05/05/2026
Asistir a este programa reafirmó una idea fundamental en la práctica clínica: en neuropsicología infantil, el objetivo no es únicamente establecer un diagnóstico, sino comprender al niño en su totalidad para intervenir de manera efectiva y significativa.
Cada evaluación debe traducirse en acción: rehabilitar, acompañar y brindar herramientas funcionales tanto al niño como a su familia. La intervención cobra valor cuando se orienta hacia estrategias prácticas de comunicación, regulación y aprendizaje que puedan aplicarse en el día a día.
Asimismo, se resalta la importancia del trabajo con la familia, promoviendo su participación activa mediante orientaciones claras sobre qué hacer en el momento, cómo responder y cómo sostener el proceso terapéutico en el hogar.
El uso de protocolos basados en evidencia es esencial, pero igualmente importante es mantener una postura ética, empática y humana. Ningún caso es igual a otro; cada niño requiere un abordaje individualizado, respetando su ritmo, sus necesidades y su contexto.
Más allá del conocimiento técnico, el verdadero impacto está en la capacidad de acompañar sin juicios, de no asumir posturas de superioridad, y de construir junto a la familia un proceso terapéutico cercano, respetuoso y transformador.