05/01/2026
Muchas veces el mayor desgaste no viene de lo que sentimos,
sino de lo que aprendimos a tolerar en silencio.
Pasa en la familia,
en la pareja,
en las amistades
y en vínculos donde, por cuidar al otro, nos dejamos para después.
Nos adaptamos de más.
Callamos para no incomodar.
Cargamos emociones que no nos pertenecen.
Y con el tiempo, el cuerpo lo muestra.
Poner límites no es endurecerse.
Es dejar de traicionarse.
Elegir vínculos más conscientes
implica relacionarnos con personas que se miran,
que se hacen cargo de su historia,
que no descargan sus heridas en el otro
ni necesitan culpables para sostenerse.
Relaciones donde cada quien asume lo que siente
y lo que necesita trabajar.
Eso también es amor.
Eso también es sanación.
Si este mensaje te resonó, tómalo con calma.
Y si sientes que este proceso necesita acompañamiento,
aquí estoy 💛