14/11/2025
Hoy no hablo solo de limpiar, hidratar o proteger la piel. Hablo de un ritual consciente que abre una conversación contigo mismo. Cada gesto es una pausa para escuchar: el temblor de la respiración, la presión de las manos, el calor del rostro al sentir el agua. El cuidado de la piel se convierte en un espejo de tu interior, una oportunidad para honrar tus emociones, incluso las que duelen o no sabes nombrar. Al nutrirte por fuera, te permites nutrir por dentro: paciencia, compasión, valentía para aceptar lo que emerge en silencio. Este proceso no busca perfección, sino presencia. Al final, no es la cara que ves en el espejo lo que más importa, sino la relación que cultivas con tu yo más auténtico. Cuidado externo y cuidado interno, unidos para sentirte entero.