20/09/2024
TODO lo que le exiges a la pareja es todo lo que NO quedó satisfecho en la infancia por Papá y Mamá.
Mírame, Cuídame, Escúhame, Acaríciame, REconóceme, Apóyame, dame, Hazme caso, Protejame, Tenme en cuenta, Ayúdame...
Las demandas q uno puede tener hacia su pareja, reflejadas en la lista de deseos y necesidades expuesta previamente, pueden ser un eco de lo que quedó insatisfecho durante la infancia, principalmente proveniente de la relación con los padres. Las figuras paternas y maternas juegan un papel crucial en la formación de cómo percibimos el mundo y las relaciones en nuestra adultez.
Es aquí donde las relaciones humanas se entrelazan con historias marcadas por la infancia, un periodo de aprendizaje crucial q deja una huella profunda y duradera en nuestro ser. Las semillas sembradas en ese jardín temprano, regadas con las lágrimas y sonrisas de nuestros padres, germinan a lo largo de los años, tejiendo una red invisible que conecta nuestro pasado con nuestro presente.
Mirar hacia adentro, hacia esos primeros años de vida, puede resultar desafiante, pero también esclarecedor y liberador. En ese período temprano, donde la mente y el corazón son esponjas q absorben sensaciones, emociones y patrones de comportamiento que nos rodean, muchas de estas semillas q fueron plantadas crecerán fuertes y frondosas, nutriendo nuestro ser en armonía. Otras, sin embargo, pueden quedar enterradas en el suelo fértil de nuestra psique, esperando ser descubiertas y transformadas.
La necesidad de atención, cariño, reconocimiento y protección puede derivar de etapas de la niñez en las que estos elementos escasearon. Es comprensible que en la adultez se busque llenar esos vacíos emocionales con el amor y el apoyo de una pareja. Del mismo modo, el miedo al abandono, la búsqueda de seguridad y el deseo de control pueden remontarse a momentos en los que nos sentimos vulnerables e indefensos.
Es crucial comprender que estas demandas no son defectos, sino señales que nos muestran las áreas en las que aún podemos crecer y sanar. Reconocer estas heridas de infancia, aceptarlas y trabajar en ellas con compasión y determinación es un acto de valentía y autenticidad. La terapia y el autoconocimiento son herramientas poderosas q nos permiten transformar esas heridas en sabiduría y amor propio, construyendo relaciones basadas en la comunicación honesta, el respeto mutuo y la empatía.
Debajo de la superficie de las exigencias hacia la pareja yace un universo de emociones no expresadas, heridas no cicatrizadas y necesidades no satisfechas. La magia de la relación nos invita a explorar estos territorios desconocidos, a mirar con valentía debajo de las capas de protección y defensa que hemos erigido a lo largo de los años. En esta exploración profunda, encontramos tesoros escondidos de autoconocimiento y crecimiento, revelando aspectos de nosotros mismos que necesitan ser abrazados con amor y compasión.
En cada exigencia hacia la pareja se esconde una oportunidad de sanar, de crecer, de evolucionar. Al abrazar nuestras heridas de infancia con compasión y valentía, transformamos la relación con nosotros mismos y con los demás. En este viaje de autodescubrimiento y crecimiento, descubrimos el poder sanador del amor incondicional, que nos guía hacia la plenitud y la liberación, permitiéndonos ser quienes realmente somos: seres sabios, poderosos, conscientes y, sobre todo, seres de amor.
Autor: Nelson Enrique Zamora
Sahana C Holistico