01/10/2025
Hay prácticas que nos acompañan toda la vida, sin otro fin que el disfrute. Eso es para mí el Flamenco. Él me inspira de modos inenarrables, en un camino de aprendizajes intermitentes, interminables e íntimos.
Conocí el flamenco cuando conocí la filmografía de Carlos Saura y la música de Ketama, mismo año en que de mi primera gira en España con el Ballet Folklórico de Cochabamba. Tenía 17 añitos. En aquel tiempo el flamenco no era parte de los marcos oficiales de la tradición española. Y no lo conocí en los escenarios, lo conocí bailando y cantando, visitando tablaos y barrios gitanos con José, hoy junto a se hermano César.
José me enseñó esta frase " Sin prisa, porque nadie nos espera". Y la repito mucho en la Consejería de Prácticas Corporales. Me recuerda a volver al g***r del movimiento, sin idea fija.
Siento inmenso cariño y gratitud hacia maestras maravillosas, como entre otros... Un beso especial a que me ha llevado a lugares inimaginables, más allá de la técnica.