27/04/2026
Hoy, 27 de abril, en el aniversario de la liberación de los prisioneros del Holocausto, recuerdo a Viktor Frankl: psiquiatra, sobreviviente y testigo de la dignidad humana en su forma más resistente.
Frankl pasó por Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Türkheim, perdiendo a su familia y enfrentando condiciones que buscaban quebrar no solo el cuerpo, sino también el espíritu. Sin embargo, en medio de ese horror descubrió algo que transformaría la psicología moderna: que incluso cuando todo es arrebatado, el ser humano conserva la libertad interior de elegir su actitud.
En una de las marchas forzadas, exhausto y al borde del colapso, recordó a su esposa. No sabía si seguía viva, pero ese pensamiento, esa conexión interior, lo sostuvo cuando su cuerpo ya no podía más. Allí comprendió que el amor y el sentido pueden convertirse en fuerzas de supervivencia.
Tras su liberación en 1945, Frankl no volvió con respuestas fáciles, sino con una convicción profunda: el sentido no se encuentra en las circunstancias, sino en la respuesta que damos a ellas.
Hoy honramos su vida, su legado y su mensaje: que la dignidad humana es más fuerte que cualquier intento de destruirla, y que incluso en la oscuridad más profunda, un “para qué” puede mantenernos vivos.