24/12/2025
NO TODAS LAS NAVIDADES SE PASAN EN CASA
En los hospitales la Navidad se vive distinto. No huele a ponche ni a pino, huele a desinfectante y a café frío. No hay cuenta regresiva para el brindis, hay relojes que marcan turnos largos y monitores que no dejan de sonar.
El personal de salud sigue ahí, incluso cuando el corazón quisiera estar en casa. Cambian abrazos familiares por guantes, cenas por guardias, y regalos por responsabilidades que no se pueden pausar. Saben que la enfermedad no respeta calendarios ni celebra fiestas, y por eso permanecen firmes, sosteniendo manos
En cada enfermera, enfermero, médico, camillero o técnico hay un acto silencioso de amor: el de cuidar a desconocidos mientras se sacrifica un pedazo de la propia Navidad. Sonrisas cansadas, miradas que reconfortan, palabras suaves que intentan traer paz en medio del dolor.
Quizá no haya árbol ni campanas, pero hay esperanza. Porque cada turno cubierto, cada paciente atendido y cada vida acompañada es un regalo que no se envuelve, pero que vale más que cualquier caja bajo el árbol.
Esta Navidad, mientras muchos celebran, otros sostienen al mundo desde un hospital. Y ese esfuerzo, muchas veces invisible, también merece ser reconocido como un acto profundo de humanidad
Dr. Manuel Rivero Abella
Gobierno de La Habana
Dirección Provincial de Salud La Habana
José Angel Portal Miranda
Ministerio de Salud Pública de Cuba
Hospital Clínico Quirúrgico "General Freyre de Andrade"