12/02/2026
Si bien el examen de refracción es útil, rutinario y necesario, resulta insuficiente cuando se le atribuye un valor mayor al que realmente tiene. "Es como revisar la presión de las gomas del carro y nunca abrir el bonete para evaluar el estado del motor", explica el especialista.
Según Santana Rodríguez, ver bien o actualizar los lentes no significa necesariamente que los ojos estén sanos. Medir cuánto se ve no equivale a evaluar cómo se encuentran las estructuras oculares.
Sin embargo, en la actualidad abundan los anuncios de "chequeo de la vista gratis", generalmente realizados en ópticas y enfocados exclusivamente en la graduación de los lentes, sin una evaluación médica integral del órgano de la visión.
"El mensaje implícito suele ser tranquilizador: ´todo está bien´. Pero la pregunta es, ¿qué significa realmente estar bien?", advierte el oftalmólogo.
La visión es un proceso complejo que involucra múltiples estructuras del ojo y su conexión con el cerebro. Muchos de los problemas que afectan este proceso no generan dolor ni síntomas en sus etapas iniciales, lo que dificulta su detección temprana.
El especialista destaca la importancia de diferenciar los roles dentro del cuidado visual. Las ópticas cumplen una función esencial en la corrección de la visión mediante lentes. Los optómetras evalúan la función visual y detectan alteraciones. El oftalmólogo, en cambio, es el médico especializado en el ojo, encargado de diagnosticar enfermedades, indicar tratamientos y trabajar en la prevención de la ceguera, con una mirada puesta en el futuro visual del paciente.
El mensaje es claro: la visión se corrige con lentes, pero se protege con un abordaje integral, profundo y recurrente. Ver no es solo mirar, es reconocer rostros, leer sin esfuerzo, conducir con seguridad y mantener la independencia.
La verdadera tranquilidad, concluye el especialista, no está en ver mejor ahora, sino en saber que los ojos están sanos y cuidados para los años por venir.