29/01/2026
En los corredores, la mayoría de las lesiones no aparecen de un día para otro.
Aparecen cuando la demanda supera la capacidad real del cuerpo para tolerarla.
Por eso, cuando subes el volumen o introduces series, el problema no suele ser el running en sí, sino que los tejidos no están preparados para esa carga específica.
Aquí es donde entra el entrenamiento de fuerza.
La evidencia científica muestra que los programas de fuerza bien estructurados reducen de forma significativa el riesgo de lesiones, tanto agudas como por sobreuso, y lo hacen de manera segura y dependiente de la dosis. No es “hacer pesas por hacer”, es preparar al cuerpo para soportar lo que luego le exiges corriendo.
En corredores, la fuerza cumple un papel clave:
aumenta la tolerancia mecánica de músculos y tendones,
mejora el control articular,
y permite sostener el gesto de carrera cuando la fatiga aparece.
El error común es pensar la fuerza como algo aislado, copiado de rutinas genéricas, sin relación con el volumen, la intensidad ni el momento del plan de running. Cuando no hay coherencia entre ambas cosas, el riesgo de molestias aumenta.
Por eso, entrenar bien no es solo correr más o más rápido.
Es construir la base física que permita correr sin romperse en el intento.
En XMOVE Running, la fuerza forma parte del proceso, integrada al plan de carrera y adaptada a cada corredor, para que el progreso sea sostenible.