Erudito Educativo

Erudito Educativo Ofrecemos refuerzos y acompañamientos escolares además te preparamos para las pruebas saber 11. Refuerzo y acompañamiento escolar para niños y jóvenes.

Nuestros refuerzos escolares a domicilio en Medellín, son la mejor opción para tu familia, trabajamos por mejorar la educación en Colombia, porque sabemos que es necesario un trabajo conjunto entre padres e instituciones para lograr que los niños y jóvenes tengan el mejor rendimiento escolar. Ofrecemos un acompañamiento a las familias en Medellín que se preocupan y brindan a sus hijos la mejor educación. Dentro de los refuerzos y acompañamientos escolares ofrecemos:
Recuperación de materias. Resolución de dudas de las distintas asignaturas de primaria. Preparación de los exámenes ya sea del colegio actual o para cambio de colegio. Supervisión de trabajo diario, asegurando llevar los cuadernos ordenados, limpios y completos. Mejora de las técnicas de estudio: lectura comprensiva, resúmenes, esquemas. Permanente contacto con los padres y el colegio. Además los programas de trabajo son diseñados con estrategias personalizadas de acuerdo a las necesidades educativas de los niños y jóvenes. En que materias podemos ayudarte:
Nuestros refuerzos y acompañamientos escolares están pensados para aumentar el desempeño de nuestros estudiantes en las diferentes áreas del conocimiento. Como por ejemplo:

Matemáticas
Ciencias
Sociales
Español
Inglés
Y en todas aquellas en las cuales requieras de asesoramiento. Nuestras clases son personalizadas, el servicio es uno a uno y a domicilio, en una metodología donde el estudiante es el centro del proceso de aprendizaje, mejorando considerablemente los resultados. Todos nuestros orientadores son educadores preparados, con años de experiencia trabajando con niños y jóvenes.

22/11/2016

12 preguntas para educar con coherencia

12preguntasparaactuarconcoherencia
Ser coherente en todo momento con nuestros hijos es muy difícil. Les queremos pero les castigamos y les gritamos. Les mentimos o les ignoramos. Prometemos cosas que no cumplimos. Les decimos que les amamos pero no les dedicamos tiempo.

¡Aquí hay algo que no funciona!

Cuando tu hijo no acaba un trabajo, le riñes y castigas por perezoso pero cuando eres tú quién no lo acaba, entonces es porque tienes otras cosas más importantes que hacer.
Cuando tu hijo llora y patalea entiendes que es un maleducado que trata de llamar la atención como sea pero cuando tú estás triste y malhumorado entonces es que necesitas consuelo y comprensión.
Está prohibido que tu hijo grite o diga palabrotas pero cuando tú las dices es porque te han provocado o porque no hay otra manera de que tus hijos te escuchen.
Le pegas una bofetada por pegar a su hermano. ¿Quién entiende esto?
Te quejas de que tu hijo adolescente se encierra en su cuarto y no te habla pero tú llegas bien tarde del trabajo y te encierras en la cocina a cenar y leer tu periódico. ¡Y te enfadas si te interrumpen!
Te pones nervioso porque tu hijo es lento al hacer sus encargos pero cuando tú también lo eres entonces es porque eres meticuloso.
Cuando tu hijo defiende con vehemencia lo que para él es importante es un egoísta y un cabezota pero cuando eres tú quien defiende sus derechos es porque no te dejas pisotear.
Cuando él llega tarde a sus citas es un irresponsable pero cuando lo haces tú es porque estás muy atareado o porque los demás te han impedido ser puntual.
Cuando él abusa del móvil es porque está enganchado y merece requisarle el teléfono pero tú debes estar constantemente conectado a tu móvil en casa por asuntos de trabajo.
¡O nos aclaramos o nuestros hijos se volverán locos con nuestras incoherencias!

La regla de oro para ser coherente

Para ser coherente con tu hijo, en cada intervención hazte estas dos preguntas:

¿Qué es lo que necesita en estos momentos? ¿Qué le riña o que le de ejemplo? ¿Qué lo castigue o le comprenda?
¿Qué es lo que quiero que aprenda con mi actuación?
12 preguntas indispensables para actuar coherentemente con tu hijo:

La coherencia se basa en el amor, en el respeto y el sentido de justicia. Si falla uno solo de estos ingredientes, falla tu proyecto educativo. Las siguientes preguntas están formuladas bajo estos parámetros. Condicionan no solo la estabilidad psicológica y emocional de tu hijo sino la estabilidad familiar.

¿Con mi comportamiento, ¿qué le estoy enseñando?
¿Le estoy pidiendo algo que yo mismo no voy a cumplir?
¿Me guía mi amor cuando le riño por un comportamiento negativo o lo hago por cansancio, ego o comodidad?
Si continúo haciendo lo que hago, ¿se arreglará el problema?
¿Es posible que haciendo lo que hago se agrave el problema?
Mis métodos educativos, ¿fomentan o rompen mi relación con mi hijo?
¿Podría hacer lo que hago utilizando métodos más respetuosos con mi hijo?
¿Estoy cambiándole aspectos de su personalidad valiosos para forzarle a ser como yo quiero que sea?
Cuando mi hijo me obedece, ¿lo hace de forma forzada, obligado o temeroso más que por convicción?
Con mi intervención, ¿le estoy enseñando a solucionar sus problemas o lo hago dependiente de mí?
Con mis palabras, ¿lo ayudo a crecer en seguridad o estoy minando su autoestima?
¿Cuál es el verdadero motivo de su comportamiento? ¿Cuál es el verdadero problema? ¿Su comportamiento o los sentimientos que han generado ese comportamiento?


Elena Roger Gamir
Pedagoga
Centro de Desarrollo Cognitivo Cognitum

22/11/2016
12 preguntas para educar con coherencia12preguntasparaactuarconcoherenciaSer coherente en todo momento con nuestros hijo...
11/08/2016

12 preguntas para educar con coherencia

12preguntasparaactuarconcoherencia
Ser coherente en todo momento con nuestros hijos es muy difícil. Les queremos pero les castigamos y les gritamos. Les mentimos o les ignoramos. Prometemos cosas que no cumplimos. Les decimos que les amamos pero no les dedicamos tiempo.

¡Aquí hay algo que no funciona!

Cuando tu hijo no acaba un trabajo, le riñes y castigas por perezoso pero cuando eres tú quién no lo acaba, entonces es porque tienes otras cosas más importantes que hacer.
Cuando tu hijo llora y patalea entiendes que es un maleducado que trata de llamar la atención como sea pero cuando tú estás triste y malhumorado entonces es que necesitas consuelo y comprensión.
Está prohibido que tu hijo grite o diga palabrotas pero cuando tú las dices es porque te han provocado o porque no hay otra manera de que tus hijos te escuchen.
Le pegas una bofetada por pegar a su hermano. ¿Quién entiende esto?
Te quejas de que tu hijo adolescente se encierra en su cuarto y no te habla pero tú llegas bien tarde del trabajo y te encierras en la cocina a cenar y leer tu periódico. ¡Y te enfadas si te interrumpen!
Te pones nervioso porque tu hijo es lento al hacer sus encargos pero cuando tú también lo eres entonces es porque eres meticuloso.
Cuando tu hijo defiende con vehemencia lo que para él es importante es un egoísta y un cabezota pero cuando eres tú quien defiende sus derechos es porque no te dejas pisotear.
Cuando él llega tarde a sus citas es un irresponsable pero cuando lo haces tú es porque estás muy atareado o porque los demás te han impedido ser puntual.
Cuando él abusa del móvil es porque está enganchado y merece requisarle el teléfono pero tú debes estar constantemente conectado a tu móvil en casa por asuntos de trabajo.
¡O nos aclaramos o nuestros hijos se volverán locos con nuestras incoherencias!

La regla de oro para ser coherente

Para ser coherente con tu hijo, en cada intervención hazte estas dos preguntas:

¿Qué es lo que necesita en estos momentos? ¿Qué le riña o que le de ejemplo? ¿Qué lo castigue o le comprenda?
¿Qué es lo que quiero que aprenda con mi actuación?
12 preguntas indispensables para actuar coherentemente con tu hijo:

La coherencia se basa en el amor, en el respeto y el sentido de justicia. Si falla uno solo de estos ingredientes, falla tu proyecto educativo. Las siguientes preguntas están formuladas bajo estos parámetros. Condicionan no solo la estabilidad psicológica y emocional de tu hijo sino la estabilidad familiar.

¿Con mi comportamiento, ¿qué le estoy enseñando?
¿Le estoy pidiendo algo que yo mismo no voy a cumplir?
¿Me guía mi amor cuando le riño por un comportamiento negativo o lo hago por cansancio, ego o comodidad?
Si continúo haciendo lo que hago, ¿se arreglará el problema?
¿Es posible que haciendo lo que hago se agrave el problema?
Mis métodos educativos, ¿fomentan o rompen mi relación con mi hijo?
¿Podría hacer lo que hago utilizando métodos más respetuosos con mi hijo?
¿Estoy cambiándole aspectos de su personalidad valiosos para forzarle a ser como yo quiero que sea?
Cuando mi hijo me obedece, ¿lo hace de forma forzada, obligado o temeroso más que por convicción?
Con mi intervención, ¿le estoy enseñando a solucionar sus problemas o lo hago dependiente de mí?
Con mis palabras, ¿lo ayudo a crecer en seguridad o estoy minando su autoestima?
¿Cuál es el verdadero motivo de su comportamiento? ¿Cuál es el verdadero problema? ¿Su comportamiento o los sentimientos que han generado ese comportamiento?


Elena Roger Gamir
Pedagoga
Centro de Desarrollo Cognitivo Cognitum

11/08/2016

Planificar un horario de estudio

Planificar-un-horario-de-estudio
¡Cuántas veces nos lamentamos porque no tenemos tiempo para todo! Lo mismo le ocurre a nuestro hijo. No podemos hacer que el día tenga más horas, pero sí podemos aprovecharlas al máximo. ¿Cómo? Planificando nuestro trabajo. Elaborar un horario de estudio adaptado a las necesidades de nuestro hijo ayudará a mejorar su rendimiento y le dejará tiempo libre para disfrutar de otras actividades.

“¡No, aún no he terminado! ¡Espera que acabe esto! ¡No he tenido tiempo!” Posiblemente estemos cansados de oír esto a nuestros hijos. Y tienen razón. Están colapsados de deberes, actividades extraescolares y obligaciones diarias de mera convivencia (aseo personal, poner la mesa, ordenar la habitación…) que les restan tiempo de ocio. No suelen tener el tiempo suficiente o adecuado para disfrutar de lo que a ellos les gusta y les distrae, independientemente de la actividad que se trate (música, dibujo, deporte, lectura, televisión…). Cuando cumplir con sus trabajos escolares requiere una inversión de tiempo desproporcionada o no les permite llevar a cabo otras actividades lúdicas, quizá es el momento de planificar un horario de estudio que les ayude a organizar su tiempo, rentabilizar sus esfuerzos y disfrutar así de su tiempo libre.

¿Cuáles son las ventajas de contar con un horario de estudio?

Crea un hábito de estudio, lo que constituirá una base para toda formación futura.
Potencia la concentración. Es más fácil centrar la atención en la actividad que hay que realizar si se cuenta con un espacio de tiempo exclusivo y determinado para ella.
Sirve para ser consciente del propio rendimiento y regular esfuerzos.
Permite compaginar el estudio con el tiempo libre y disfrutar de otras actividades gratificantes.
Ayuda a librarse de la preocupación o angustia que conlleva la acumulación de tareas pendientes.
La importancia que le conceda nuestro hijo al horario de estudio determinará el cumplimiento del mismo. Nuestra tarea no es la de imponer a nuestro hijo que cumpla un horario “porque sí“, en ocasiones determinado por nosotros mismos y que pretendemos mantener sin concesiones. Es preferible planificar y diseñar conjuntamente con ellos un horario de estudio efectivo y hacerle descubrir las ventajas de realizar una programación adecuada a sus compromisos y deseos. Nuestro objetivo consiste en que, finalmente, nuestro hijo aprecie el valor que tiene cumplir con el horario establecido y lo ponga en práctica cada vez de forma más autónoma.

¿Cómo debe ser un plan de estudio efectivo?

Personal: adecuado a las necesidades de nuestro hijo. Determinemos cuál es el mejor momento del día para dedicarlo al estudio, qué actividades extraescolares se realizan normalmente y dejemos el tiempo necesario para el descanso y el ocio.
Realista: adaptado a la capacidad y disponibilidad de nuestro hijo. Es conveniente programar el trabajo de manera que se pueda cumplir; sobre todo al principio, nuestro hijo debe sentirse capaz de cumplir con lo establecido, de lo contrario puede aparecer desánimo, frustración o rechazo.
Flexible: preparado para imprevistos. Hay que tener en cuenta que, con mayor o menor frecuencia, surgen compromisos que nos obligarán a modificar horarios y actividades, pero intentaremos que afecten lo menos posible a las tareas prioritarias establecidas en el horario.
Escrito: que sirva de recordatorio de las actividades programadas y, a posteriori, de referencia de las tareas que se han cumplido o no. Con niños pequeños se puede elaborar un cuadro con dibujos que representen las actividades que hay que realizar.
¿Cómo planificar un horario de estudio con nuestros hijos y llevarlo a la práctica?

Hacer un listado de las actividades que nuestros hijos realizan diaria o semanalmente y calcular el tiempo que ocupan, de esta forma nos será más fácil establecer prioridades y construir un horario personal y realista.
Planificar el horario semanalmente, teniendo en cuenta que no todas las semanas son iguales y que deberemos adecuar el horario a fiestas, compromisos, exámenes o acontecimientos diversos que tengan lugar. Nuestro hijo no tiene porqué privarse de determinadas actividades si aprende a organizar su tiempo. Recordemos la importancia de la flexibilidad en una programación y que cualquier horario está sujeto a cambios.
Concretar las tareas al máximo. Por ejemplo, en vez de hacer una indicación general “estudiar sociales”, es preferible detallar las actividades “estudiar los temas 5 y 6 de sociales”.
Dedicar un especial interés a las materias más costosas y al orden de realización de tareas. Es mejor comenzar con las de dificultad baja para pasar a las de dificultad más elevada y terminar con las más fáciles.
Modificar el horario si se considera que los cambios afectarán positivamente en el rendimiento. Quizá deba ampliarse o reducirse el tiempo dedicado a una actividad según el esfuerzo o la dedicación que veamos que la actividad demanda a nuestro hijo.
Intentar que las horas de estudio sean siempre las mismas y en el mismo lugar para crear un hábito de estudio. No debemos permitir que nuestro hijo pierda horas de sueño, que estudie cuando esté muy cansado ni después de una comida importante, ya que la concentración no será la deseable y la realización de la tarea le exigirá un esfuerzo excesivo.
Si se planifica un horario de estudio y se cumple con él de forma continuada y constante, es muy posible que nuestro hijo aprenda unas rutinas que le serán útiles para realizar su trabajo de manera ordenada y autónoma, se habitúe a un ritmo de trabajo y de descanso muy beneficioso para él y que obtenga provecho de sus horas de estudio y de ocio para un adecuado desarrollo personal.

Laura Mayenco Gutiérrez
Licenciada en Psicología

14/04/2016

Dirección

Medellín
057

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Erudito Educativo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Erudito Educativo:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram