18/02/2026
Durante décadas, se pensó que el estómago era un ambiente estéril.
Hasta finales del siglo XX, la gastritis crónica y la úlcera péptica se atribuían principalmente al estrés, la dieta o el exceso de ácido.
Todo cambió cuando se demostró que Helicobacter pylori podía sobrevivir en el ambiente ácido gástrico y desempeñar un papel central en estas patologías.
Este hallazgo no solo transformó el manejo de la enfermedad ulcerosa, sino que modificó la forma en que entendemos la relación entre infección, inflamación crónica y cáncer gástrico.
Un recordatorio clave para la práctica clínica: la fisiopatología digestiva sigue evolucionando, y muchas certezas médicas nacen cuando alguien se atreve a cuestionar lo establecido.
Como especialistas sabemos que la gastroenterología avanza cuando el conocimiento se revisa, se contrasta y se actualiza. Porque recordar su historia también fortalece el criterio clínico del presente.