23/02/2026
El mismo estímulo puede curar a un paciente y empeorar a otro.
Dos cuerpos. La misma técnica. Uno mejora. El otro se bloquea.
Cuando ves esto pasar, algo se rompe. Te das cuenta de que la técnica perfecta que aprendiste no existe. Existe el momento. Y existe el terreno.
Un cuerpo disponible recibe lo que le das y se transforma. Otro recibe exactamente lo mismo y se cierra más. La diferencia es el estado del Sistema Nervioso Autónomo cuando lo tocaste.
Un cuerpo en alerta interpreta cualquier estímulo como amenaza. Da igual que técnicamente sea correcto. Ese cuerpo va a usar tu intervención para protegerse más, para bloquearse más profundo.
Yo tardé años en entender esto. Hasta que entendí que la técnica sin lectura del terreno es violencia disfrazada de cuidado.
Ahora, antes de tocar, leo. Miro cómo respira. Escucho cómo habla de su cuerpo. Y eso me dice todo. Si veo que su sistema está en defensa, no entro con intensidad. Entro con presencia, con sutileza, con tiempo.
El estímulo correcto en el momento equivocado se convierte en agresión.
Porque el cuerpo siempre responde. Pero cómo responde depende del estado en que esté cuando lo tocas.