05/01/2026
Cada año me propongo una meta personal, no como una exigencia rígida, sino como una guía consciente para crecer.
El año pasado mi objetivo fue ser más prudente. Mirar con calma, decidir con mayor conciencia, reaccionar menos desde el impulso y más desde la reflexión. Hoy puedo decir, con tranquilidad, que fue una meta que logré cumplir a cabalidad, y que dejó aprendizajes valiosos en muchos ámbitos de mi vida.
Este año, en cambio, mi meta está profundamente vinculada a la autonomía. A confiar más en mis propias capacidades, a tomar decisiones con mayor seguridad y a asumir retos que antes evitaba. En ese proceso, quiero agradecer de manera especial a todas las personas que, de una forma u otra, me han acompañado y ayudado a perder el miedo a manejar. Puede parecer algo simple, pero para mí ha sido un paso significativo, que ha fortalecido mucho más que una habilidad práctica: ha fortalecido mi sentido de independencia y confianza personal.
Este camino me recuerda que el crecimiento no siempre es lineal ni perfecto, y que mejorar cada día no implica castigarnos por lo que falta, sino reconocernos por lo que ya hemos avanzado. Desde la autocompasión, entendida como una mirada amable hacia uno mismo, siempre es posible seguir construyendo una mejor versión personal.
Seguimos aprendiendo. Seguimos avanzando. Paso a paso.
Foto gracias a CristIAn