15/12/2025
En terapia lo vemos todos los días:
hay familias que no solo callan,
se empeñan en ocultar, en mentir, en sostener lo injustificable.
Familias que prefieren el silencio antes que la verdad, la apariencia antes que el bienestar, el “aguántate” antes que el cuidado.
Se calla por no incomodar, por no romper la imagen, aunque eso implique romper a una persona por dentro.
Por eso el cambio casi nunca es colectivo.
Recae en quien se cansa de cargar lo que no le corresponde, en quien deja de justificar el daño,
en quien entiende que callar también enferma y que la paz no se negocia, se elige.
Ser quien transforma duele.
Cuestionar la historia despierta culpas,
pero seguir soportando lo injustificable
profundiza heridas que luego pasan factura.
La salud mental no empieza en el pasado ni en la opinión ajena.
Empieza cuando alguien decide hacerlo distinto.