05/04/2023
Las lesiones por presión son áreas de necrosis y a menudo ulceración (también llamadas úlceras por presión) donde los tejidos blandos se comprimen entre las prominencias óseas y las superficies externas duras. Son causadas por presión mecánica no aliviada en combinación con fricción, fuerzas de cizallamiento, y humedad. Los factores de riesgo incluyen edad > 65, alteraciones de la circulación y la perfusión tisular, inmovilización, desnutrición, disminución de la sensibilidad e incontinencia. La gravedad de las lesiones va desde un eritema cutáneo hasta la pérdida completa de la piel en todo su espesor, con necrosis extensa de los tejidos blandos. El diagnóstico es clínico. El pronóstico es excelente para las lesiones en estadios tempranos; las lesiones no tratadas y aquellas en estadios finales tienen un riesgo de infección grave y son difíciles de curar. El tratamiento incluye disminuir la presión, evitar la fricción y las fuerzas de cizallamiento, y efectuar un cuidado minucioso de las heridas. A veces, son necesarios injertos de piel o colgajos miocutáneos para facilitar la curación.