27/08/2025
El sonido es vibración, y la vibración es vida.
Cada célula responde a las ondas sonoras,
como si despertara en ella un orden olvidado.
El corazón late con ritmo, la respiración ondula,
y el cuerpo entero escucha la música del universo.
Los cuencos no son solo instrumentos:
sus frecuencias dialogan con nuestro interior,
relajan el sistema nervioso,
reordenan la energía,
invitan a la mente a descansar.
Hablan en un idioma antiguo.
Su vibración atraviesa la piel y toca la memoria,
acomoda lo que estaba en desorden,
suaviza lo que pesa,
abre espacios donde la calma puede habitar.
El sonido no solo se escucha, se siente.
Y en esa resonancia, el alma recuerda
el equilibrio que siempre fue suyo
By Viento de la Montaña