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DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG15° parte Por Abraham Sánchez Los 144 mil redimidos  "Por lo cual te digo que sus muchos p...
16/01/2026

DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG
15° parte
Por Abraham Sánchez

Los 144 mil redimidos

"Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama" (Lucas 7:47).

Según los anti-TUG (Teología de la Última Generación), la redención de entre los de la tierra de los 144 mil, es la misma redención de todos los tiempos. De entre los de la tierra no significaría una distinción respecto a otras generaciones de redimidos. Realmente la sangre de Cristo compró a todos al mismo costo de su sangre, pero veremos que no todos costaban lo mismo en cuanto a lo que a redención se refiere.

En la Biblia la redención era una práctica legal y familiar en Israel, donde un pariente cercano (goel) podía rescatar a un familiar o sus posesiones pagando un precio que variaba según la situación. Este acto reflejaba justicia, misericordia y restauración dentro del pueblo.

- Redimir (hebreo: gaal) significa rescatar, liberar o recuperar algo o alguien mediante el pago de un precio.
- El goel era el "pariente redentor", responsable de intervenir en favor de un familiar en necesidad.

Las funciones del goel eran:
- Redimir propiedades: Si un israelita empobrecía y vendía su tierra, el pariente más cercano podía comprarla para que no saliera de la familia (Levítico 25:25).
- Redimir personas: Si alguien se vendía como esclavo por deudas, el goel podía pagar su rescate (Levítico 25:47–49).
- Vengar la sangre: El goel también podía actuar como vengador en casos de as*****to (Números 35:19), aunque esto tenía restricciones legales.
- Casarse con la viuda: en el caso del levirato, el goel podía casarse con la viuda de un hermano sin hijos para preservar su linaje (Deuteronomio 25:5–10; Rut 4).

El precio de la redención variaba y no era fijo, sino que dependía de varios factores y circunstancias legales y otros criterios de precio:
- Redención de tierra vendida (Levítico 25:25–28).
- Según los años restantes hasta el jubileo.
- Redención de persona esclavizada (Levítico 25:47–53). - Según el tiempo restante hasta el jubileo.
- Redención de primogénitos (Números 18:15–16). Fijo: 5 siclos de plata.
- Redención de votos o personas (neder) (Levítico 27).
- Según edad y s**o, con tarifas específicas.
- El año del jubileo (cada 50 años) era clave: todas las tierras regresaban a sus dueños originales, y los esclavos hebreos eran liberados. Por eso, el precio de redención disminuía a medida que se acercaba ese año.

La redención en el Nuevo Testamento presenta a Jesús como el Redentor definitivo, cumpliendo el papel del goel al pagar con su sangre el precio por la humanidad (1 Pedro 1:18–19; Efesios 1:7).

Esta redención no es solo legal, sino espiritual y eterna, liberando del pecado y la muerte.

El hecho de que el precio de redención variara según el tiempo restante hasta el jubileo (Levítico 25:50–52) no solo tenía implicaciones económicas, sino que revela principios espirituales y sociales aplicables hoy.

Había un precio proporcional al tiempo restante hasta el jubileo. La redención no es arbitraria: está ligada al tiempo, a la esperanza futura y al valor de la libertad.

Mientras más lejos está el jubileo –que se cumple tanto en la cruz como en la segunda venida– más alto el precio. Cuanto más tiempo queda en esclavitud, más costosa es la restauración.

Esto refleja la necesidad de liberación y de sufrimiento prolongado y la urgencia de la intervención del libertador.

El jubileo podemos verlo como un horizonte de libertad garantizada. Hay un tiempo para la liberación total. Toda redención humana es parcial y temporal, pero apunta a una redención plena y definitiva.

El goel debía calcular con justicia, no explotar. El redentor no debía aprovecharse, sino actuar con misericordia y equidad.

El redimido no podía redimirse solo. Se subraya la necesidad de un mediador. En términos espirituales, nadie puede redimirse a sí mismo del pecado o la muerte.

El sistema hebreo reconocía que cada año de vida libre tenía valor. Hoy, esto nos desafía a valorar el tiempo de experiencia de los demás, especialmente de quienes están en situaciones de persecución o de privacidad.

La redención no era castigo, sino restauración. En contextos cristiano, esto inspira modelos que buscan reintegrar y sanar a las almas, no solo amenazar de castigo divino.

El goel actuaba por amor y deber familiar. Esto nos recuerda que la redención de otros puede depender de nuestra disposición a pagar un precio: tiempo, recursos, compromiso.

En el Nuevo Testamento, Jesús es el Goel que paga el precio completo, no según el tiempo restante, sino con su propia vida (Hebreos 9:12). Esto trasciende el sistema legal y lo cumple en plenitud.

La redención en la cruz no solo fue un acto puntual y definitivo en la historia, sino también el inicio de una obra progresiva de restauración que se despliega en el tiempo en la vida del creyente. Esta visión honra tanto la plenitud del sacrificio de Cristo como la dinámica del proceso de transformación que sigue.

La redención no es solo un hecho consumado sino un proceso en curso.

Cristo pagó el precio completo por el pecado, asegurando el perdón y la reconciliación con Dios. Dijo “consumado es” (Juan 19:30); Hebreos 9:12. Pero es un proceso continuo. La redención se aplica y despliega en la vida del creyente a lo largo del tiempo, restaurando su ser, relaciones y propósito (Romanos 8:23; 2 Corintios 3:18; Filipenses 1:6).

La ley del Antiguo Testamento ya anticipaba esta dimensión temporal:
- El precio de redención variaba según el tiempo restante hasta el jubileo (Levítico 25:50–52). Esto sugiere que la redención no era solo un evento, sino una obra proporcional al tiempo, al daño, y a la esperanza futura.

- En la vida del creyente, aunque la redención legal ya fue pagada, la restauración del alma, del carácter, de las relaciones y del propósito ocurre en el tiempo, como una obra del Espíritu.

La redención podemos verla como restauración progresiva. Así como el goel debía pagar según los años comprometidos, Cristo no solo nos redime del pasado, sino que invierte en nuestro futuro, restaurando lo que fue dañado por el pecado.

De esa manera, no podemos ver la redención estacionada en la cruz sino llevada a la intercesión a lo interno del santuario.

Cada etapa tiene su costo:
- La sanidad de heridas profundas, la renovación de la mente, la liberación de patrones destructivos… todo eso implica un “costo” en términos de gracia, disciplina, y tiempo. No porque falte algo en la cruz, sino porque la redención se encarna en nuestra historia.

El Espíritu Santo se muestra como agente de redención continua. Efesios 1:13–14 habla del Espíritu como “las arras de nuestra herencia”, es decir, el anticipo de la redención plena. Él aplica en nosotros, día a día, lo que Cristo ya logró. Lo mismo sucede en la historia de la iglesia y en sus generaciones.

Podemos imaginar la redención como una semilla plantada en la cruz, que germina en el corazón del creyente y va creciendo a lo largo del tiempo, hasta que toda la creación sea redimida (Romanos 8:21–23). El precio fue pagado de una vez, pero la restauración se despliega como una obra de arte en proceso. Eso cuesta distinto a cada uno.

En Lucas 7:36–50, en el contexto de una comida en casa de un fariseo llamado Simón, una mujer conocida como pecadora unge los pies de Jesús con perfume y lágrimas, y los seca con su cabello. Simón se escandaliza, pero Jesús responde con una parábola breve y poderosa.

“Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos le amará más?”
Simón respondió: “Pienso que aquel a quien perdonó más.”
Jesús le dijo: “Has juzgado correctamente.

Jesús usa esta parábola para revelar la relación entre el perdón recibido y el amor expresado.

- Ambos deudores eran insolventes: ninguno podía pagar su deuda, grande o pequeña. Esto representa la condición humana ante Dios: todos necesitamos gracia.
- El perdón es gratuito, pero no barato: el acreedor “perdonó a ambos”, lo que implica que asumió la pérdida. Esto anticipa el costo que Jesús mismo pagaría en la cruz.
- La respuesta del corazón es proporcional al reconocimiento del perdón recibido: “Aquel a quien más se le perdona, más ama.”

1. No se trata de cuánto pecaste, sino de cuánto reconoces que has sido perdonado.
El fariseo se creía justo y, por tanto, no sentía necesidad de amar. La mujer, en cambio, sabía cuánto necesitaba gracia, y su amor fue desbordante.

2. El amor no es la causa del perdón, sino su fruto.
Jesús no dice: “Porque me amó, la perdoné”, sino: “Sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho” (Lucas 7:47), es decir, su amor demuestra que ha sido perdonada.

3. La redención se vuelve personal cuando reconocemos la profundidad de nuestra necesidad.
Solo quien se sabe redimido puede amar con libertad, sin orgullo ni temor.

La redención no solo debemos verla como un hecho consumado en la cruz, sino como una obra cuyo “costo” se despliega en el tiempo, en proporción a la restauración que implica en cada vida.

En el Nuevo Testamento, Cristo es el Redentor que paga el precio completo con su sangre (1 Pedro 1:18–19). Pero ese precio no solo cubre el perdón legal del pecado: también cubre la restauración progresiva del ser humano.

Así como en la ley de Moisés el precio se ajustaba al tiempo de esclavitud, en la vida del creyente el “costo” de la redención se refleja en el tiempo que toma restaurar lo perdido:

- Aquel que ha estado más tiempo en esclavitud, más profundamente herido o más alejado, requiere una obra más extensa de gracia.
- No porque Cristo deba pagar más, sino porque la aplicación de esa redención implica más sanidad, más paciencia, más intervención del Espíritu.

Volviendo a la parábola de los dos deudores (Lucas 7), Jesús muestra que el que más ha sido perdonado, más ama. Esto sugiere que:

- El costo de la redención se refleja en el amor que despierta.
- El amor del redimido es proporcional a la profundidad de su restauración.

La redención no es solo un acto jurídico, sino una obra de restauración proporcional al daño, al tiempo perdido y a la profundidad de la herida. Cristo pagó el precio total, pero el Espíritu aplica esa redención en el tiempo, como un goel que no solo paga, sino que acompaña, restaura y reconstruye.

La última generación es la que más ha profundizado en el pecado. Después de seis mil años de degeneración habrá una clase que será restaurada a un grado máximo de santidad y perfección. Ellos serán el testimonio eterno ante el universo de que la ley de Dios es justa y que puede ser guardada por todos los que se conectan con su poder, no importa qué tan bajo estén. Es la generación más necesitada. Porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

Bendiciones.
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DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG14° parte Por Abraham Sánchez Son primicias para Dios  "Estos son los que no se contaminar...
15/01/2026

DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG
14° parte
Por Abraham Sánchez

Son primicias para Dios

"Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios" (Apocalipsis 14:4-5).

El libro de Apocalipsis se expresa con una precisión que conecta profundamente el simbolismo agrícola, litúrgico y escatológico. La noción de primicias en el calendario agrícola y festivo de Israel ilumina el sentido de Apocalipsis 14:4.

Ya observamos anteriormente que la expresión "no fue hallada mentira" alude al escrutinio que se hace en el juicio investigador donde los casos de cada generación son revisados.

En la vida agrícola de Israel, las primicias eran las primeras porciones de la cosecha ofrecidas a Dios como señal de gratitud y consagración. Estas se asociaban con tres momentos clave del año:

- La pascua y los panes sin levadura en el mes de nisán (1º mes).
- Cebada, el omer de cebada (Lev 23:10–14); Pentecostés; las semanas, en el mes de siván (3º mes).
- Trigo llevado al santuario. Dos panes con levadura (Lev 23:15–21).
- Fiesta de los tabernáculos, en el mes de tishrí (7º mes). Frutos y vino como últimas primicias (Éx 23:16; Dt 16:13).

Estas tres etapas reflejan el ciclo completo de la redención: inicio, maduración y plenitud.

En el santuario, las primicias no eran solo agrícolas: eran tipológicas, es decir, representaban algo mayor:

- Cristo como primicia: “Cristo resucitó de los mu***os; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Cor 15:20).
- El Espíritu como primicia: “Nosotros mismos... tenemos las primicias del Espíritu” (Rom 8:23).
- Los creyentes como primicias: “Él, de su voluntad, nos hizo nacer... para que seamos primicias de sus criaturas” (Stg 1:18).

Así, las primicias representan lo primero que es redimido y consagrado a Dios, anticipando una cosecha mayor que será también del mismo grano y cosecha.

Apocalipsis 14:4: “Fueron redimidos... como primicias”

Cuando el texto dice que los 144 mil fueron “redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”, está evocando esta rica tradición:

- Son los primeros frutos de una cosecha escatológica: un grupo apartado, consagrado, que anticipa la redención plena.
- Están vinculados al santuario celestial: su cántico nuevo se entona “delante del trono”, como una ofrenda litúrgica.
- Su carácter es puro y fiel: como las primicias, sin defecto, dedicadas enteramente a Dios.

La última fiesta de primicias, en el mes séptimo (Tishrí), coincide con:
- Día de las Trompetas (Yom Teruá)
- Día de la Expiación (Yom Kipur)
- Fiesta de los Tabernáculos (Sukkot).

Esto sugiere que los 144,000 están asociados con el clímax del juicio y la cosecha final, en el contexto del Día de la Expiación y la reunión escatológica del pueblo de Dios.

La imagen de las primicias en Apocalipsis 14 no es incidental: es una clave bíblica que conecta la redención final con el calendario agrícola y litúrgico de Israel. Los 144,000 son:

- Fruto consagrado de la humanidad,
- Anticipo de una cosecha mayor,
- Símbolo viviente de la redención plena que se manifiesta en el santuario celestial.

Es un razonamiento profundamente coherente con la lógica simbólica de las Escrituras, y en especial con la enseñanza del Apocalipsis: las primicias de "entre los de la tierra" no son de todo el planeta Tierra sino de la tierra donde el Señor hace cosecha; de entre su siembra.

Debemos desarrollar más esta línea de pensamiento, integrando el simbolismo agrícola, la tipología del santuario y la identidad del pueblo de Dios.

Primicias: una porción consagrada de la cosecha total:

En la economía agrícola de Israel, las primicias no eran una cosecha aparte, sino una porción selecta del mismo campo. Esto es clave:

- No eran de otro tipo de grano.
- No eran de otra tierra.
- Eran las primeras espigas maduras del mismo sembrado, ofrecidas a Dios como señal de confianza en la cosecha venidera.

Aplicado a Apocalipsis 14:4, esto sugiere que los 144,000 no son redimidos en lugar de los demás, sino como una porción especial dentro del pueblo de Dios, apartados con un propósito sacerdotal o representativo.

“Redimidos de entre los de la tierra” como selección interna

Si “la tierra” representa simbólicamente el pueblo de Dios —la viña del Señor, como en Isaías 5:1–7 o Jeremías 2:21—, entonces:

- “Redimidos de entre los de la tierra” puede leerse como una selección dentro del pueblo de Dios, no simplemente de toda la humanidad.
- Esto armoniza con la idea de que las primicias no son toda la cosecha, sino una muestra consagrada que representa y anticipa la totalidad.

En el santuario:
- Las primicias eran presentadas ante Dios (Lev 23:10–14), como lo hacen los 144,000 “delante del trono” (Ap 14:3).
- Eran santas para Jehová (Núm 18:12–13), como los 144,000 que “siguen al Cordero por dondequiera que va” (Ap 14:4).
- Estaban libres de defecto, como los 144,000 que “no se contaminaron” y “en sus bocas no fue hallada mentira” (Ap 14:4–5).

Esto refuerza que los 144,000 no son simplemente redimidos, sino ofrecidos como una ofrenda especial, como lo eran las primicias en el templo.

En Israel espiritual tenemos la cosecha escatológica o del último tiempo. En el Nuevo Testamento, la iglesia es llamada:

- “La vid verdadera” (Juan 15:1–5),
- “El Israel de Dios” (Gál 6:16),
- “Campo de Dios” (1 Cor 3:9).

Así, si la “tierra” representa este campo espiritual, entonces los 144,000 serían una porción adelantada, madura y consagrada de entre el pueblo de Dios, no simplemente de entre toda la humanidad ni de entre los redimidos en general.

- “Entre los de la tierra” puede entenderse como una selección dentro del pueblo de Dios, no solo de toda la humanidad.
- Las primicias son siempre una porción consagrada de la misma cosecha, no una cosecha distinta.
- Esto sugiere que los 144,000 son un grupo especial dentro del Israel espiritual, apartados para una función representativa, litúrgica y escatológica.
- No son todo el grano recolectado en la viña del Señor ni es del grano cultivado en tierras vecinas o paganas.

Una lectura simplemente textual y gramatical sin el trasfondo espiritual del santuario nos podría llevar a deducir que la construcción de la idea se refiere a los redimidos de toda la humanidad hechos primicia, pero son más bien una porción solo de la tercera primicia o del pueblo final de Dios.

Tú y yo tenemos el privilegio de vivir en el tiempo de la tercera cosecha del santuario y podemos ser escogidos como primicia especial para Dios. El requisito es ser sin mancha. Una gavilla escogida como la mejor entre todo el campo.

Bendiciones.
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DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG 13° parte Por Abraham Sánchez El sello de cuando creísteis y "el sello del Dios vivo"  "V...
14/01/2026

DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG
13° parte
Por Abraham Sánchez

El sello de cuando creísteis y "el sello del Dios vivo"

"Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar" (Apocalipsis 7:2).

La última generación tendrá "el sello del Dios vivo". Un argumento de los anti-TUG es que los 144 mil no tendrán como sello algo más distintivo que el que tuvieron los que recibieron el sello de Dios en otras generaciones pasadas.

De cualquier forma, ¿no dice Efesios que "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa", (Efesios 1:13), y agrega que "el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados"? (Efesios 4:30).

Si los fieles son sellados desde que creen y es algo que ocurre desde el primer siglo, ¿por qué insistir en que el sello de los 144 mil es uno que exige un logro superior en la vida espiritual y en la condición del carácter pecaminoso?

Lo primero que debemos preguntarnos es si le creeremos a la Palabra. Porque si una característica de los ciento cuarenta y cuatro mil es que vivirán en el último tiempo y que vencerán a la bestia y a su imagen, etc., ¿por qué creer que el sello del Dios vivo se menciona sobradamente en su caso?

Parece que mencionar características de los 144 mil es simplemente hacer poesía o narrativa retórica.

Pero el sello del Dios vivo de Apocalipsis siete no ocurre en ningún otro momento anterior de la historia sino previo al desenlace final que llena al mundo de calamidades en siete plagas hasta la segunda venida de Cristo.

Inconfundiblemente "el sello del Dios vivo" es una experiencia diferente a la del sello del nuevo creyente mencionado en Efesios. En Apocalipsis se pone el sello del Dios vivo a quienes han descuidado su vida espiritual aunque ya las calamidades se presipitan sobre el mundo.

La misericordia de Dios ordena a los cuatro ángeles retener los vientos hasta terminar una obra en los que ya son parte del pueblo. "hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios" (Apocalipsis 7:3).

Los 144 mil son los que predican el mensaje del tercer ángel en su etapa culminante, cuando la bestia y su imagen engañan al mundo entero para que reciban su marca y se rebelen contra el sello del Dios vivo representado en la lealtad al día de adoración.

La denuncia del tercer ángel es para "si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano" (Apocalipsis 14:9); y se da antes de ser "vaciado puro... el cáliz de su ira; y... atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero" (Apocalipsis 14:10).

Pero el sello de Efesios es a simple vista otra experiencia. Se trata del momento de creer. "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo" (Efesios 1:13). Creer en Cristo es el primer paso del camino del santuario. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo" (Marcos 16:16).

En Efesios el sellamiento que le refiere Pablo a los hermanos es un suceso pasado de su vida, aunque alimenta una esperanza que es la garantía de la herencia "hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria" (Efesios 1:14); "para el día de la redención" (Efesios 4:30).

El sello de cuando creíste es una iniciación en la esperanza de la redención, un derecho al cielo. El sello del Dios vivo es una confirmación en la verdad.

La expresión "sello del Dios vivo" alude a la experiencia de estar ante Dios en la hora misma del juicio en un trato directo con los registros de los libros y del alma. No es el caso de los que murieron antes del juicio y que sus actos están registrados en libros. El Dios vivo es el que se manifiesta cuando clamamos. No como las imágenes en ídolos de los impíos.

Estar en vida en el juicio es estar en la gloriosa oportunidad de ser guiados a una reproducción del carácter mismo de Cristo compareciendo directamente al juicio; no para que las anotaciones sean traídas sino para que también registren la conclusión de lo que hemos llegado a ser. Porque no es lo mismo anotar la carrera inconclusa de la vida que registrar lo que hemos llegado a ser.

Lo más animador para el creyente debe ser recibir el sello de Dios cuando cree, pero más glorioso es recibir el "sello del Dios vivo" que reproduce el carácter de Cristo en la vida.

Bendiciones.
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DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG12° parte Por Abraham Sánchez La UG: no se contaminaron con mujeres "Estos son los que no ...
13/01/2026

DESARMANDO ARGUMENTOS ANTI-TUG
12° parte
Por Abraham Sánchez

La UG: no se contaminaron con mujeres

"Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes" (Apocalipsis 14:4).

De los 144 mil se dice que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Ya sabemos que ellos son la última generación de cristianos que habrá sobre la tierra y que serán levantados vivos en la segunda venida.

Los anti-TUG niegan que la virginidad de la última generación sea algo más particular que lo que se ha vivido en generaciones o siglos pasados. Después de todo, Dios ha pedido la pureza doctrinal y hasta la matrimonial literal en todo tiempo igualmente.

Hay un consenso general en que la virginidad y la no contaminación con mujeres es mantener la pureza de doctrina o enseñanza bíblica. Ya que en Apocalipsis hay varías mujeres prostitutas, una de ellas la madre y las otras hijas y de la misma profesión, se advierte al pueblo de Dios de no contaminarse con ellas (ver Apocalipsis 17:1–7, 18).

Aunque en el mundo hay miles de religiones, solo la iglesia de Dios tiene la verdad. Todas las demás tienen enseñanzas falsas. Se dice que la ra**ra tiene una copa de vino que embriaga para inducir a la fornicación.

La embriaguez y fornicación son cosas espirituales en este contexto. Al beber el vino, inicias una condición de incapacidad para saber qué es verdad bíblica. Todo se debe a la aproximación del ambiente contaminado y festivo donde el error impera. La Palabra de Dios va perdiendo su atractivo y llega a contradecirse abiertamente.

La contaminación doctrinal nubla totalmente pero llega en forma progresiva. Todo error que se defiende dentro de los cristianos de hoy, se introdujo progresivamente. La iglesia verdadera es a la que se le envía la advertencia de salir del ambiente corrupto de Babilonia para que no tome de su vino y que después no reciba de las siete plagas que tendrán en castigo.

Si alguien está en enorme peligro de fornicación ahora es exactamente el pueblo de Dios. Pero quizás usted tenga una manera de amar tanto al pueblo de Dios que crea que es un pueblo invulnerable y que un milagro prodigioso lo librará del error, que no se contaminarían.

¡Ojalá fuera tan fácil!!
Ojalá que fuera cierto que el pueblo de Dios nunca se va detrás de la idolatría y la fornicación. Ojalá fuera tan fácil que nunca se introdujeron maestros según sus propias concupiscencias. Ojalá que la paciencia que Dios ha tenido con su pueblo fuera por causa de la fidelidad de ellos y no sólo por el amor de Él.

Ojalá fuera cierto que en el pueblo de Dios no hubiera múltiples corrientes y tendencias doctrinales diametralmente opuestas. Ojalá que no hubiera rebeliones abiertas a enseñanzas capitales que determinan el futuro eterno.

Realmente en la historia de la iglesia nunca se ha dado una condición en la que el error no haya abarcado un amplio terreno. Fuera de la iglesia primitiva o apostólica no ha habido una iglesia que se pueda declarar doctrinalmente depurada.

La misma iglesia primitiva no tenía discernida toda la verdad aunque recibieron todo el fundamento que nosotros recibimos de ellos hoy. Porque lo que recibieron fue más para nosotros que para ellos. Pero la presencia de los apóstoles mantuvo la pureza.

Pero en los 144 mil no fue hallado engaño. La idea de "ser hallado" sugiere un proceso de escrutinio. Y precisamente la última generación vivirá en el tiempo del juicio investigador.

Pero al leer que no fue hallado engaño en ellos se sigue un curso de negarlo aún cuando se está haciendo en el texto una declaración exactamente sobre ellos. Se argumenta que todas las generaciones hacen lo mismo. ¡Una genial manera de anular el texto!

En el juicio investigador serán traídas todas las generaciones aunque no estén en vida. Y de ellas serán dejados en el libro de la vida solo los que hayan vencido.

Ahora bien: vencer no es tener toda la luz. Vencer es vivir a la altura de toda luz recibida; es no traicionar la verda o no entrar en fornicación con ra**ras. En términos claros, es no transigir con enseñanzas erróneas y sobre todo no ceder a pecados conocidos.

Pero asombrosamente, ¡ninguna generación fue hallada sin engaño en el juicio! ¡Si no fuera por la justicia de Cristo que cubre al pecador y a la iglesia, ninguno fuera salvo! Y dicho de otra manera, si no fuera por la justicia de Cristo, todos se perdieran.

Porque lo que nos hace salvos es un regalo, y lo que nos hace perder es la desobediencia deliberada. Lo que nos hace salvos es la disposición a vivir de toda palabra de Jehová aunque por ignorancia desobedescamos el 90% de ella. Dios no condenará a nadie que obedeció todo lo que conocía, o que se mantenía en el esfuerzo de obedecerlo, aunque solo conociera un 10%.

Lo que no puede hacer Dios es trasladar vivo al cielo al que no vivió a la altura de toda luz conocida y que no haya vencido en toda debilidad que le haya sido revelada. Su decisión de vivir lo revelado le da el derecho al cielo, pero no la idoneidad perfecta.

Ahora bien: pudiera alguien construir una doctrina según la cuál la idoneidad para el cielo no es una ocupación de la intercesión del santuario, y que de hecho no sea la labor central. Realmente la causa por la que generaciones se han sumado una y otra vez a la historia es porque la luz ha progresado pobremente para abrirse paso entre las tinieblas, y Dios no ha tenido un pueblo libre de toda contaminación.

Pero los 144 mil fueron hallados sin contaminación, sin engaños, fieles, puros. Eso no niega que ya eran declarados tales; no niega que todas las generaciones tuvieran vencedores.

Pero la experiencia es distinta. La luz de la última generación es plena. La última generación recibirá la guerra más desaforada de Satanás porque conocen y guardan los mandamientos de Dios y comprenden como nadie la fe de Jesús. Porque la fe es proporcional a la prueba.

La fe de Jesús para una generación que tiene por desafío vivir a la altura de todo lo que exigen los mandamientos revelados, es la más elevada profesión de fe de todos los tiempos. Es la generación que Satanás odiará de manera especial y contra los que esperó por siglos para hacerles su mejor guerra.

Porque Satanás tendrá un argumento vivo mientras pueda decir que la victoria perfecta sobre el pecado fue cosa aislada de algunos como Cristo -"quien además fue Dios"-, y como Enoc y Elías. Porque lo que se puede señalar de excepción, no se puede establecer como regla.

Pero Dios tendrá un pueblo que le obedezca en todo. Será un pueblo en el que Dios habrá trabajado lo mismo que obró en Jesús en cuanto al carácter que mantuvo sin caída. Porque lo que nadie quiere aceptar es la vida de Cristo. Todos quieren quedarse en el lugar santo y no pasar al santísimo. Es mejor querer vivir cediendo al pecado eventualmente y que la salvación todavía sea una declaración que nos favorezca.

Si eso lo podemos cree en nombre del amor de Cristo, de la cruz, de lo que se nos imputa fuera de nosotros..., pues "¿qué importa si caemos una, otra y otra vez? "Si ya Cristo hizo eso, no tiene que suceder en mí".

La vida de Cristo ha sido mal enseñada en la teología moderna. Pero se trata en realidad de la vida en la que no hay eventuales caídas.

No puedo terminar sin decirte que todo lo dicho hasta aquí, no es para que te abrumes por tus debilidades y faltas acumuladas. Es para que sepas que tu error estaría en desistir porque te sientes débil o porque desmayaste mil veces. Es para que sepas que tu peligro sería creer que no lo puedes lograr y conformarte con pisotear algún deber requerido.

Debes saber que tus fuerzas no son la vía o el medio. La fe que necesitas es la fe de Jesucristo que te puede conservar sin caídas. Debes descubrir que en Cristo hay una gracia especial para el tiempo cuando abunda el pecado. Cuando mayor es la debilidad hay un mayor poder disponible.

Puedes experimentar por la fe que aquello en lo que sucumbías tantas veces ya no lo deseas más. Descubrirás con satisfacción que Dios hace en ti lo que no puedes hacer por ti mismo. Deseo alcanzarlo contigo.

Bendiciones.
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