13/02/2026
El año pasado leí una noticia sobre un proyecto de ley impulsado por la diputada del Frente Amplio, Priscilla Vindas Salazar, que buscaba reconocer legalmente las identidades trans, no binarias e intersex en nuestro país. Lamentablemente, la propuesta no fue aprobada.
Al leer sobre ese intento, me percaté de algo: ese proyecto era, en esencia, una ley de reconocimiento del sello. Un intento por decirles a esas personas, desde la legislación: “Ustedes ya son válidos, ya son legítimos, ya tienen su sello.”
Es decir, lo que ella trató de hacer desde la Asamblea Legislativa, es uno de los mensajes claves que mi cuento, El sello de la fábrica marciana, intenta enviar desde la literatura: afirmar, dignificar y acompañar.
Por eso quise agradecerle a Priscilla, con una carta y con un ejemplar del libro para ella y cada uno de los miembros de la fracción del Frente Amplio - Costa Rica