13/01/2026
𝐄𝐋 𝐌𝐈𝐍𝐈𝐒𝐓𝐄𝐑𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐂𝐎𝐍𝐂𝐈𝐋𝐈𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍
❞𝐘 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐧𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐥𝐢𝐨́ 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐢𝐠𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨, 𝐲 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐨 𝐞𝐥 𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐥𝐢𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧❞. (𝟐 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐭𝐢𝐨𝐬 𝟓:𝟏𝟖)
Dios nos reconcilió consigo mismo, esto quiere decir que la reconciliación parte de Dios, que Él toma la decisión, Él toma la iniciativa. Siendo Dios el ofendido, siendo Dios el agraviado, el golpeado, el escupido, el burlado; siendo Cristo el crucificado, toma la decisión de reconciliarnos consigo mismo. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer como imitadores que somos de Cristo, como aquellos que le decimos constantemente “yo quiero ser como tú”, es hacer exactamente lo mismo. Pero esto nos cuesta demasiado porque nadie lo hace. De hecho, hay muchas razones para no hacerlo y humanamente ninguna para hacerlo. Entonces ¿por qué tenemos que hacerlo? Solo existe una razón: “porque Cristo así lo hizo”.
Cristo nuestro Señor quiere lo mejor para nuestra vida, y lo mejor para nosotros es la reconciliación, no solo para aquella persona que nos ha ofendido, sino para nosotros también. Como padre, como persona, como esposo o esposa, es necesaria la reconciliación; se nos ha encargado el ministerio de la reconciliación.
Dios nos dio este ministerio, tiene que partir de nosotros mismos, primero con respecto a nuestra familia, con respecto a nuestra esposa y nuestros hijos. A nosotros nos corresponde tomar la iniciativa de acuerdo con lo que dice Lamentaciones 5:21, adaptándolo para nosotros: “Vuélvenos, oh, Jehová, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio.”
Podemos decir, “a mí siempre me toca pedirle perdón a mi esposa cuando tenemos una discusión, así ella haya sido la que inició el pleito. ¿Por qué me toca siempre a mi hacerlo?”. La respuesta es, porque nos corresponde actuar como Cristo, tal como lo enseña en su Palabra: “vuélvete oh Jehová, vuélvenos oh Jehová a ti”. De esto se trata, tomemos la iniciativa como Dios lo hace, porque ese es el ministerio de la reconciliación.
Cuando hay un deseo de reconciliación, es necesario renovar. Aquí no cabe la frase: “es que las cosas no volverán a ser igual nunca”. Debemos volver como al principio. Humanamente no se puede volver a ser la misma persona cuando hubo mucha ofensa y mucho dolor, pero la Biblia dice que el renovar es volver las cosas como eran al principio. Así lo hace Dios conmigo, entonces yo tengo que hacerlo también con otros; porque Dios nos ha encargado el ministerio de la reconciliación.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Señor, yo sé que tú me has amado y perdonado. Sé que entre nosotros no hay reproches, no hay juicios, solo hay amor y perdón. Aun así, me cuesta mucho perdonar a otros y aun más, me cuesta ser yo quien dé el primer paso, quien ejerza el ministerio de la reconciliación. Tú sabes cuánto dolor me han causado, pero yo también he causado dolor a otros. Ayúdame padre a hacer lo que debo, a imitar a mi Señor Jesucristo, aquel quien murió por mis pecados. Te pido Padre que me ayudes a dar el primer paso, a buscar a quien me ha ofendido, aun más, a buscar a quien yo he ofendido, a iniciar el proceso de reconciliación, tal como tú lo hiciste conmigo. Gracias Señor porque sé que en ti puedo hacerlo, se que tú me ayudarás; quiero ser parte del ministerio de la reconciliación y lo lograré en tu nombre. Una vez más, te doy gracias por tu misericordia y bondad sobre mi vida."