14/06/2025
Ayer me encontré con un artículo de David Simón Alva y no he parado de pensar en esto, al darle sentido a la gran inquietud (llena de ansiedad y molestia) que día a día siento sobre el uso indiscriminado de la palabra tóxico/tóxica.
Las interacciones humanas son complejas, y usar un término tan reduccionista para describir formas de sentir, pensar y actuar, hace que ignoremos la profundidad de las relaciones. Además de los demás factores como el ambiente, la cultura, el contexto y las circunstancias particulares de cada persona o grupo.
La popularidad del término tóxico/tóxica para etiquetar todo lo anterior, simplifica en exceso las interacciones humanas y hace cada vez más difícil que se atiendan los problemas subyacentes a ello.
La abundancia de personas que usan la charlatanería y venden humo tanto en espacios reales como en redes sociales, y su incompetencia para describir condiciones de salud mental que promueven auto diagnósticos basándose en información superficial de internet e inclusive en sus experiencias personales, algunos/as hasta con el respaldo de un título profesional, llevan a grandes mal interpretaciones y a patologizar emociones normales, a criminalizar comportamientos normales ante situaciones extraordinarias, y a encasillar algo que no permite la búsqueda de nuevas perspectivas sobre nosotros mismos ni sobre los demás, dejándonos al margen de lo superficial. Esto, es lamentable, ¿No lo creen?
Usemos el lenguaje psicológico con responsabilidad, hagamos una pausa y démosle el reconocimiento que merece el comportamiento humano y las interacciones en las relaciones, hagamos una pausa antes de etiquetar todo con una palabra, este es un llamado a la reflexión y a la creación de criterios de forma constructiva.