23/09/2023
Ser maestro implica ser humilde; reconocer que nuestros conocimientos son finitos y que equivocarse es parte de nuestra naturaleza. El conocimiento total y la perfección son quimeras.
Ser maestro implica paciencia y mucha tolerancia a la frustración, ya que, la construcción del conocimiento jamás será instantánea.
Ser maestro implica el regalo de aprender de otros maestros llamados alumnos; de contagiarnos de su juventud para evitar la esclerosis de las ideas y de las conductas.
Ser maestro implica libertad de pensamiento y aceptación de esta capacidad en nuestros alumnos. No podemos enseñar libertad, si no la practicamos. No se puede enseñar a alguien a llevar las ideas más allá de sus límites conocidos y zona de confort, si se nos olvidó cómo hacerlo.
Ser maestro implica un trabajo de múltiples facetas, aparte de enseñar lo que plantea un programa académico, es impulsar a aquellos que no saben o que olvidan que esa fuerza está dentro de ellos. Es mostrarles que creemos en lo que son y en lo que pueden ser. Es retarlos para que sean mejores, ayudarlos a levantarse de sus fracasos y a descubrir sus fortalezas.
Ser maestro implica nunca olvidar que somos seres humanos falibles y perfectibles.
Ser maestro implica ser un adicto a la esperanza. Ser maestro es enseñar a otros que la escuela no es sólo un lugar, sino, la agradable oportunidad de obtener uno de los preciados dones, el conocimiento.
Lo que implica ser maestro no es trabajar de docente, es una elección de vida.