16/04/2026
La vergüenza no es solo ese calor que sube al rostro, ni el impulso de esconderse o desaparecer.
La vergüenza es un umbral.
Es el instante en que algo tuyo —íntimo, vivo, deseante— queda expuesto a la mirada del otro… y también a la tuya.
Porque no se trata solo de lo que los otros puedan pensar.
Se trata de ese momento en el que ya no puedes desconocer lo que quieres, lo que anhelas, lo que te habita.
La vergüenza aparece justo ahí:
cuando el deseo deja de ser silencioso
y empieza a tener forma, cuerpo, palabra.
Y aunque incomode, también revela.
Porque donde hay vergüenza… hay algo que importa.
Tal vez no se trata de callarla o evitarla,
sino de preguntarte:
¿qué parte de mí está intentando nacer aquí,
aunque me dé miedo sostenerla?
✨ ¿Te has sentido así alguna vez? Te leo.