12/03/2026
𝐂𝐎𝐍𝐅𝐄𝐒𝐀𝐑 𝐘 𝐎𝐑𝐀𝐑
❞𝐂𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐚𝐨𝐬 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐨𝐟𝐞𝐧𝐬𝐚𝐬 𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐲 𝐨𝐫𝐚𝐝 𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞́ 𝐬𝐞𝐚́𝐢𝐬 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨𝐬. 𝐋𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐟𝐢𝐜𝐚𝐳 𝐝𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨❞. (𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝟓:𝟏𝟔)
Pasajes complementarios: 1 Tesalonicenses 5:23; Job 42:102; Salmos 32:3
Dentro de las tres dimensiones del hombre encontramos el alma, con esta nos relacionamos con otros, en ella radica nuestra voluntad, en ella decidimos qué hacer frente a nosotros mismos y cómo afecta a los otros. En esta área también se pueden originar algunas enfermedades, algunas personas están deprimidas y somatizan en su cuerpo; otro ejemplo puede ser la amargura, la cual transforma el rostro, encorva el cuerpo, envejece prematuramente y “seca los huesos”.
Para ser libres y experimentar sanidad total, es necesario confesar las ofensas que tengamos contra otros, y otros con nosotros, y lo hemos de hacer confesando y orando los unos por los otros.
No se trata solo de confesar a Dios y orar, se requiere también bajar al alma esta oración y ponernos en paz con la persona en cuestión, o de lo contrario, no estamos siendo coherentes.
Al momento de confesar no podemos justificarnos o victimizarnos. Debemos tomar la iniciativa, morir a nuestro ego y orgullo confesando y orando por los otros, para así experimentar la sanidad.
Podemos ver el ejemplo de Job, él era un hombre muy próspero, pasa una prueba en la que pierde todo, sus amigos aprovechan la oportunidad para escarnecerle e increparlo. Dios le pide a Job orar por ellos, Él no escuchó las oraciones de los amigos, pero sí la de Job, evitando que la mano de disciplina fuera sobre ellos; cuando lo hizo, además fue sano.
Hoy estamos llamados a buscar a la persona, pedirle unos minutos, o si es posible salir al encuentro, y pedirle que ore por nosotros. Esto dejará a la otra persona desarmada, “con fuego en su cabeza”, como dice la Biblia, “para que seáis sanos": de resentimiento, amargura, de aquello que seca y carcome los huesos, de aquello que envejece y transforma el semblante. Job 42:10 nos habla sobre cómo Dios quitó la aflicción, cuando Job oró por sus amigos y aumentó al doble sus bienes.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Dios eterno, gracias porque en tu Palabra puedo entender que hay decisiones que he tomado en mi vida, que me han llevado a guardar cosas en mi corazón. Hoy quiero confesarte que tengo cosas pendientes por sanar y perdonar en mi alma. Hoy quiero tomar la decisión de buscar aquellas personas con las cuales debo hablar para experimentar libertad, perdón y reconciliación; confesar lo que tengo guardado y pedirles que oren por mí. Dios, ten misericordia, bendíceme; que no me gane el ego, el orgullo. Ya quiero dejar atrás toda esta enfermedad provocada por mi amargura, por mi tristeza, por mi envidia, por el resentimiento, por el odio; todo esto quiero dejarlo atrás. Señor, gracias porque en tu palabra encuentro sanidad integral, gracias porque tú sanas mi espíritu e igualmente mi alma, porque tú sanas mi corazón y sanas todo mi ser".