07/11/2018
Hola buenas tardes.
Hoy quiero compartir otra historia de casos médicos, pero que contrario a la anterior tiene un final de éxito, alegría y un mensaje positivo, hablando de cáncer.
Hace cerca de 7 años, trabajando en un Hospital de la Caja, me buscaron para ayudar a una señora muy joven cerca de 34 años a la que le hicieron una gastroscopia y le encontraron un cáncer gástrico avanzado. Los síntomas eran de dolor en la parte alta del abdomen, usualmente al comer, sin otros datos claros sugestivos de cáncer.
Llena de vida con una sonrisa viva, pero a la vez muy preocupada por el diagnóstico de una enfermedad potencial mente mortal. Madre de un muchacho e hija querida por sus padres y familiares cercanos.
Analizamos su caso y completamos los estudios, para afinar el diagnóstico y poder hacer un pronóstico y ver posibilidades de curación.
Encontramos que la enfermedad estaba avanzada y que ya había penetrado en profundidad la pared del estómago, lo que ya augura un fallo en la cirugía y posibilidad de muerte rápida, por lo que decidimos basados en estudios clínicos dar primero unas semanas de quimioterapia, operarla y luego de su recuperación dar otros ciclos de quimioterapia.
Se le habló a la paciente y su familia de las alternativas y aceptaron lo propuesto.
En estos casos si solo se hace cirugía sin quimioterapia la posibilidad de muerte aumenta en forma considerable.
Se realizó lo propuesto y se llevó al quirófano luego de la quimioterapia.
La cirugía fue exitosa, logrando recuperarse rápidamente y mes y medio después se completó la segunda parte de la quimioterapia.
Con la ayuda de su familia y cuidados médicos se logró la recuperación completa de la señora y luego de 3 meses pudo incorporarse a su trabajo y vida diaria.
Hoy casi 7 años después es una mujer sana y plena con su familia, libre de enfermedad, la que puede comer de todo y llevar una vida normal.
En estos casos se elimina el estómago y lo sustituye el intestino delgado, el que adecua su función.
Si igual que el caso anterior le damos toda la honra y gloria a nuestro Dios por haberme permitido servir a una persona enferma, la que ahora disfruta de su vida junto con sus seres queridos.
El mensaje es; el cáncer no es sinónimo de muerte, aunque este avanzado, tanto los pacientes cómo los médicos estamos llamados a luchar, buscando soluciones basados en la evidencia científica, no se puede retroceder ante esta enfermedad.
Agradezco su paciencia y atención a mis escritos.
Saludos buenas tardes.