24/02/2026
La epidemia de los “therians” - Psic. Daniel Retana
Llevamos tiempo viendo nuevos fenómenos sociales. Los “therians”, o personas que involuntariamente expresan sentirse de una u otra identidad animal nos hace un llamado urgente a revisar uno de los núcleos más esenciales de la sociedad: la familia.
Es en el núcleo de la familia donde hemos permitido que algunos gigantes se asienten en el sillón de nuestro hogar. Allí donde la tecnología se ha apoderado de la atención de los más pequeños. Donde la impaciencia impera porque las cosas no se tienen al instante. Donde las rabietas se curan con un poco más de distracción. El lugar en el que las personas pocas veces se sientan a compartir, solo dejan que el tiempo pase hasta que la rutina consuma a cada uno de los miembros. La deshumanización en la familia ha creado la animalización de sus seres individuales.
Irónicamente, los animales que antes merecían poco de nuestro tiempo, en algunas ocasiones, llegan a tener mayoría de atención que esas personas que hoy día se auto perciben en multitud de disfraces de animal. Si esto ha de preocuparnos, debería ser para cuestionarnos qué hemos dejado de hacer en el interior de nuestros hogares.
La crisis de identidad refleja un problema más serio, una crisis de soledad. En la etapa de la socialización, que se vio afectada hace algunos años atrás por un confinamiento y pausa en las habilidades sociales, hoy en día algunas de estas personas encuentran en un grupo mínimo de individuos que se definen como animales un espacio de refugio. ¿En qué momento los grupos de apoyo de las personas pasaron de ser las familias a convertirse juntas de personas que se creen animales? ¿Dónde están las iglesias? ¿Los grupos de apoyo? ¿Los amigos verdaderos? ¿Será que nos perdimos demasiado en la era de la distracción? Esa era en la que parece que tenemos todo al alcance, pero jamás hemos estado tan aburridos.
Es tan fácil juzgar y señalar al que tiene un comportamiento “extraño”. Por mi profesión, me es imposible etiquetar un comportamiento así de buenas a primeras. Debo indagar y entender que detrás de este espejismo se encuentra un flagelo más creciente. La crisis de identidad, de soledad, de valores de familia y de relaciones sostenibles. Algo estamos dejando de hacer. Este no es el problema, es solo la punta del iceberg.
Qué Dios nos dé sabiduría para manejar estos tiempos y ser luz en medio de la incertidumbre. Muchos son los que tiran piedras al problema. Qué seamos de aquellos que proponen soluciones.
Dr. Daniel Retana - Psicólogo Clínico y Especialista en Salud Mental