27/02/2026
Cada 27 de febrero nos invita a mirar la historia, pero también a mirarnos como país en construcción. La independencia no es solo un hecho del pasado; es un compromiso que se renueva a diario desde los distintos roles que asumimos como ciudadanos. La patria se fortalece cuando cada persona entiende que su trabajo, su ética y su forma de relacionarse con los demás también son actos de responsabilidad nacional.
Desde mi rol como psicólogo, creo firmemente que contribuir al desarrollo de la República Dominicana implica apostar por la salud mental, la educación emocional y el acompañamiento humano. Un país no progresa únicamente con infraestructuras o cifras económicas, sino con personas capaces de autorregularse, tomar decisiones conscientes, manejar el conflicto, sostener el esfuerzo y proyectar un futuro posible aun en contextos adversos. Cada estudiante que aprende a creer en sí mismo, cada familia que encuentra contención, cada persona que logra ordenar su vida emocional, es una pieza más en la construcción de una nación más sólida y justa.
Ser psicólogo, en ese sentido, es un acto profundamente patriótico. Es trabajar silenciosamente para que haya menos violencia y más diálogo, menos desesperanza y más proyecto de vida, menos exclusión y mayor inclusión. Este 27 de febrero celebro la patria recordando que el verdadero desarrollo comienza cuando cuidamos a las personas, porque un país se supera cuando su gente también lo hace.
PD: Cuidado con decir que me parezco a Juan Pablo Duarte que los conozco.