09/01/2022
LA CLEPTOMANÍA “ S I “ ES CURABLE.
Jorge Rojo Fernández
Se sabe que existe un sinnúmero de manías, tan elementales y, al parecer, poco perjudiciales, como : morderse las uñas, chuparse los dedos, limpieza impecable y exagerada, decir mentiras, contar lo qué hay al alcance, sentarse siempre en el mismo asiento, etc.
Pero hay otras, que a nivel personal crean más problemas como son : La ninfomanía, o tendencia a tener deseos sexuales desaforados, la mitomanía, o tendencia a inventar mentiras, y la cleptomanía, o inclinación o impulso por robar. Claro que aquí el término robar se toma como el acto de quitar o apropiarse de lo que no es propio. Como sucede con muchos políticos o gobernantes, que utilizando artimañas se apropian del dinero del pueblo o del estado, para obtener lucro personal, igual que él atracador callejero, o el escalador de rejas, o el asaltante de buses.
La cleptomanía en cambio es un acto subconsciente, que la persona realiza casi que sin darse cuenta, y sin valorar el precio real del objeto, pues lo hacen, no por necesidad, sino por satisfacer el extraño deseo de tomar lo ajeno.
Recuerdo que hace más de 50 años, antes del mundial de México 1.970, en una gira del equipo de Inglaterra jugando partidos amistosos por Suramérica, fue cuando ocurrió el bochornoso escándalo ocasionado por su capitán Boby Moore, quien fue detenido ante acusación, de haberse robado un costoso brazalete de 50 gramos de oro, adornado de 7 esmeraldas y varios diamantes en una lujosa joyería de Bogota. Esta es la hora en que aún no se sabe, si fue un acto delincuencial del famoso futbolista, o fue una chanza de uno de sus compañeros, o un complot contra El, para dejarlo por el suelo, pero la valiosa joya fue encontrada en el bolsillo del s**o del famoso futbolista. Lo único claro es que Boby Moore quedó figurando a nivel mundial como si fuera un enfermo de cleptomanía..
Fue la primera vez que conocí el término, y me he dado cuenta, según lo que he leído sobre él, que es otro de los comportamientos que la ciencia, junto con los casos de Niños Prodigios, no ha podido dar una explicación acerca de su origen, e incluso se dice que no tiene cura, tratándose de una manía.
El cleptómano por lo común no se apropia de objetos de valor, pues generalmente lo hace, no por necesidad, sino obedeciendo a un acto subconsciente, que le da la orden al consciente para que lo haga. Al ser un acto subconsciente, se sabe que en una fijación de un pasado, que está ahí en el inconsciente lista a aflorar, cuando alguien o algo le dé la motivación adecuada. Pero en el fondo la voluntad en el cleptómano no trabaja y el acto lo produce un impulso inconsciente,
Para que exista la cleptomanía, o manía de apropiarse de lo ajeno, en un ser humano, debe haber existido en su pasado un acto deshonesto, generalmente un robo, que no fue corregido, ya sea por uno de sus padres, o un profesor, o una autoridad competente, a pesar de haberlo descubierto. Puede originarse en un pasado cercano, ya sea la pubertad o la infancia, o en un pasado lejano, una vida anterior. Incluso puede adquirirse dentro del vientre uterino, como una fijación de un acto deshonesto relacionado con robo, causado por la madre del ser, que está en proceso de gestación y que no fue descubierto o corregido.
En un colegio del municipio de Envigado, donde en el año 1.999 tuve oportunidad de trabajar con un grupo de niños de difícil aprendizaje, me dijo la rectora que dentro del grupo había un niño que se robaba los útiles escolares de los compañeros, pero que no habían podido descubrirlo, a pesar de que a diario había quejas de que se perdían colores, lápices, borradores, lapiceros, y objetos personales de los alumnos.
Le pusimos una trampista al ladroncito, diciéndole la rectora a todo el grupo, que yo como hipnotizador que era podía descubrir, al mirar los ojos de cada uno, quien era el que se estaba robando los objetos. Acto seguido pasé por cada uno de ellos, mirándolos fijamente a los ojos. Cuando llevaba unos pocos que habían pasado la prueba, uno de los niños se levantó del asiento y llegó hasta donde la rectora, a quien en voz baja le confesó que él era, quien se robaba los objetos.
La rectora me lo mencionó, interrumpimos la prueba y entablamos una charla al día siguiente con los padres del muchacho, quienes en conjunto aceptaron que se le hiciera una regresión hipnótica ante su presencia, obteniendo maravillosos resultados.
- Yo soy una niña. Tengo 10 años -, comenzó diciendo el jovencito de 12 años, después de entrar en trance hipnótico y haberle sugerido que recordara en su memoria espiritual, o Pantomnesia, el origen de esa manía de apropiarse de los objetos ajenos.
- Estoy vestida con una bata blanca y larga, pero está sucia y rasguñada.
- Con quien estás ?, le pregunté.
- Estoy con dos amiguitos, pero son más pequeños que yo. Estamos cogiendo naranjas en una finca cerca a mi casa. Yo estoy subida en un árbol, pero tengo mucho miedo, porque puede venir el mayordomo y reprendernos por robar sus naranjas. Dicen que es malo.
La niña quedó unos segundos en silencio, y luego empezó a llorar desesperadamente.
- No se vayan-, parecía gritarles a los niños-. No me dejen sola. Espérenme, que yo me atoré en una tuna.
Luego me explicó la causa de su llanto desesperado. Los niños huyeron porque vieron llegar al mayordomo a caballo.
- Tengo mucho miedo, porque ese señor es muy malo. Los niños me dejaron sola y estoy enredada en unas tunas. El me está esperando abajo, y tengo mucho miedo.
Cuando la niña bajó, el mayordomo se le acercó intimidandola con la mirada. Ella esperaba lo peor, pero el, aprovechando la situación y la soledad, en vez de corregir el pequeño delito, premió a la niña con algunas caricias maliciosas en su cara y en su cuerpo.
Para la niña, que esperaba una fuerte reprensión, esas caricias fueron como un premio por su travesura. Esta situación se convirtió en una fijación, que ahora, siendo un jovencito en su nueva vida, le permitía disfrutar de la actividad de robar. Por eso robaba lo que fuera, sin tener la necesidad de poseer, sino de complacer una actitud, por la que alguna vez lo habían premiado.
Después de la regresión el jovencito dejó de robar objetos y en cambio hacia charlas acerca de su manía superada. A base de Hipnosis esto es posible hacerlo, e individualizando una vida de otra en el ser, deja de tener importancia el recuerdo borrado, y muchas experiencias traumatizantes de esa vida.
Estoy seguro de que sí es posible saber los orígenes de muchos comportamientos anormales en el ser humano, y también es posible superarlos. Lastima la renuencia a aceptar qué hay otros métodos muy efectivos, para superar las afecciones de nuestro organismo, o las anomalías mentales que nos perturban.