26/07/2020
Pensamiento del día
Crecemos a través del caos
Crecer implica conflictos, desequilibrios, porque es la única manera cómo podemos avanzar.
El cuerpo crece en sus huesos, hace estirar músculos y tendones, la ropa no queda, ni los zapatos, las manos aprenden movimientos finos después de desparramar muchos líquidos y quebrar una que otra cosa. Aprendemos a equilibrarnos y caminar después de muchas caídas.
No se avanza en la quietud ni en la estabilidad, ni en la paz, ni en el sosiego, se avanza a través del conflicto.
Cuando con esfuerzo solucionamos el conflicto, logramos algo que llamamos “equilibrio”, el cual lo podemos definir como la resolución que nos planteó ese conflicto. A este proceso se le conoce como “tomar conciencia”. Lograda esta conciencia, la integramos o hacemos parte de nuestra vida.
Completar este ciclo lo llamamos “subir” o “evolucionar” y nos capacita para administrar una mayor cantidad de caos, lo cual, a su vez, nos permite alcanzar equilibrios más altos o una conciencia mayor.
En la medida en que atravesemos conflictos, los integremos o tomemos conciencia y nos estabilicemos en ese punto en particular, también vamos madurando o haciendo crecer, a la par, nuestras emociones.
En esa medida el amor, como la mayor de nuestras emociones, se transforma junto con nuestra conciencia.
Es decir, con el cambio de nuestra conciencia, cambia también nuestra forma de amar.
Ya no se ama desde la emoción, que se expresa en sufrimiento, celos, dolor, sino desde la conciencia nueva que se ha alcanzado, como fruto del ejercicio de equilibrar el caos circundante en tu vida, hasta llegar a su expresión máxima, o por lo menos aceptada así en este mundo, que se enuncia como “ama a tu enemigo como su fueras tú mismo”.
La gran verdad detrás de esa máxima es que también somos nuestros más fieros enemigos, aunque ese es otro tema.
El equilibrio que se logra es solamente aquel que somos capaces de soportar en cada momento de la vida, son como escalones o peldaños. No podemos llegar al final de la escalera de un brinco, porque eso puede afectar nuestras facultades mentales y emocionales.
Este proceso se regula a través de la mente. Entonces, para ejecutarlo adecuadamente, se debe hacer una pausa suficiente en cada escalón que se sube, o cada equilibrio que se logra, para asimilarlo e integrarlo a nuestra vida.
A veces sentimos que no estamos en la capacidad de enfrentar una situación caótica o un conflicto particular en un momento dado, pensamos y creemos que no es necesario subir ese escalón o sentimos que puede ser muy doloroso, o triste, o revelador.
Sin embargo, justificar de cualquier manera que no estamos en la capacidad de hacerlo, puede ser una trampa que nos ponemos a nosotros mismos para no crecer, para no tomar conciencia.
Aquí radica el conflicto permanente que define la vida de quien desea crecer, evolucionar o dicho de mejor manera, de quién desea conocerse a sí mismo.
Hay que aprender a desequilibrarse y a equilibrarse constantemente.
Y a este proceso lo llamamos “desarrollo espiritual”, o “despertar”, o “vida consciente”, siendo la base de lo que llamamos “espiritualidad”.
La propuesta hoy, es que reflexiones sobre esto, que plantees tus dudas, hagas las preguntas que te surjan, pero sobre todo, que esta reflexión sea un espejo donde puedas mirarte, y conocerte un poco más.
De generarte un poco de caos y conflicto que puedas aprovechar en tu beneficio.
Un abrazo, bendiciones
Diego Carvajal G
Reiki Master
Gestor de Registros Akáshicos, metodología “SER”