador y en el versículo 13 nos dice: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”. Recordemos que el labrador llora, vive aflicción desde que siembra, pero al recoger el precioso fruto lo hace con regocijo. Podemos evidenciar la condición de los dos momentos: la aflicción y la alegría.

Nosotros somos seres tridimensionales, es decir, tenemos tres áreas en nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Con el espíritu nos relacionamos con Dios, el alma nos relaciona con otras personas y el cuerpo nos permite hacerlo con el ambiente, con el entorno físico en el cual nos hallamos. Cada una de estas áreas tiene necesidades, pero también nos permite manifestarnos de diferentes maneras.

Santiago 5:13 dice: ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. Recordemos que en el espíritu cuando nos relacionamos con Dios hay dos puntos importantes: “está alguno afligido, o está alguno alegre”. Frente al primero nos dice que haga oración, y en el segundo, que cante alabanzas. Ambos tienen que ver con Dios. ¿Nosotros con quien hablamos?, con Dios; ¿a quién dirigimos nuestra oración?, a Dios; ¿a quién cantamos alabanzas?, a Dios. Por lo tanto, estamos hablando del área espiritual.

Otro tipo de aflicción es la que proviene del pecado, porque nos dice: “Si hubiere cometido pecados le serán perdonados”. El labrador no deja que el pecado lo detenga en su caminar, ni en su heredad; busca a Dios, ora eficazmente y como consecuencia vive el perdón, porque recibe la salvación para levantarse de cualquier estado de enfermedad, de la manera como Jesús lo hizo con el paralítico cuando lo primero que le dijo fue: “Tus pecados te son perdonados”, e inmediatamente después, “levántate y anda”.

La aflicción y la alegría, pese a que son dos temas totalmente opuestos, podemos vivirlos en nuestro espíritu. Aunque es en el alma donde se encuentra nuestra área emocional, esta se comunica con el espíritu y, por lo tanto, por medio de ese puente que hay entre el espíritu y el alma, se relaciona también con Dios. Por eso la Palabra de Dios nos invita a orar sin cesar, haciendo oraciones en el espíritu, aquellas que pueden y hacen que las cosas se hagan y sucedan. Esta es la oración eficaz del escogido, del labrador, del justo.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Dios eterno, gracias porque tú eres mi respuesta en medio de mi aflicción, y en medio de mí alegría, tú eres la alabanza que está en mi boca. Por esto yo quiero siempre acercarme a ti, quiero mantener mi corazón guardado, cantando alabanza, humillándome delante de ti, para no hacerlo ante los hombres. Gracias Dios por tu bendición y tu protección sobre mi vida y la vida de todo tu pueblo".

06/03/2026

𝐋𝐀 𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐄𝐒 𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐒𝐏𝐔𝐄𝐒𝐓𝐀

❞𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐥𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐟𝐢𝐫𝐢𝐨́ 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚́𝐛𝐨𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞, 𝐲 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐦𝐚𝐲𝐚𝐫❞. (𝐋𝐮𝐜𝐚𝐬 𝟏𝟖:𝟏)

Pasajes complementarios: Santiago 5:13; Lucas 18:2-8

La oración es fundamental e importante, y entender cómo debemos hacerla marca la diferencia en la búsqueda de Dios. Hemos aprendido que orar es hablar con Dios, pero no podemos olvidar que la oración siempre debe estar acompañada de la Palabra de Dios. La oración es un estilo de vida en cada hijo de Dios, no es algo que compete solo a las mujeres, ya que el hombre es el líder espiritual de la familia cuando así se ha consagrado a Dios.

Qué importante es que nosotros constantemente estemos en oración con Dios. Lucas 18 nos habla de la necesidad de la oración, la cual vemos como aquel medio por el cual obtendremos una respuesta, pero en sí esta es la respuesta misma. Cuando elevamos nuestra oración a Él y le oímos, no podemos levantarnos igual; por lo tanto, hasta ese momento llega nuestra aflicción porque se la hemos entregado al Señor, siendo Cristo quien murió en la cruz por ella.

Cada uno de nosotros tenemos que hacer oración, a veces le decimos a otros: “Hagan oración por mí, porque estoy afligido”, eso puede estar bien, pero si nosotros no nos acercamos a Dios, y nos comunicamos directamente, si no tenemos intimidad con Él, no pasará nada con nuestra aflicción, terminará empeorando.

Orar es una decisión personal que debemos tener siempre en nuestra vida, hacerlo de día y de noche, de continuo, siempre y sin cesar, tal como lo entendemos en Lucas 18: “orad en todo momento”. Si tenemos aflicción y no oramos a Dios, ¿qué nos puede suceder? Pues nos sumimos en ella, luego viene la tristeza, la depresión y no podremos salir de allí, por lo tanto, en el momento en el cual tengamos aflicción en el alma, debemos elevarle eso al espíritu, comunicarnos con Dios a través de la oración y entregársela a Él, para que su respuesta llegue hasta mi aflicción y esta sea quitada y nosotros seamos tratados y renovados, para así seguir adelante.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Espíritu Santo, tú que eres mi consolador, hoy te presento mi aflicción, te la entrego, no importa cuánto tiempo llevo en este estado, pues ya se ha convertido en un estilo de vida. Pero hoy decido y te pido que trates mi vida, que seas tú quitando toda aflicción, para que yo pueda continuar. Hoy decido creer que tú, Señor Jesucristo, ya moriste por esto, que ya quedó en la cruz, pues esta aflicción no resucitó sino murió allí. Gracias Señor por todo lo que tú haces en mi vida".

05/03/2026

𝐏𝐑𝐀𝐂𝐓𝐈𝐂𝐀𝐑 𝐋𝐀 𝐕𝐄𝐑𝐃𝐀𝐃

❞𝐒𝐢 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐨́𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐞́𝐥, 𝐲 𝐚𝐧𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐢𝐧𝐢𝐞𝐛𝐥𝐚𝐬, 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐨𝐬, 𝐲 𝐧𝐨 𝐩𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝❞ (𝟏 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝟏:𝟔)

Pasajes complementarios: Mateo 5:37; Santiago 5:7; Salmos 15:2-3

Hay un dicho que deberíamos comenzar a aplicar: “diga siempre la verdad y nunca tendrá que acordarse de lo que dijo”, ya que en muchas ocasiones estamos constantemente preguntándonos ¿qué fue lo que dije? En esos casos tenemos que acordarnos de las mentiras que hemos venido hilando a lo largo de nuestra vida para saber qué decir, para no ser inconsecuentes, si a eso se le puede llamar inconsecuencia.

Pero cuando decimos siempre la verdad nunca vamos a perder la memoria. Nuestro sí debe ser sí, al igual que nuestro no, porque lo que es más de esto de mal procede y no es bueno, no procede del bien. El origen de eso no es bueno, por eso estamos llamados a ser de palabra, siempre hablar la verdad.

Debemos cumplir lo que decimos, si les hacemos una promesa a nuestros hijos, cumplámosle. Si dijimos “vamos a jugar cuando llegue de trabajar”, pero después llegamos muy cansados, igual cumplámoslo, tenemos que hacerlo. En nuestro matrimonio, “amor, vamos a salir a una cena así sea sencilla, romántica para nuestro aniversario”, así se presenten situaciones, hagámoslo.

Por ejemplo, con nuestros votos matrimoniales, o cuando consagramos a nuestros hijos, tantas cosas, cumplamos todo lo que prometemos a lo largo de nuestra vida: “Señor, yo te voy a servir”, “Señor, nunca me voy a apartar de ti”; pero al ratico nos estamos apartando. “Señor, nunca voy a dejar que mi piso espiritual se mueva”, y al momento estoy tambaleando; “Señor, yo nunca voy a cometer lo de Pedro, nunca te voy a negar”, pero lo negamos permanentemente; “Nunca te voy a desechar como Saúl”, y luego hacemos lo que nos parece, creyéndonos el cuento de que somos reyes, de que tenemos reinos, olvidándonos para qué nos puso Dios allí, llenándonos de soberbia y altivez.

El labrador valora siempre la palabra de verdad y el cumplir siempre, no jura ni por el cielo ni por la tierra, es coherente y cumple lo que dice, sea sí o sea no. Entiende que no es quedar bien en el momento, porque no tiene visión de corto plazo, pues piensa siempre en el precioso fruto, en cumplir y en alcanzarlo. Y este debe ser nuestro actuar, ser de palabra, hablar con la verdad siendo serios con lo que decimos y hacemos.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Gracias Padre, porque tú me enseñas a través de tu Hijo que debo ser de palabra, que mi sí sea de palabra, pero más aún que eso tú me lo enseñas es a través de tu vida. Dijiste que me amabas y me lo demostraste en la cruz, dijiste que ibas a resucitar y lo hiciste, dijiste que no iba a quedar solo y me enviaste tu paciencia por medio de tu Espíritu Santo. Todo se cumple en mí. Ahora yo quiero ser como tú; ya no quiero nada que proceda del mal, como dice tu Palabra, algo que de mal procede. Yo quiero ser como tú, Señor".

04/03/2026

𝐒𝐄𝐀 𝐕𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐇𝐀𝐁𝐋𝐀𝐑: 𝐒𝐈́, 𝐒𝐈́; 𝐍𝐎, 𝐍𝐎

❞𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐚 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫: 𝐒𝐢́, 𝐬𝐢́; 𝐧𝐨, 𝐧𝐨; 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨, 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐜𝐞𝐝𝐞❞. (𝐌𝐚𝐭𝐞𝐨 𝟓:𝟑𝟕)

Pasajes complementarios: Mateo 5:33-37; Santiago 5:7

En el evangelio de Mateo, en el pasaje que conocemos como el gran sermón de las bienaventuranzas, es mucho lo que el Señor nos comparte y nos enseña, desde el capítulo 5 al 7. Resaltemos unos cortos versículos, comenzando en Mateo 5:33: “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos”. La Palabra de Dios nos indica la importancia de cumplir nuestros juramentos a Dios.

Pero detengámonos en Mateo 5:34-36. Santiago estaba presente cuando el Señor Jesús dijo estás palabras; por eso él, más adelante, como lo vemos en el capítulo 5 de esta carta, lo expresa de esa forma, le había quedado claro: “por tanto, hermanos míos”. Nosotros somos sus hermanos, y él nos está exhortando a que recordemos las palabras de nuestro Señor Jesucristo.

Santiago nos aclara que no podemos jurar por el cielo que es el trono de Dios, ni por la tierra, que es el estrado de sus pies, ni por nada que está bajo su autoridad. Nosotros o nuestros hijos, no juraremos ni siquiera por la Ciudad Santa, ni por Sion, ni por Jerusalén hemos de elevar juramento; ni por nuestra cabeza juraremos, o por aquel que eventualmente está sobre nosotros, por mucho que amemos a nuestros padres. “Se lo juro por mi mamacita”, dicen algunos, “por mi madre, por aquella mujer que me concibió, que me parió”, “se lo juro por la memoria de mis padres”; pero ni por ellos debemos hacerlo.

El Señor es mucho más amplio aquí cuando dice: “ustedes oyeron eso a los antiguos, pero yo os digo”. Aquí debemos entender que Él no vino a invalidar la ley, ni a derogarla, sino a cumplirla. El Antiguo Testamento no queda de ninguna manera abolido, pero el “yo os digo”, representa que demos un salto más. ¿Qué quiere decir? Lo que Dios nos dice “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mateo 5:37).

La Palabra de Dios nos dice que siempre debemos ser de palabra; en otras palabras, no confiemos en aquel que eleva juramento, no lo hagamos. Seamos de aquellos que nuestro sí es sí y nuestro no es no.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Señor Jesucristo, no quiero ni jurar por el cielo que es tu trono, ni por la tierra que es el estrado de tus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad Santa, Dios, ni por mi cabeza, ni por ninguna otra cosa, de ninguna manera he de hacerlo. Esto es lo que me enseñas tú; el mundo me enseña a hablar necedades y a juramentar en vano, sin respetar o cumplir la palabra, pero hoy escojo hacer lo que dice tu Palabra. Gracias Dios, Señor, por lo que tú me hablas y porque me permites igualmente hablarte a ti, Dios bueno y misericordioso. Acompáñanos en el resto de este día bajo tu bendición y protección".

03/03/2026

𝐏𝐀𝐂𝐈𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐒𝐄𝐑 𝐃𝐄 𝐏𝐀𝐋𝐀𝐁𝐑𝐀

❞𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨, 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐦𝐢́𝐨𝐬, 𝐧𝐨 𝐣𝐮𝐫𝐞́𝐢𝐬, 𝐧𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐜𝐢𝐞𝐥𝐨, 𝐧𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, 𝐧𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮́𝐧 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐣𝐮𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨; 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐬𝐢́ 𝐬𝐞𝐚 𝐬𝐢́, 𝐲 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐬𝐞𝐚 𝐧𝐨, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐜𝐚𝐢𝐠𝐚́𝐢𝐬 𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝟓:𝟏𝟐)

Pasajes complementarios: Mateo 5:33-37; Éxodo 20:7

Desde el Antiguo Testamento, Salomón nos habla acerca de lo que corresponde a los juramentos en cuanto a cumplirlos, pero en contraste con ello, encontramos en Santiago 5:12 que no hemos de jurar por ningún motivo. La gente hoy en día jura por diferentes razones. Juran para darle más importancia a lo que van a expresar y decir; por ejemplo, está hablando un hombre con su esposa y le dice: “mire, se lo juro por Dios que yo no la he engañado, se lo juro por lo más sagrado que tenemos, que son nuestras hijas, se lo juro por mis padres que ahora están en el cielo, se lo juro por todo lo que yo he construido a lo largo de todo estos años”. Podemos decir lo que sea para darle importancia.

Pero la palabra de Dios en Santiago nos dice: “Pero, sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”.

Pensemos, después de estar media hora dialogando, y luego en 30 segundos, juramos. ¿Quiere decir eso que en los 30 minutos anteriores no era cierto lo que dijimos?, ¿por qué tenemos que darle más importancia a cierta afirmación o afirmaciones que eventualmente pronunciamos y no a toda la conversación? Como quien dice, media hora de mentiras, “pero esto sí es una cosa seria, esto si se lo digo delante de Dios, se lo digo por nombre de mis hijas, por lo que sea”.

Hoy en día la gente hace lo mismo que en los tiempos de Santiago. Desde que se tiene conocimiento del hombre, siempre se ha recurrido a jurar. Siguiendo con este ejemplo, el hombre le dice a la esposa: “se lo juro por Dios”, está jurando por el cielo, como dice Santiago; o “se lo juro por mis hijos”, está jurando por alguien que está aquí en la tierra; o “por lo que sea”, por cualquier otro juramento, otro motivo, otra razón que nos podemos inventar. Las cosas no han cambiado, según nos lo expresa Santiago: “Ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro motivo”.

Por eso debemos tomar la decisión como dice Santiago, no juremos por nuestro Señor Jesucristo, ni por nuestras hijas, las cuales amamos, ni por la familia. Que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Amado Señor Jesús, qué maravilloso es encontrar en tu Palabra, que necesito yo paciencia para ser un hombre de palabra. Hoy entiendo que la paciencia es algo que debo ejercitar 24 horas al día, todos los años de mi vida aquí en esta tierra y no por momentos. Quiero ser de palabra todos los días de mi vida y he de tener paciencia para que mi sí sea sí, y mi no sea no. Enséñame a ser como tú Señor, porque todo lo que tú dijiste tocante a mí lo has cumplido y lo seguirás cumpliendo".

02/03/2026

𝐄𝐋 𝐄𝐉𝐄𝐌𝐏𝐋𝐎 𝐃𝐄 𝐉𝐎𝐁

❞𝐘 𝐪𝐮𝐢𝐭𝐨́ 𝐉𝐞𝐡𝐨𝐯𝐚́ 𝐥𝐚 𝐚𝐟𝐥𝐢𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐉𝐨𝐛, 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞́𝐥 𝐡𝐮𝐛𝐨 𝐨𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮𝐬 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬; 𝐲 𝐚𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨́ 𝐚𝐥 𝐝𝐨𝐛𝐥𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚𝐧 𝐬𝐢𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐉𝐨𝐛❞. (𝐉𝐨𝐛 𝟒𝟐:𝟏𝟎)

Pasajes complementarios: Santiago 5:11; Santiago 5:7

Continuando con la historia de Job, entendemos que él fue paciente, pero también que vio el fin del Señor, no solo vivió el distanciamiento, burla y murmuración de sus amigos y familiares, sino a nivel personal experimentó varios aspectos.

Job experimentó soledad, y eso es lo que sucede cuando vivimos situaciones adversas; cuando las personas están pasando por momentos difíciles las personas a su alrededor tienden a alejarse. Están con nosotros en las buenas, pero en las malas inmediatamente se distancian, entonces se aplica la famosa frase: “si te vi no te conocí”. Eso fue lo que le pasó literalmente a Job. Pero, no siendo suficiente, nos muestra la Palabra de Dios que se aprovecharon de su quebrantamiento, inclusive nos habla este pasaje de la aflicción, que cuando se experimentan situaciones como estas, también hay quebrantamiento.

Muchas cosas comienzan a turbarnos seguramente cuando atravesamos situaciones difíciles, es posible que hoy estemos viviendo una de estas y entonces nos turbamos, nos llenamos de miedos y la cabeza nos da vueltas ¿Qué hacer en estos momentos?
La Palabra de Dios nos dice que debemos tener paciencia para ver el fin del Señor, pues Él es misericordioso y compasivo. Su obra es el resultado de su amor y misericordia eterna hacia nuestra vida, por ello tuvo compasión de nosotros, por eso tuvo paciencia hasta cumplir su carrera acá en la tierra y cruzar la meta muriendo, pero resucitando, obteniendo la victoria sobre el pecado y reconciliándonos con el Padre.

Con Job entendemos que el fin del Señor no es el duplicar lo que tenemos. Claro, la Palabra de Dios nos dice que después de que él pasó toda esta prueba y adversidad, le dio el doble de lo que tenía; de por sí era un hombre demasiado próspero, ahora pues lo sería mucho más. Digamos que era un hombre rico, porque le iba bien en todos sus caminos, independiente del dinero que tenía o los bienes que logró obtener en su momento. Tenía una buena familia, hijos, hijas, todo lo tenía, incluyendo una excelente comunión con Dios. Él siempre expresó: “Dios dio y Dios quitó, pero sea el nombre de Jehová bendito”.

Sin embargo, las cantidades son irrelevantes porque no consiste en restituir lo perdido, sino en la maravillosa experiencia de entender y vivir la misericordia y compasión de Dios para nuestras vidas, y tener ese amor y misericordia con los perdidos, ser labrador de sus obras y de su casa.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Padre bueno, que tu misericordia sea conmigo, pero también sobre aquellos que hoy no te conocen, que tu compasión sea sobre ellos, que tu misericordia sea sobre aquellos que se levantan contra mí, que me maldicen, que me aborrecen, que procuran el mal en mi vida, sobre aquellos que me escarnecen, sobre aquellos que me han herido. Te pido por cada uno de ellos porque yo he recibido tu misericordia, la cual es para compartirla a otros. Tomo la decisión de así hacerlo, no dejando que mi corazón se llene de dolor y rencor sino disfrutando del fin que tú tienes para mi vida".

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