19/12/2025
Hoy entendemos el envejecimiento de una forma mucho más profunda y respetuosa con la anatomía.
Los surcos nasogenianos no aparecen porque “falte relleno” en esa línea, sino porque con el paso del tiempo se pierde soporte en estructuras clave del rostro: disminuye el volumen óseo, se redistribuye la grasa y los tejidos descienden.
Por eso, rellenar directamente el surco ya no es el enfoque recomendado. Cuando se hace, puede generar pesadez en el tercio medio, rostros rígidos o una expresión artificial que no refleja la esencia del paciente. El surco se suaviza momentáneamente, pero no se corrige la causa real del problema.
El abordaje moderno prioriza la restauración estructural. Trabajamos puntos de soporte y anclaje en zonas estratégicas como el malar y la región temporal, donde realmente se sostiene la arquitectura facial. Al devolver soporte en estos pilares, los tejidos se reposicionan de manera natural, el rostro recupera armonía y los surcos se atenúan sin necesidad de sobrecargar una sola área.
Utilizamos ácido hialurónico u otros bioestimuladores según cada caso, siempre con criterio médico, evaluando anatomía, calidad de piel, edad y objetivos reales del paciente. No se trata de cambiar rostros, sino de acompañar el envejecimiento de forma inteligente, segura y progresiva.
La verdadera medicina estética no rellena por rellenar. Sostiene, respeta y personaliza.
Porque cuando el soporte es correcto, la naturalidad aparece sola.