10/01/2026
💛 Historias que hablan de instinto, ciencia y acompañamiento
Esta es la sonrisa de una mamá que termina una toma sin dolor, sin angustia, tranquila y segura de que su bebé quedó completamente lleno y satisfecho.
Es también la sonrisa de una mujer orgullosa de haber escuchado su instinto.
Ellos son Hellen y Sebastián.
La imagen que ves corresponde a la toma inmediatamente posterior a una frenectomía sublingual.
Y sí, es importante decirlo con claridad: la anquiloglosia sí puede afectar la lactancia, sí puede alterar la deglución, la respiración y, a largo plazo, el desarrollo de las estructuras faciales.
En este caso no se trataba de un “problema de producción” ni de una baja ganancia de peso.
Sebastián es el segundo hijo de Hellen, y el cuerpo de una madre guarda memoria. La lactancia previa deja huella, conocimiento y capacidad.
Pero ella lo sentía.
Sabía que algo no estaba del todo bien.
Sebastián no quedaba tranquilo después de las tomas, tenía mucho malestar, cólicos frecuentes y no lograba dormir con calma entre tomas.
Y cuando una mamá siente que algo no encaja, vale la pena escuchar.
Hoy esta imagen nos recuerda algo muy importante:
cuando unimos instinto materno, evaluación oportuna y acompañamiento médico, el cambio puede ser inmediato y profundamente reparador.
Gracias, Hellen, por confiar.
Gracias, Sebastián, por enseñarnos una vez más que el cuerpo habla… y que escucharlo hace toda la diferencia. 🙏🏼💛