01/01/2026
ABERRACIONES SEXUALES (PARAFILIAS)
DEFINICIÓN DE ANORMALIDAD
El comportamiento sexual varía en gran medida de una cultura a otra. Existen variaciones correspondientes entre culturas en cuanto a lo que se considera como comportamiento sexual anormal. Dada esta enorme variabilidad.
Un enfoque ha sido utilizar una definición estadística. Según este enfoque, una conducta sexual anormal es aquella que es poco común o que no practican muchas personas. Por ende, con base en tal definición, pararse de manos mientras se realiza el coito se consideraría anormal porque se hace rara vez, aunque no parece muy anormal en otros sentidos. Por desgracia, esta definición no nos da mucho discernimiento acerca del funcionamiento psicológico o social de la Persona que realiza la conducta.
En el enfoque sociológico, el problema de la dependencia en la cultura se reconoce de manera explícita. Un sociólogo podría definir al comportamiento sexual desviado como una conducta sexual que viola las normas de la sociedad. Por tanto, si una sociedad dice que una conducta sexual particular es desviada, entonces lo es (cuando menos en esa sociedad). Este enfoque reconoce la importancia de la interacción del individuo con la sociedad y de los problemas que deben enfrentar las personas si su comportamiento es etiquetado como "desviado" en la cultura en la que viven.
El enfoque psicológico considera que "los tres criterios de anormalidad son incomodidad, ineficacia y rareza. El último de estos criterios, la rareza tiene el problema de estar definido en términos culturales; lo que parece raro en una cultura puede parecer normal en otra. Sin embargo, los primeros dos criterios son buenos en cuanto a que se enfocan en la incomodidad e infelicidad percibidas por la persona que tiene un patrón verdaderamente anormal de conducta sexual y también en la ineficacia.
EI enfoque médico se ejemplifica por las definiciones incluidas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Éste reconoce a las parafilias como fantasías, impulsos sexuales o comportamientos que implican objetos no humanos (fetichismo, fetichismo travestiste), sufrimiento o humillación de uno mismo o de la pareja (sadismo sexual, masoquismo sexual), niños (pedofilia) u otra persona que no otorga su consentimiento (voyerismo, froteurismo, exhibicionismo).
OTRAS VARIACIONES SEXUALES
Las variaciones sales que se discuten a continuación son demasiado poco comunes para haber tenido gran cantidad de investigación dedicada a ellas; sin embargo, son interesantes debido a su naturaleza extraña.
LA ZOOFILIA
Es el contacto sexual con un animal; esta conducta se denomina también bestialismo o sodomanía, aunque este último término también se utiliza para referirse al coito a**l o, incluso, al s**o oral-ge***al entre humanos. Aproximadamente 8 % de varones en la muestra informaron haber tenido experiencias sexuales con animales. La mayor parte de esta actividad se concentraba en la adolescencia y probablemente reflejaba la experimentación y los impulsos sexuales difusos de ese periodo. No sorprende que el porcentaje fuese considerablemente mayor entre niños varones provenientes de granjas; 17 por ciento de los varones criados en granjas han tenido contacto con animales que da por resultado el orgasmo. Kinsey encontró que sólo 3 o 4 % de todas las mujeres habían tenido algún contacto sexual con animales. Los terapeutas actuales informan casos de hombres y mujeres que tienen actividad sexual con mascotas. Las actividades incluyen masturbar al animal, contacto oral ge***al y coito.
Se obtuvieron datos de 114 hombres, todos blancos, con una mediana de edad de 27 años; 64 % eran solteros, nunca casados, y 83 % tenían cuando menos cierta escolaridad universitaria. Estas características “Zoofilicas” dijeron que implicaba una preocupación por el bienestar de los animales y un énfasis en la actividad sexual consensual. Con base a una lista de posibles razones para el interés sexual en los animales, las dos más comunes eran un deseo de afecto y de s**o placentero. El tipo de contacto sexual informado por los hombres variaba según el tipo de animal. Recibir s**o oral y coito a**l eran las actividades más frecuentes con perros, en tanto que realizar coito vaginal y a**l eran más frecuentes con caballos. Sólo un hombre prefería a las ovejas, muchos de los hombres no habían tenido una pareja humana de cualquier género en el año anterior.
Los investigadores sugieren que la preferencia por la actividad sexual con animales se puede explicar a través de la teoría del aprendizaje en cuanto a que las recompensas ofrecidas por el s**o con animales son inmediatas, fáciles e intensas; por ende, extremadamente reforzantes. Sugieren que La elección de los respondientes por los animales se explica a través de su condicionamiento temprano, ya que la mayoría de los hombres preferían el tipo de animal con el que habían tenido s**o inicialmente.
EL FETICHISMO
El fetichismo se caracteriza por fantasías, impulsos o conductas sexuales que implican el uso de objetos inanimados para producir o mejorar la excitación sexual en ausencia de una pareja, durante un periodo de cuando menos seis meses y que provoca angustia importante. En los casos extremos, la persona es incapaz de excitarse y tener un orgasmo a menos que esté presente el objeto fetiche. Típicamente, el fetiche es algo estrechamente asociado con el cuerpo, como la ropa. Los fetiches que son objetos inanimados pueden dividirse aproximadamente en dos subcategorías: fetiches de medios y fetiches de forma.
Fetiches de medios y fetiches de forma
En un fetiche de medios, el material del que está fabricado el objeto es la fuente de la excitación. Un ejemplo sería un fetiche de cuero, en el que cualquier artículo de cuero es excitante para la persona. Los fetiches de medio pueden subdividirse en fetiches de medios rígidos y fetiches de medios suaves. En un fetiche rígido el fetiche es de una sustancia dura, como cuero o goma.
A menudo, los fetiches rígidos pueden asociase con el sadomasoquismo. En un fetiche de medios suave, la sustancia es suave, como piel o seda.
Fetichismo trasvestista
El travestismo (de trans, cruzar; vest, vestimenta) se refiere a vestirse como un miembro del otro género. Es posible que el travestismo lo practiquen una variedad de personas, debido a una variedad de razones. Los transexuales varones pueden tener que atravesar por una etapa de travestismo en el proceso de convertirse en mujeres. Algunos varones gay (travestis femeninos) se visten como mujeres y algunas lesbianas se visten con ropas masculinas (travestis masculinos); sin embargo, estas prácticas son básicamente caricaturas de los roles de género tradicionales. Los transformistas femeninos son hombres que se visten de mujer, con frecuencia como parte de sus trabajos como aristas del espectáculo. Este comportamiento no necesariamente implica una vida de travestismo; simplemente puede ser reflejo de los impulsos, cohesiones y frustraciones sexuales de la adolescencia.
En contraste con las personas que realizan travestismo por las razones enunciadas antes, el fetichismo trasvestista se refiere a un hombre heterosexual que viste ropa femenina para producir o aumentar la excitación sexual. Cuando este comportamiento persiste durante al menos seis meses y provoca angustia clínicamente significativa, esta persona tiene una parafilia. Puede ser que el travestismo se realice frecuentemente en privado, quizás por parte de un hombre casado y sin conocimiento de su esposa.
El travestismo es casi exclusivamente una variación sexual masculina; en esencia es desconocido entre las mujeres. Puede haber varias razones para esta diferencia, incluyendo la tolerancia de nuestra cultura hacia las mujeres que visten con ropas masculinas y la intolerancia hacia los hombres que visten con ropas femeninas.
EL SADISMO Y MASOQUISMO SEXUAL
Un sá**co sexual es una persona que deriva satisfacción sexual de infligir dolor, sufrimiento o humillación a otra persona. El término sá**co se deriva del nombre del personaje histórico del Marqués de Sade, quien vivió aproximadamente en el tiempo de la Revolución Francesa. No sólo practicaba el sadismo (en apariencia, varias mujeres murieron debido a sus atenciones)
Un masoquista sexual es una persona a la que le estimulan sexualmente las fantasías, impulsos o comportamientos que implican ser golpeada, humillada, atada o torturada para aumentar o lograr excitación sexual. Cuando esto se experimenta durante al menos seis meses y provoca angustia o incapacidad, es una parafilia. Con frecuencia se hace referencia a ambas como una pareja, dado que los dos comportamientos o roles (dar y recibir dolor) son complementarios.
Existen otros dos estilos de interacción que se relacionan con el sadomasoquismo (S-M). Éstos son ataduras y disciplina (A-D) y dominio y sumisión (D-S).
Ataduras y disciplina (A-D), se refiere al uso de dispositivos de restricción física u órdenes psicológicamente restrictivas como un aspecto central de las interacciones sexuales. Estos dispositivos u órdenes pueden imponer la obediencia o el servilismo sin inducir ningún dolor físico.
Las ataduras sexuales, el uso en la conducta sexual de dispositivos restrictivos que tienen significado sexual.
Un innovador estudio bajó todos los mensajes sobre ataduras enviados por correo electrónico a un grupo internacional de discusión por computadora.
De los mensajes en que los remitentes indicaron su género, 75 % eran varones. De aquéllos que indicaron una orientación sexual, la mayoría eran heterosexuales; 18 % dijeron ser gay y 11 %. Con más frecuencia (12 %) se mencionó el juego: “el s**o es divertido y el s**o es encantador y el s**o es JUEGO”. A continuación estaba el intercambio de poder (4 %): “Es una experiencia poderosa porque el activo es responsable del placer del sumiso”. Los siguientes temas más comunes eran la intensificación del placer sexual, la estimulación táctil asociada con el uso de cuerdas y esposas y el disfrute visual experimentado por la persona dominante.
Existe un notable desequilibrio en preferencias para los roles activo (“arriba”) y pasivo (“abajo”). La mayoría de los hombres y mujeres, sin importar la orientación sexual, prefieren estar “abajo”.
Dominio y sumisión (D-S) se refiere a la interacción que implica un intercambio consensual de poder; el miembro dominante de la pareja utiliza su poder para controlar y estimular sexualmente a la pareja pasiva. Tanto A-D como D-S implican una variedad de interacciones específicas que van de atípicas a parafilias.
Conducta sadomasoquista
El sadomasoquismo (S-M) es una forma rara de conducta sexual, aunque probablemente sus formas más leves, no parafílicas, sean más comunes de lo que mucha gente piensa. Kinsey encontró que 26 % de las mujeres y el mismo porcentaje de hombres han experimentado respuestas eróticas limitadas o frecuentes como resultado de haber sido mordidos durante la actividad sexual. Las fantasías sádicas o masoquistas parecen ser considerablemente más comunes que el comportamiento sadomasoquista real.
En un estudio, 178 varones respondieron a un cuestionario. La mayoría eran heterosexuales, con buen nivel de escolaridad y estaban interesados tanto en roles dominantes como sumisos (intercambiables). Las siguientes son conductas que la mayoría de ellos habían puesto en práctica y disfrutado: humillación, ataduras, nalgadas, latigazos, comportamiento fetichista, ligaduras con cuerdas y role playing de amo y esclavo.
Otro estudio aplicó cuestionarios a 130 hombres y 52 mujeres. El 33 % de los hombres y 28 % de las mujeres preferían el rol dominante; 41 % de los hombres y el 40 % de las mujeres preferían el rol sumiso; y 26 % de los hombres y 32 % de las mujeres eran versátiles. La mayoría de estos respondientes S-M eran heterosexuales. Los hombres que participaban en S-M, con frecuencia informaban haber estado interesados en tal actividad desde la infancia; las mujeres están en más probabilidad de informar que otra persona las introdujo a esta subcultura. Las mujeres prefieren las ataduras, nalgadas, s**o oral y role piayíng de amo y esclavo.
Se identificaron cuatro agrupamientos o temas: hipermasculinidad (p. ej., uso de consolador, e***a), aplicar o recibir dolor (p. ej., aplicar pinzas de la ropa a los pezones, azotar con un bastón, cera caliente), restricciones físicas (p. ej., esposas, camisas de fuerza) y humillación (p. ej., humillación verbal, bofetadas). El análisis posterior de la participación en las conductas dentro de cada agrupamiento identificó un continuo de frecuencia desde muy común hasta muy rara vez, donde el orden de las conductas sugería que este continuo refleja una dimensión desde más leve hasta más intensa. Por ejemplo, el continuo de humillación va desde flagelación (informada por 8I por ciento; más leve), pasando por humillación verbal (70 por ciento), uso de mordaza (53 por ciento) y bofetadas (37 por ciento) hasta el uso de cuchillos para causar heridas superficiales (11 por ciento; más intenso). Los resultados sugieren que las actividades S-M dentro de cada agrupamiento están gobernadas por un guión y que las conductas menos intensas son mucho más comunes.
Algunos observadores indican que el S-M tiene que ver con escenificaciones, como en el teatro. Las actividades sexuales S-M se organizan en “escenas”; la persona “escenifica” con su pareja S-M. Además de las actividades como las discutidas antes, los roles, vestuario y utilería son partes importantes de cada escena. Los roles incluyen esclavo y amo, sirvienta y ama, y maestro y alumno. El vestuario va de simple a complejo. La utilería puede incluir vestimentas de piel, alfileres y agujas, cuerdas, látigos y cera caliente.
Es interesante señalar que los sá**cos y masoquistas sexuales no consideran de manera consistente que experimentar o causar dolor sea sexualmente satisfactorio. Por ejemplo, el masoquista que se atrapa un dedo en la puerta de un automóvil gritará y se sentirá infeliz igual que cualquiera. El dolor es excitante para tales personas sólo cuando es parte de un ritual cuidadosamente gobernado por un guión.
Dominio y sumisión
Los sociólogos enfatizan que la clave en el S-M no es el dolor, sino más bien el dominio y la sumisión (D-S). De este modo, este no es un fenómeno individual, sino una conducta social enclavada en una subcultura y controlada por guiones elaborados.
Dentro de la representación, las personas asumen roles como el de amo, esclavo o niño malcriado.
Un fenómeno interesante desde una perspectiva sociológica es el control social sobre la toma de riesgos que existe en la subcultura D-S. Es decir, cuando uno permite que se le ate o sujete y se le den latigazos, se podrían recibir lesiones graves o incluso ser asesinado, sin embargo tales resultados son poco comunes. ¿Por qué? La investigación muestra que se hacen arreglos sociales complejos para reducir el riesgo. En primer lugar, los contactos iniciales generalmente se realizan en territorios protegidos como bares o reuniones, donde acuden otros individuos que gustan del D-S y que funcionan bajo las mismas reglas. Segundo, los guiones básicos son ampliamente compartidos, de modo que todos comprenden qué sucederá y qué no sucederá. Cuando los participantes son desconocidos, es posible negociar el escenario antes de actuarlo. Tercero, a medida que se desarrolla la actividad, se utilizan señales no verbales muy sutiles para controlar la interacción. Al utilizar estas señales, la persona que representa el rol sumiso puede influir en lo que ocurre. Así, a medida que dos personas actúan el guión de amo, y esclavo, el amo no tiene el control total y el esclavo no está totalmente impotente. De modo que la ilusión de control, y no el control real, es central para la actividad de D-S tanto del amo como del esclavo.
EL VOYERISMO
Vo**ur proviene de la palabra francesa voir, que significa “mirar”. (Peeping Tom) proviene de la historia de Lady Godiva; cuando esta mujer cabalgó desnuda por todo el pueblo en protesta por que su marido había subido los impuestos de sus arrendatarios, ninguno de los pobladores salió a mirarla, excepto uno, Tom de Coventry.
Existen dos tipos de voyer (peeping tom; mirón). En la escoptofilia, el placer sexual se deriva de observar los actos sexuales y los ge***ales; técnicamente en el voyerismo, el placer sexual proviene de ver desnudos, a menudo mientras que el voyer se masturba.
El voyerismo parece ser mucho más común entre hombres que entre mujeres. Según los informes del FBI, se arresta a nueve hombres y una mujer por acusaciones de ser “mirones”.
El voyerismo proporciona otro buen ejemplo del continuo de normalidad a anormalidad en el comportamiento. Por ejemplo, para muchos hombres y mujeres resulta excitante ver a un hombre o a una mujer que se desvisten y “bailan” de otro modo no habría clubes de desnudismo y esto seguramente está dentro del rango normal de conducta. Algunas mujeres son “mironas de entrepiernas”, de la misma manera que algunos hombres se dedican a ver los senos de las mujeres. EI voyerismo se vuelve una parafilia cuando las fantasías, impulsos o conductas continúan durante al menos seis meses y producen angustia y dificultad interpersonal.
Típicamente, los mirones desean que la mujer que ven sea una desconocida y no quieren que ella sepa lo que están haciendo. El elemento de riesgo también es importante; aunque uno podría pensar que un campo nudista sería el paraíso de un mirón, no es así, porque faltan los elementos de riesgo y de una actividad prohibida.
Los voyers pueden ser peligrosos o no.
Los voyers potencialmente peligrosos pueden identificarse de acuerdo con las siguientes características: (1) ingresan al interior de un edificio u otra estructura para ver a su sujeto y (2) llaman la atención de su sujeto hacia el hecho de que lo están observando.
EL EXHIBICIONISMO
El complemento del voyerismo es el exhibicionismo, en el que se deriva placer sexual de exponer los ge***ales a otras personas en situaciones donde es evidentemente inapropiado. En esta parte utilízanos pronombres masculinos porque generalmente los exhibicionistas son hombres. Es probable que la mujer que utiliza un vestido que revela la mayoría de sus senos se considere atractiva en lugar de anormal. Sin embargo, cuando el varón expone sus ge***ales, su comportamiento se considera ofensivo. De nuevo, el que una conducta se considere anormal depende en gran medida de si la persona que lo hace es hombre o mujer. El exhibicionismo homosexual también es muy poco común, de modo que el prototipo que tenemos del exhibicionista es el de un hombre que se exhibe ante una mujer. Cerca del 30 % de todos los arrestos por delitos sexuales se deben al exhibicionismo. Según una encuesta, 33 % de las mujeres universitarias han sido objeto de exhibicionismo indecente.
Cuando las fantasías, impulsos o conducta que implica la exposición sorpresiva de los ge***ales ante un desconocido dura cuando menos seis meses y causa angustia o dificultad, se considera parafilia.
En general los exhibicionistas recuerdan que su infancia se caracterizó por una disciplina inconsistente, falta de afecto y poco entrenamiento en las formas apropiadas de comportamiento social.
En la adultez, los exhibicionistas no parecen tener trastornos psiquiátricos. Sin embargo, en general son tímidos y poco asertivos carecen de habilidades sociales. También parecen tener problemas para reconocer y manejar sus propios sentimientos de hostilidad. Muchos están casados, pero no parecen lograr satisfacción con el s**o heterosexual.
Las causas exactas del exhibicionismo se desconocen, pero una explicación dada por la teoría del aprendizaje social ofrece algunas posibilidades. Según esta perspectiva, los padres podrían haber modelado sutilmente (o quizá de manera obvia) tales conductas en el hombre cuando era niño. En la adultez, puede haber reforzamiento para la conducta exhibicionista debido a que el hombre recibe atención cuando la realiza. Además, es posible que el hombre carezca de habilidades sociales para formar una relación adulta o tal vez el s**o en el matrimonio no sea muy bueno, de modo que recibe poco reforzamiento del s**o normal.
Es comprensible que a muchas mujeres les produzca alarma un exhibicionista. Pero dado que la meta del exhibicionista es producir impacto o alguna otra respuesta emocional intensa, la mujer que se altera de manera extrema le resultará gratificante. Es probable que la mejor estrategia que deba utilizar una mujer en esta situación sea permanecer tranquila y hacer algún comentario que indique su serenidad, en el cual le sugiera a él que busque ayuda profesional para su problema.
Tanto el voyerismo como el exhibicionismo se consideran comportamientos problemáticos cuando la otra persona implicada es un participante renuente. Un hombre que deriva placer sexual de ver cómo su pareja se desviste, o una mujer que se excita al exhibir su cuerpo en lencería nueva ante su marido, no están realizando conducta delictiva o parafílica.
HIPERSEXUALIDAD
La hipersexualidad incluye a la ninfomanía y a la satiriasis, en los cuales existe un nivel extremadamente elevado de actividad e impulso sexuales; en casos extremos, la persona es aparentemente insaciable y la sexualidad oscurece todas las demás preocupaciones e intereses. Cuando ocurre en las mujeres, se denomina ninfomanía; en los hombres, se denomina Donjuanismo. Aunque esta definición parece bastante simple, en la práctica es difícil saber cuándo una persona tiene un impulso sexual anormalmente elevado. Existe un amplio rango en las frecuencias con las que las personas tienen coito; por ende, el rango que definimos como "normal" también debería ser amplio. En la vida real, es frecuente que la ninfomanía o la satiriasis las defina el cónyuge. Por ejemplo, es posible que algunos hombres piensen que es poco razonable que la esposa quiera tener coito una vez al día o, incluso, dos veces por semana, y la considerarían como una ninfómana. Otros hombres pensarían que sería maravilloso estar casados con una mujer que quiera hacer el amor todos los días.
Debido a que estos dos términos son imprecisos, algunos investigadores prefieren el término hípersexualidad. La hipersexualidad se refiere a un impulso excesivo e insaciable ya sea en el hombre o en la mujer. Conduce a comportamiento sexual compulsivo en cuanto a que la persona se siente impulsada hacia él aunque pueda haber consecuencias negativas.
También, la persona nunca obtiene satisfacción con la actividad y es posible que no tenga or****os, a pesar de toda la actividad sexual. La compulsividad de la conducta conduce a que se vuelva sumamente ineficiente, con el resultado de que obstaculiza el funcionamiento en otras áreas de la vida de la persona.
Un estudio sobre 100 pacientes varones con parafilia o trastornos relacionados se enfocó en la creación de una definición operacional de la hipersexualidad. Los resultados sustentaron el uso del criterio de siete o más or****os por semana con una duración mínima de seis meses. Los hombres informaron un promedio de 7.4 / 8.0 or****os por semana en los seis meses anteriores; el tiempo modal por día que utilizaban los hombres en actividad sexual poco convencional era de una a dos horas. Informaron que su actividad hipersexual había comenzado entre las edades de 19 y 21 años. Los comportamientos poco convencionales más comunes eran masturbación compulsiva (67 %), promiscuidad prolongada (56 %) y dependencia de la pornografía (41 %). Las parafilias más comunes eran exhibicionismo (35 % de aquellos con una parafilia), voyerismo (27 %) y pedofilia (25 %).
El criterio se expresa como el número de or****os por semana. Algunas mujeres experimentan or****os rara vez o nunca; de hecho, su anorgasmia podría causar que realicen la conducta sexual compulsiva. Otro problema es que las mujeres que son orgásmicas, tienen la capacidad de or****os múltiples durante una sola sesión de actividad. Una mujer que tiene actividad sexual tres veces por semana podría experimentar siete u ocho or****os, que no serían atípicos o anormales. De nuevo, vemos que el género de una persona es muy importante para definir la anormalidad. De este modo, un criterio válido para la hipersexualidad en los varones no lo sería para las mujeres.
El término sumamente sexual se refiere a mujeres que desean obtener estimulación que lleve al orgasmo 6 o veces por semana o que se consideran como sumamente sexuales y su sexualidad afecta con frecuencia o de manera intensa sus vidas. Esta demanda conduce a retos en las áreas de sus sentimientos acerca de sí mismas, de sus relaciones de pareja y de sus relaciones con amigas mujeres. Para algunas de estas mujeres resultaba imposible formar una sola relación que pudiese satisfacer sus necesidades, lo cual conducía a tener parejas múltiples o a la formación frecuente de nuevas relaciones.
ASFIXIOFILIA
La asfixiofilia es un deseo de inducir en uno mismo un estado de deficiencia de oxígeno para crear excitación, para aumentar la excitación y el orgasmo. Se utilizan una variedad de técnicas, incluyendo estrangulación temporal con una cuerda alrededor del cuello, una almohada contra el rostro o una bolsa de plástico sobre la cabeza o la parte superior del cuerpo. Como es obvio, ésta es una conducta muy peligrosa; un error de cálculo puede conducir a la muerte. De hecho, se estima que esto provoca entre 250 y 1.000 muertes por año en Estados Unidos. La edad promedio de los hombres que mueren durante esta actividad es de 26 años, lo cual conduce a los investigadores a sugerir que es posible que quienes mueren son los novatos, debido a su inexperiencia.
Se sabe poco acerca de la asfixiofilia. La mayoría de las muertes atribuibles a esta práctica, implican a hombres. Es frecuente que tales casos sean obvios para el investigador entrenado. Las características que distinguen a estas muertes de los suicidios intencionales incluyen a un varón que está desnudo, travestido o vestido pero con los ge***ales expuestos y existe evidencia de actividad sexual al momento de la muerte. A menudo están presentes la pornografía y otros accesorios.
Recientemente, se han identificado algunos casos que han implicado a mujeres. Una reseña de ocho casos mortales entre mujeres encontró que sólo uno implicó vestuario inusual y ninguno incluía pornografía o accesorios. Dos de los casos se consideraron homicidios, uno fue suicidio y cinco fueron muertes accidentales. Los investigadores sugieren que la muerte debida a asfixiofilia puede ser mucho más común entre las mujeres de lo que nos damos cuenta, porque a menudo los investigadores reconocen menos estas muertes como causadas por esta práctica.
Los hombres y mujeres practican asfixiofilia ya que creen que la excitación y el orgasmo se intensifican por la reducción de oxígeno. No hay manera de determinar si esto es cierto. Si la experiencia es más intensa, puede deberse a un aumento en la excitación creado por el riesgo más que por la reducción del oxígeno. Algunos creen que ciertas mujeres pueden experimentar un orgasmo acompañado de ey*******ón uretral; esta creencia se ha identificado como una de las razones por las que las mujeres participan en la asfixiofilia. De nuevo, no existe evidencia al respecto.
Probablemente existe un rango que va de aquellos que intentan esta actividad sólo una vez por curiosidad hasta quienes participan en ella de manera repetida y compulsiva. Como es obvio, quienes la practican no quieren matarse; la mayoría utilizan un mecanismo de autoliberación, pero estas protecciones a veces fallan.
EL FROTTEURISMO
Se define como las fantasías, a impulsos o conductas sexuales que implican tocar o frotar los propios ge***ales contra el cuerpo de una persona que no ha consentido a ello, hacer este tipo de conducta durante un periodo mínimo de seis meses y que ello provoque angustia o dificultad interpersonal notables. Las formas leves de esta actividad son comunes.
Es posible que un hombre se acerque a una mujer que está de espaldas y que presione su pene contra el trasero de ella, o que una mujer se acerque de costado a un hombre y que frote sus ge***ales contra la pierna o cadera de él. Es posible que la persona objetivo desconozca lo que está ocurriendo si sucede en una multitud en un evento deportivo o un concierto. Antes señalamos que 35 % de la muestra de hombres universitarios informaron haber realizado esta actividad.
El frotamiento constituye un acto ejecutado con el fin de obtener placer sexual al frotarse o rozar a la persona deseada. Dicha conducta a menudo pasa inadvertida, ya que es llevada a cabo en lugares públicos concurridos por ejemplo, en medios de transporte público.
La dinámica de este comportamiento es probablemente similar a la del exhibicionismo. En su peor forma, el frotador es un individuo sexualmente inadecuado, que quizás se sentiría incapaz de efectuar un coito con una mujer adulta adecuada.
LA COPROFILIA Y LA UROFILIA
Son variaciones que tienen que ver con la excreción. En la coprofilia, las heces son importantes para la satisfacción sexual. En el caso de la urofilia, lo importante es la o***a. El urofílico puede tener el deseo de que la pareja se orine sobre él o ella como parte del acto sexual. Los conocedores denominan a la micción “lluvia dorada”.
La coprofilia y urofilia (o urolagnia) son desviaciones sexuales en que el placer sexual se relaciona con la eliminación de heces y excreción de o***a. La forma parafílica más común consiste en observar a hombres y mujeres que excretan. En su forma extrema, incluye ser objeto de defecación o micción o ingerir las heces y o***a. Si bien es frecuente que los niños observen con fascinación a sus padres en el baño, los adultos tienden a preferir la observación de extraños. Algunos de los que sufren estos trastornos miran a través de agujeros en los baños públicos. En algunos burdeles existen canceles de vidrio a través de los cuales pueden observarse los procesos de eliminación. La coprofilia tiene a menudo un componente homosexual, posiblemente porque es más fácil observar cómo defeca u o***a una persona del mismo s**o. En un informe secreto recientemente divulgado sobre Adolfo Hi**er, se presentaron pruebas de que éste padecía coprofilia y nunca copuló con mujeres; varias de sus amigas íntimas refieren que les pedía que lo humillaran, lo patearan y en especial que se acuclillaran sobre él para defecar y o***ar.
NECROFILIA
Es el contacto sexual con una persona mu**ta. Es una forma muy rara de comportamiento y los expertos la consideran psicótica y extremadamente desviada Los necrofílicos derivan gratificación sexual de ver a un cadáver o de tener coito con él; es posible que después mutilen al cuerpo. La actividad sexual con un ser humano mu**to, que puede incluir o no mutilación del cadáver se llama necrofilia o necrosadismo. El necrofílico no mata a nadie, como puede suceder con el sá**co extremo, sino que deriva su placer sexual de un cuerpo ya mu**to. Este tipo de conducta es muy poco frecuente; se observa sólo en hombres que sufren otros problemas mentales graves.
Hay individuos que tienen fantasías de cópula con mujeres mu**tas, y otros que pagan a una pr******ta para que simule un cadáver; lo que se acompaña de ataúd, flores y mortaja. En esta forma más leve suele haber consentimiento; en la forma extrema, es obvio que no. Se ha informado de casos homosexuales y heterosexuales de necrofilia.
Se tienen noticias de que la necrofilia existía en el antiguo Egipto. Los guardias cuidaban durante varios días a mujeres y niños de corta edad embalsamados para evitar la violación sexual de cadáveres. Sin embargo, es poco lo que se sabe, en realidad, sobre la necrofilia.
LA SALIROMANÍA
Es un trastorno que se encuentra principalmente en los hombres: un deseo de dañar o mancillar a una mujer o sus ropas o a la imagen de una mujer, como en una pintura o escultura. El hombre se excita sexualmente y es posible que eyacule durante el acto.
La saliromanía es un trastorno sexual que se da primordialmente en los hombres y que se caracteriza por el deseo de dañar o ensuciar el cuerpo o las prendas de vestir de una mujer o una representación de mujer. A menudo, la hostilidad es expresada simbólicamente mediante el acto de tirar ácido, alquitrán, tinta o algo parecido sobre una mujer extraña o una estatua por el hecho de cortar y desgarrar las ropas de las mujeres o el de desfigurar una pintura o una estatua. Conviene recordar el daño causado a la escultura La Piedad, de Miguel Ángel, o el guillotinamiento de la cabeza de la famosa estatua de la sirena de Copenhague. Estos actos fueron causados por individuos que padecían dicho trastorno. Los saliromaníacos se excitan habitualmente hasta el punto de la erección, y quizás ey*******ón y orgasmo, durante sus actos de destrucción.
EL TROILISMO O TRIOLÍSMO
Se refiere a tres personas que tienen relaciones sexuales juntas.
El troilismo consiste en compartir al compañero sexual con otra persona, mientras que el tercer individuo observa el coito. También puede involucrar dos parejas que tienen relaciones sexuales al mismo tiempo. El concepto que se tiene del troilista es que es un inadecuado sexual que no puede ejecutar el coito, a menos que participe en la experiencia sexual de “compartir”.
Muchos sexólogos son de la opinión que el troilismo implica elementos de fisgoneo y exhibicionismo. Sin embargo, la premisa de que el troilismo es un parafilia debe examinarse de nuevo si tenemos en cuenta las investigaciones recientes relacionadas con los que cambian de pareja. En cualquier caso, el troilismo es más importante entre los hombres que entre las mujeres, ya que los varones habitualmente instigan el patrón de comportamiento y derivan el máximo placer de ello.
LA PEDOFILIA
Es la excitación sexual intensa y recurrente derivada de fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos que implican la actividad sexual con uno o más niños prepúberes (generalmente menores de 13 años), durante un período de al menos seis meses.
El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables, o los deseos irrefrenables o fantasías sexuales causan malestar importante o problemas interpersonales.
El individuo tiene como mínimo 16 años y es al menos cinco años mayor que el niño/niños.
No se incluye a un individuo al final de la adolescencia que mantiene una relación sexual continua con otro individuo de 12 o 13 años.
Los pedófilos son aquellos sujetos que tienen intensas necesidades sexuales recurrentes y fantasías sexuales excitantes que implican actividad sexual con niños.
La incidencia de la pedofilia viene dada por los informes de la policía o los tribunales de justicia, más que por las referencias clínicas, como ya es habitual en las parafilias. En este caso, no obstante, los datos epidemiológicos inciden en una cuestión de especial sensibilidad en la sociedad actual: los abusos sexuales a niños. Sin embargo, no deben confundirse las cifras de ofendidos con las de ofensores. De hecho el porcentaje de niños que ha sufrido abusos señala a los pedófilos, como máximos responsables, pero no los únicos. La mayoría de pedófilos heterosexuales estudiados son solteros o divorciados, pero si se incluyera en los estudios de esta parafilia el incesto, variaría sustancialmente el porcentaje. En cualquier caso, los pedófilos tienen claras dificultades para establecer y sostener relaciones interpersonales normales. Otra característica que les define es que un porcentaje elevado (se considera que un 80 % sufrió la pedofilia o paidofilia, palabra que literalmente significa “amante de los niños” (del griego paidós, niño, y philía, amor) no es únicamente cosa de hombres: hay casos específicos de mujeres que han tenido repetidos contactos sexuales con niños. Sea como sea, los que la practican solamente son extraños para las víctimas en el 10 % de los casos.
En la tipología del pedófilo se distinguen tres tipos: el inmaduro, el represivo y el agresivo.
El inmaduro es el que acostumbra abusar de niños prepúberes y que nunca ha logrado movilizar aptitudes de relación con los demás, sintiéndose poderoso solamente con los niños; los niños muy raramente son extraños y con los que establece una relación no impulsiva, cortejándoles, estableciendo una amistad que llega a ser cautivadora y forzándoles muy pocas veces al coito.
El pedófilo represivo es la imagen inversa del anterior. El estrés dispara sus actos parafílicos, que suelen ser impulsivos y casi siempre con desconocidos.
El agresivo (que es el menos frecuente) suele presentar una historia de conducta antisocial, agrede a sus víctimas y puede causarles daños físicos de importancia.
OTRO TRASTORNO PARAFÍLICO ESPECIFICADO
Esta categoría se aplica a presentaciones en las que predominan los síntomas característicos de un trastorno parafílico que causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, pero que no cumplen todos los criterios de ninguno de los trastornos de la categoría diagnóstica de los trastornos parafílicos. La categoría de otro trastorno parafílico especificado se utiliza en situaciones en las que el clínico opta por comunicar el motivo específico por el que la presentación no cumple los criterios de ningún trastorno parafílico específico.
Algunos ejemplos de presentaciones que se pueden especificar utilizando la designación “otro especificado” son, entre otros, la excitación sexual intensa y recurrente que implica la escatología telefónica (llamadas telefónicas obscenas), que han estado presentes al menos durante seis meses y que causan malestar importante o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.