09/03/2026
Esta semana pasada recibí la visita de un paciente que me tuvo bastante contento, además de sorprendido.
Un señor de 78 años que valore hace 2 años, había llegado en silla de ruedas, que había tenido que empezar a usar 3 años antes. Sabía desde entonces que tenía un problema del cuello "por desgaste" pero que le habían recomendado no operarse (amigos y colegas por igual) porque ya estaba muy mayor y había mucho riesgo, pero ahora no podía ni comer solo porque las manos "ya no le responden".
Normalmente cuando los pacientes llegan en esta situación, es poco lo que se le puede ayudar porque las posibilidades de revertir el proceso es poco.
Su vida básicamente es esperar por asistencia para que lo pasen de la cama a la silla que lo alimenten, lo asen y lo bañen y de vuelta a la cama después de sentarse un rato en la silla.
Le ofrecí cirugía con la finalidad de que pueda recuperar un poco de independencia: utilizar sus manos porque tenía un compromiso relativamente reciente y por ende recuperable. Efectivamente después de la cirugía mejoró un poco las fuerzas de las manos y ya podía cerrar el puño.
En esta última cita después de 2 años de la cirugía, mucha terapia y las ansías de tratar de volver a su vida normal; llego en andaderas. Independiente para las actividades normales de la vida, usa un bordón en la casa que muchas veces se le olvida usar.
La edad avanzada no es un impedimento para una cirugía "grande", la fisioterapia es parte integral para una mejor recuperación funcional y una cirugía bien indicada y bien ejecutada siempre va a beneficiar al paciente.
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