16/05/2022
Desde que estamos pequeños nos enseñan a relacionar la comida con las emociones, por ejemplo: si te portabas “bien” recibías un helado o tu comida favorita como un premio.
Cuando llegamos a ser adultos el estrés, la tristeza o el aburrimiento inconscientemente nos hace recurrir a la comida. El principal problema de este comportamiento es pensamos que nos va hacer sentir mejor pero en realidad muchas veces termina con un sentimiento de culpa.
Y esto se puede controlar, el primer paso es ser consciente de nuestra alimentación y nuestras emociones. Si sabes que puedes estar sufriendo de “hambre emocional” te dejo los siguientes consejos:
1- Busca diferentes formas de sacar, expresar o lidiar con tus emociones: hacer ejercicio, meditar, escribir, etc…
2- Aliméntate intuitivamente: no seas restrictivo, equilibra tu alimentación y mejora tu relación con la comida (no hay nada malo ni nada bueno)
3- Evita distracciones mientras comes, para que puedas prestar plena atención.