10/01/2026
La autoestima infantil se construye sobre tres pilares fundamentales: el vínculo seguro, la competencia y la autonomía. El vínculo seguro es el cimiento de todo: cuando un niño se siente querido, visto y aceptado tal como es, recibe el mensaje profundo de “mi valor no depende de lo que hago, sino de quién soy”. Esta base emocional protege al niño del miedo al rechazo, de la autoexigencia extrema y de la necesidad constante de aprobación. A partir de ahí, la competencia (esas pequeñas experiencias de logro como abrocharse, servirse agua o resolver un reto) le permiten sentir “soy capaz”. Cada éxito real, por pequeño que sea, fortalece su autoeficacia y alimenta su confianza interna.
El tercer pilar, la autonomía, integra a los dos anteriores. Es el espacio en el que el niño puede elegir, probar, insistir, equivocarse y volver a intentar sin miedo a perder el cariño del adulto. La autonomía le envía el mensaje “confían en mí”, que potencia su iniciativa y su seguridad personal. Pero este pilar solo funciona si está sostenido por el vínculo seguro: sin esa base, la autonomía se vive como presión o miedo al fallo; con ella, se convierte en libertad para crecer. Cuando los tres pilares trabajan juntos, la autoestima se desarrolla de forma sólida, real y duradera.
video: samanthacrianza