20/11/2025
🍭 Hemos asociado la infancia con azúcar como si fuera parte natural de crecer… pero no lo es.
Cuando un niñ@ está desbordado y le damos dulce, no estamos regulando: estamos activando más su sistema nervioso y alejándolo del equilibrio que su cuerpo y su mente necesitan.
El azúcar altera la microbiota, genera picos de energía que luego caen en irritabilidad, baja tolerancia a la frustración y menos conexión con sus señales internas. Y claro, si llenan 300 calorías vacías… no quieren comer lo que sí nutre.
La idea no es prohibir ni dramatizar.
La idea es entender qué pasa en su cuerpo y en su regulación emocional para acompañarlos mejor.
Un niño pequeño no sabe autorregularse.
Un cuerpo en desarrollo necesita estabilidad.
Y la regulación emocional no se construye desde un confite 🍬, sino desde un adulto presente.
Posponer el azúcar, ofrecer alternativas reales, acompañar el desborde y cuidar el sistema nervioso… también es crianza. 🦖