28/05/2026
Hay historias que escucho como psicóloga que me acompañan mucho después de que termina la sesión. ❤️
Historias de abandono, de abuso, de rechazo, de soledad, de personas que hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían.
Y a veces, mientras escucho, aparece un pensamiento que me aprieta el corazón:
💔 “Un día podría ser mi hija quien esté sentada ahí contando su historia.”
Creo que eso me recuerda algo muy importante: que todos somos vulnerables, que ninguna familia es perfecta y que criar desde el amor también implica aceptar que no podemos controlar cada experiencia que vivirán nuestros hijos.
Tal vez por eso abrazo más fuerte.
Tal vez por eso escucho con más compasión.
Tal vez por eso creo tanto en sanar.
Porque detrás de cada adulto herido hubo una niña o un niño que necesitaba sentirse visto, amado y seguro.
Y porque cada persona que llega a consulta podría ser alguien a quien amo profundamente.
❤️ Soy Marissa, tu programadora mental.