06/01/2026
"Fluir con la vida" suena como una frase sencilla, pero en la práctica es casi un arte marcial para la mente. No se trata de resignarse o de ser un espectador pasivo, sino de dejar de pelear contra la corriente de las cosas que no podemos cambiar.
Muchos tememos que "fluir" signifique rendirse. Sin embargo, hay una distinción vital: Resignación: Es un estado de derrota.
Aceptación: Es un estado de claridad.
En la filosofía taoísta, existe el concepto de Wu Wei o "acción sin esfuerzo". No significa no hacer nada, sino actuar en armonía con la situación. Como un surfista: él no controla la ola, pero aprende a usar su fuerza para deslizarse sobre ella.
Sufrimos cuando la realidad no coincide con el guion que escribimos en nuestra cabeza. Fluir es reconocer que podemos controlar nuestras acciones, podemos controlar nuestra actitud.
No podemos controlar los resultados, el clima, ni las decisiones de los demás.
Fluir se vuelve más fácil cuando recordamos que nada es estático. Tanto los momentos de gran alegría como los de profunda tristeza son como nubes pasando. Si te aferras a lo bueno, sufres cuando se va; si te resistes a lo malo, lo haces durar más a través del rechazo, ese es el concepto de la impermanencia.
"El agua es fluida, blanda y dócil. Pero el agua desgasta la roca, que es rígida y no puede doblarse. Por regla general, lo que es fluido y blando siempre vence a lo rígido y duro." — Lao Tse.