01/12/2025
Péptidos y sus poderes, ¿cuánto de ciencia y cuánto de marketing?
En las últimas semanas varios pacientes me han comentado sobre los péptidos, específicamente lo que me dicen es que los están usando, aplicándolos inyectados por sí mismos. Mi primera reacción ante esto es preguntarles si tienen una supervisión médica para un tratamiento inyectable. Me ha sorprendido que lo me contestan es que no, solamente obtienen el producto y lo aplican.
El pasado mes de noviembre The Economist publicó este artículo relacionado al tema de los péptidos. Les hago un breve resumen del documento y les dejo el link por si desean ingresar y leerlo.
Qué propone el artículo?
Se ha descrito una combinación de péptidos, conocida como "Wolverine" (o “Wolverine stack”): principalmente los péptidos BPC-157 y TB-500. Supuestamente estos péptidos ayudan a acelerar la cicatrización, mejorar la recuperación de tejidos —ligamentos, huesos, etc.— y reducir inflamación, emulando la capacidad regenerativa del personaje ficticio “Wolverine”.
Han ganado popularidad fuera del ámbito deportivo ; no solo atletas, entre personas interesadas en “anti-envejecimiento”, bienestar general, o recuperar lozana juventud.
La idea de fondo: los péptidos son moléculas pequeñas (menos complejas que proteínas completas) que funcionan como mensajeros biológicos, capaces de regular procesos de reparación, regeneración celular, inflamación, etc.
Qué hay de cierto — lo que se apoya en evidencia (hasta ahora)
La clase de moléculas “péptidos” es real y legítima: de hecho, ya hay decenas de medicamentos aprobados que usan péptidos como principio activo. En estudios con animales, algunos péptidos como BPC-157 o péptidos relacionados (o derivaciones de proteínas endógenas) mostraron efectos prometedores: reducción de inflamación, estimulación de reparación tisular, angiogénesis, cicatrización, etc.
Por eso —y por el enorme interés en medicina regenerativa y longevidad— muchos investigadores ven en los péptidos una frontera interesante para terapias futuras.
Lo que NO dicen (o lo que NO sabemos — y ojo con eso)
La evidencia en humanos es muy limitada. Para BPC-157, por ejemplo, apenas hay unos pocos estudios pequeños; uno sugiere posible alivio de dolor crónico de rodilla.
TB-500, la otra mitad de la “cocktail Wolverine”, carece de estudios clínicos en humanos que verifiquen sus supuestos efectos regenerativos.
Usarlos implica riesgos, especialmente si se administran por inyección (infecciones, impurezas, dosis inciertas, lo típico cuando algo no está regulado).
Legalmente, estos compuestos suelen tener un estatus ambiguo: en general no están aprobados como medicamentos, aunque su venta probablemente no esté prohibida, simplemente quedan como “químicos experimentales” en muchos lugares.
La difusión de su uso se apoya más en “farmacología de foro” (usuarios compartiendo anécdotas, protocolos no oficiales, advertencias informales) que en evidencia clínica sólida.
Conclusión del artículo.
El artículo sugiere que, aunque los péptidos —como BPC-157 o TB-500— despiertan un interés enorme y tienen algunas bases experimentales prometedoras en animales, su uso en humanos como “cura regenerativa universal” sigue siendo altamente especulativo. Las promesas de “superpoderes” (curarse rápido, detener el envejecimiento, recuperar vitalidad, etc.) están basadas más en hype de internet que en datos clínicos.
Sin lugar a dudas vale la pena seguir de cerca la investigación, porque los péptidos podrían representar avances reales en reparación tisular, longevidad o medicina regenerativa. Pero hasta que haya ensayos clínicos rigurosos, con seguridad y eficacia demostradas, tratarlos como “milagro” es —con perdón al entusiasmo humano— imprudente.
Link:
The “Wolverine stack” is supposed to boost healing and recovery