08/02/2021
Patakin
En los primeros tiempos en que Ifá bajo a la tierra, el espíritu de Egúngún (gran espíritu de Ifá Inú, la telepatía) le hizo la ceremonia de Ifá a Osaula y le entrego el tablero de Ifá a Shangó, para que este marcara el signo que registrara con sus hojas de los arboles. Resultó que Shangó tenía ahijados y era muy divertido y mujeriego, un día estando reunidos todos los Awó con Shangó, este habla de las virtudes de las mujeres. Elègbá respondía por una de Olófin, que tenía en el jardín como la flor mas preciada y que solo miraba los ojos de Olófin, para recrearlo. A lo que pregunto Shangó que como se llamaba esa flor y donde se encontraba, Elègbá le respondió que se llamaba Yewá y que se encontraba en el jardín de Olófin. Shangó vistiendo sus mejores galas, se presento en ese jardín para hacer suya a Yewá. Todas las flores le besaron la mano, menos una hermosa flor apartada y cabizbaja que solo miraba al suelo que la circundaba, esta era Yewá. Shangó por las señas de Elègbá, se dio cuenta que era ella, con sus mejores recursos comenzó a galantearla, con palabras halagadoras y en un momento de vacilación, Yewá levanto la vista, bajándola enseguida ruborizada, pero en ese instante Shangó se sintió satisfecho por haber logrado lo que estaba reservado solo para Olófin.
Elègbá, que estaba escondido cerca, partió enseguida hacia donde estaba Olófin para contarle lo sucedido. Este salió al jardín y al llegar allí se presento delante de Yewá y al ver que esta no levantaba la vista le dijo: -Hija yo te sitúe en este lugar para recrearme la vista en tus ojos pero me has decepcionado-. A lo que ella respondió.- Babá he faltado a lo prometido y por eso te pido perdón y para no mirar los ojos de ningún hombre, mándeme a un lugar apartado donde pueda descansar-. Olófin dijo: -Ya que los hijos de Ikú no tiene ojos (calaveras), tienen las cuencas vacías, te mandare para que desde ahora vivas entre ellos, los dirijas, los gobiernes, y así será para siempre.
Ashé to
Ashé bo.
Ashé bima.
Toó iban Eshu.
Desde entonces Yewá es la diosa de los mu***os y la muerte. Después de llevar a Yewá a su nueva morada, Olófin salió a buscar a Shangó para arreglar cuentas con el, ya que este había rebasado la copa de las quejas por el comportamiento que tenía.
Olófin por fin lo encontró en la tierra Ekete Alafi, y lo sentencio diciéndole: -No te quite el ashé porque a los Olódùmarè no se le quita, pero si te suprimo el uso del Ate (tablero) de Ifá y mas nunca lo podrás utilizar, y mas nunca podrán tirar las hojas ni tú, ni ninguno de los tuyos-. Y cogió el tablero y se lo entrego a Osaula, que era otra Orisha consagrada por Olódùmarè en Egúngún (Role) con Ifá en la tierra, pero no estaba facultada para entregárselo a nadie. Pero esta al verse con el tablero, se lleno de tentación y un día a Amonso y a Amoro y debajo de la Àràbá, les hizo Ifá.
Al enterarse Olófin le quito el tablero a Osuala y se lo dio a Odúdúwá y a Amonso y a Amoro los llevo al jardín de Doli Daara y se los entrego a Ògún, el cual los sacrifico al pie de dos palmas de Ikines que allí había (por eso es que a las mujeres no se hace Ifá).
Al fin llego Òrúnmìlà y Olófin le entrego Ifá Inú y el tablero pero no había con que sacar la letra y solo tenían alabase (coco) y Òrúnmìlà le dijo que eso no servía y que había dos espíritus de Ifá que iban a indicar una manera mejor de adivinar los Awó. Los viejos se acordaron de Amonso y Amoro los hijos de Osuala, que Ògún había sacrificado al pie de la palmera. Preguntaron si ellos los indicados, eran los que servían. Ya que en el sacrificio a las palmeras, estas se habían llenado de semillas, como coquitos pues nunca habían parido. Y Òrúnmìlà pregunto si esas semillas eran las que iban a utilizar a la Àràbá, contesto con Eyeife.
Òrúnmìlà cogió 16 coquitos de cada palmera (16 de la palmera de Amonso y 16 de la de Amoro), los consagro y después Atefó y salió el Odú de Ifá Tuanilara. Mando hacer Ebó a todos los que tenían Ifá dado por Shangó, para que no perdieran y todos tuvieran que acatar Òrúnmìlà como nuevo omofá de la tierra Yoruba.