CPEDT Centro Psicológico Tocancipá

CPEDT Centro Psicológico Tocancipá Centro Psicológico de Terapia Alternativa

28/01/2026

“Los hijos no tienen derecho a querer mejorar a sus padres.”

Paso a paso:

No es amor → es inversión de jerarquía.

No es cuidado → es invasión del lugar que no corresponde.

No es conciencia → es soberbia disfrazada de evolución.

No es sanación → es carga.

El hijo no eleva al padre.
El hijo no corrige al padre.
El hijo no “despierta” al padre.

El hijo recibe la vida.
Y con eso basta.

Cada generación se transforma hacia delante,
no hacia arriba.

Porque cuando un hijo intenta salvar a sus padres,
pierde su lugar.
Y cuando pierde su lugar,
pierde su fuerza.

La evolución no es jerárquica.
Es direccional.

Si quieres sanar envíame un privado 🦋

https://youtu.be/do61hU-ECuc
26/01/2026

https://youtu.be/do61hU-ECuc

Desde hace miles de años, los ángeles han despertado la curiosidad y la fe de millones de personas en todo el mundo. Se les describe como seres de luz, mensa...

26/01/2026

1157 me gusta, 28 comentarios. "Taita Nazareno - Ragde Lobo ✨"

25/01/2026

La mujer que no se habla con sus familiares

No es una mala persona.
Tampoco es irrespetuosa ni ingrata.

Es una mujer que aprendió, muchas veces con dolor, a respetarse y a valorarse. Callar y tomar distancia no siempre es rechazo. A veces es protección. Porque incluso en los sistemas familiares más cercanos, los vínculos pueden cargar heridas que no le pertenecen.

Nadie se aleja de su familia por capricho.
Una mujer decide poner límites cuando ha sido lastimada, juzgada o constantemente minimizada.
Cuando sus logros fueron comparados, sus decisiones cuestionadas y su voz ignorada.
Cuando el amor vino con condiciones y el respeto solo apareció cuando convenía.

Alejarse no es falta de amor. Es cansancio acumulado.
Es entender que no todo vínculo merece acceso permanente a tu vida, y que los sistemas familiares no siempre sostienen; a veces limitan.

Hay familias que hieren más de lo que cuidan y mujeres que aprendieron que la paz también se defiende tomando distancia.

Esta mujer no odia.
Simplemente eligió no seguir soportando palabras que duelen, actitudes que desgastan y dinámicas que la hacían sentir pequeña.
Eligió su salud emocional. Eligió sanar, reconociendo que no todas las heridas se resuelven permaneciendo dentro del sistema.
Eligió dejar de explicarse a quienes nunca quisieron entenderla.

Muchas mujeres se sienten culpables por priorizarse, pero cuidarse no es egoísmo. Es madurez.
Es saber que el amor propio no se negocia, ni siquiera con la familia.

Porque una mujer fuerte no es la que aguanta todo, sino la que sabe cuándo decir basta.
Y cuando una mujer se respeta, aunque duela, comienza a vivir con más calma, más claridad y una dignidad que nadie vuelve a pisar, aprendiendo que proteger su espacio no rompe el amor, sino que honra la armonía verdadera de su sistema familiar.

**sanar no es olvidar a quienes nos hirieron, sino reconocer lo que no nos pertenece y recuperar la paz que siempre fue nuestra.”*

Si quieres acompañarte paso a paso y transformar lo que cargas, en mi libro ***El dolor que no te pertenece*** encontrarás una guía práctica de trabajo sistémico, con mi apoyo y orientación para sanar tu historia y vivir con más claridad. INFORMACIÓN

https://sanandoellinaje.my.canva.site/sanandoellinaje












25/01/2026
20/01/2026

3584 me gusta, 1883 comentarios. " "

19/01/2026

Hay un momento en el que escribir en abierto ya no basta.

No porque falten palabras,
sino porque las que importan de verdad
necesitan otro ritmo
y otro espacio.

Aquí seguiré apareciendo.
Pero la continuidad —
lo que no se dice a medias,
lo que no se interrumpe—
ya no vive aquí.

Desde ahora, esos textos
solo estarán disponibles
para quienes decidan suscribirse.

No es un muro.
Es un lugar más lento,
más íntimo,
donde escribir sin fragmentarme.

Y no pasa nada
si este no es tu momento.

19/01/2026

1779 me gusta, 61 comentarios. "¿Qué pasa en el cerebro de una persona espiritual? "

19/01/2026

17/01/2026

𝓜𝓪𝓶𝓪́ 𝓯𝓾𝓮 𝓾𝓷𝓪 𝓷𝓲𝓷̃𝓪

Mamá no empezó siendo mamá.
Antes de ocupar ese lugar, fue hija.
Y antes de poder dar, también necesitó.

Esta no es una idea para entender con la mente.
Es una verdad que se integra en el cuerpo.

Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, muchos de los conflictos con mamá no nacen solo de lo que hizo o no hizo, sino de desde dónde seguimos mirándola.
Cuando un hijo —ya adulto— sigue esperando que mamá repare lo que faltó, el vínculo queda detenido en el pasado.

De niños, esa espera es natural.
De adultos, se vuelve una carga silenciosa.

Porque mamá fue una niña que también necesitó.
Necesitó cuidado.
Necesitó ser vista.
Necesitó sostén emocional.
Necesitó protección.
Y muchas veces no lo tuvo.

Esa niña creció como pudo.
Aprendió a adaptarse.
A callar.
A resistir.
A sobrevivir emocionalmente.

Y con esa historia —no resuelta, no llorada, no acompañada— llegó a la maternidad.

𝐀𝐪𝐮𝐢́ 𝐞𝐬 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐨:
cuando un hijo le exige hoy a la madre adulta lo que ella nunca recibió como niña.
Cuando la sigue mirando como deuda.
Cuando no puede soltar la pregunta interna:
“¿Por qué no fuiste distinta?”

Desde lo sistémico, ese movimiento no libera.
Ata.

Porque mientras el hijo siga esperando, reclamando o cargando, no puede tomar su propia vida.
La energía se queda mirando hacia atrás.
El cuerpo se tensa.
Las relaciones se repiten.
La abundancia se frena.

Sanar con mamá no es justificar lo que dolió.
Es dejar de pedirle hoy lo que no pudo dar ayer.

Integrar a mamá es un movimiento interno claro y profundo:
bajar la mirada, soltar la soberbia infantil del “tú deberías haber podido”

y reconocer, aunque duela:

“𝗔𝘀𝗶́ 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗳𝘂𝗶𝘀𝘁𝗲, 𝗳𝘂𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗶́.”

No porque haya sido perfecto.
Sino porque fue real.

Cuando una persona logra ver a su madre como mujer —con historia, con límites, con heridas— algo se ordena.
El hijo vuelve a su lugar.
La madre queda en el suyo.
Y el amor deja de doler.

Porque honrar no es idealizar.
Honrar es darle un lugar en el corazón sin juicio, sin reproche y sin intención de cambiar su destino.
Es comprender que detrás de ella hubo otra mujer —la abuela— y detrás de esa otra, una cadena de niñas que también necesitaron y no siempre recibieron.

Y entender, por fin, que tú no estás aquí para repararlas con tu vida.

𝐅𝐫𝐚𝐬𝐞 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨𝐫𝐚
“Mamá, tomo la vida que vino a través de ti, tal como fue.
Tú eres la grande.
Yo soy la hija.
Desde aquí, sigo con mi vida.”

Si sientes que comprender no ha sido suficiente, y que sigues cargando, exigiendo o esperando internamente, en mi libro "Sanando con mamá" te acompaño a realizar el movimiento que ordena.
No es un libro motivacional.
Es un proceso terapéutico para dejar de cargar y tomar a mamá como la grande.

𝐈𝐍𝐅𝐎𝐑𝐌𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍:
pagina E-book "sanando con mamá" https://sanandoellinaje.my.canva.site/copia-de-sitio-web-portafolio-y-curriculum-propiedad-inmobiliaria-blanco-y-naranja

15/01/2026

El problema no es sentir miedo, es creer que algo anda mal contigo por tenerlo. Desde pequeños nos enseñaron a evitarlo, a huir, a esperar a que desaparezca. Y ahí empieza el dolor: postergas decisiones, apagas sueños y te quedas atrapado en la idea de que algún día “estarás listo”.

Pero la verdad es más humana y más cruda: el miedo no se elimina, se atraviesa. Y cuando das ese paso temblando, sin certezas, descubres el placer de sentirte vivo, valiente y fiel a ti. No porque el miedo se fue, sino porque ya no manda. Ahí nace la verdadera libertad.

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