12/01/2026
EL MATRIMONIO ES EL BLANCO FAVORITO DEL IN****NO.
No porque sea débil sino porque es poderoso.
Satanás no pierde tiempo atacando lo que no tiene impacto.
Y el matrimonio sí lo tiene: forma identidad, cría generaciones, modela carácter y construye o destruye destinos.
Por eso el ataque no empieza con adulterio.
Empieza con pequeñas grietas:
Susceptibilidad.
Ofensas no sanadas.
Orgullo disfrazado de dignidad.
Silencios que se vuelven muros.
Conversaciones que nunca se tienen.
Oraciones que se dejaron de hacer.
El diablo no necesita destruir tu casa con fuego.
Le basta con enfriarla lentamente.
Y mientras muchos oran por prosperidad, el in****no trabaja por divorcio.
Mientras muchos buscan su propósito, el enemigo busca huérfanos emocionales.
Mientras muchos quieren éxito, el in****no quiere hogares rotos.
Si el enemigo logra separar al esposo de la esposa, separa a los hijos de la estabilidad, separa a la familia del diseño de Dios y separa generaciones completas del equilibrio emocional y espiritual.
Por eso esto no es solo problemas de pareja.
Es una guerra espiritual.
Y no se gana con terapia solamente, ni con flores, ni con vacaciones, ni con vamos a ver qué pasa.
Se gana con:
Oración cuando no hay ganas.
Humildad cuando el orgullo quiere ganar.
Perdón cuando el dolor quiere cobrar venganza.
Palabra cuando las emociones quieren gobernar.
Obediencia cuando la carne quiere huir.
El matrimonio no se protege cuando todo está bien.
Se protege antes de que todo se rompa.
Porque cuando un matrimonio cae, no cae solo una pareja.
Cae un hogar.
Cae una infancia.
Cae una herencia.
Cae un legado.
Por eso levántate. No como víctima sino como guerrero.
Pelea por tu casa.
Pelea por tu pacto.
Pelea por tu familia.
Porque lo que no defiendes, lo pierdes.
Y lo que no cuidas, el enemigo lo reclama.