09/12/2025
El hígado graso no es una simple acumulación de grasa, sino una condición metabólica que puede progresar hacia inflamación, fibrosis y cirrosis si no se trata a tiempo.
La buena noticia: es reversible en la mayoría de los casos cuando se hace una intervención adecuada.
Recomendaciones clave para empezar a mejorar tu hígado:
• Organiza tus horarios de comida: evita ayunos prolongados no supervisados y patrones caóticos.
• Reduce azúcares y harinas refinadas: ayudan a disminuir la resistencia a la insulina.
• Aumenta el consumo de fibra: verduras, frutas enteras, legumbres.
• Incluye grasas de calidad: aguacate, nueces, aceite de oliva, pescado.
• Evita alcohol y bebidas azucaradas: incluso “ocasionales” pueden agravar la inflamación.
• Muévete todos los días: caminar 30–40 minutos mejora la sensibilidad a la insulina.
• Hazte controles médicos periódicos: ecografía, perfil lipídico, glucosa e insulina.
El hígado graso sí tiene solución, pero requiere un plan.
Tu salud hepática puede mejorar muchísimo con cambios sostenidos y acompañamiento médico-nutricional.