05/11/2018
LA FAMILIA CLAVE EN LA PREVENCIÓN DE LA DROGADICCIÓN
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El National Institute on Drug Abuse o NIDA es una institución del gobierno norteamericano, cuyo objetivo es conocer las causas y consecuencias del uso y la adicción a las dr**as y aplicar ese conocimiento para mejorar la salud pública e individual. De acuerdo con esta entidad, la Familia, es el soporte para la recuperación de la adicción a las dr**as, la cual se ha convertido en los últimos 50 años, en uno de los primeros problemas de salud pública para casi todos los países del mundo. En el 2016 más de 200 millones de personas consumieron dr**as y el problema avanza cada día y más aún en nuestro continente, en donde los carteles del narcotráfico organizan en los barrios populares, un tráfico de dr**as tenebroso, que destruye a la niñez y la juventud. Los padres o lo que es lo mismo, la sociedad entera, debe ser capacitada e instruida acerca del problema médico de la drogadicción y las formas de combatirla. Hay que ayudar a los padres, profesoras y líderes comunitarios, a planificar e introducir programas de prevención del abuso de dr**as con bases científicas a nivel comunitario. Si el niño o niña en su casa, por desconocimiento del tema en sus padres, cuando van a la escuela (primer grado de Primaria con 6 años), sin conocimiento alguno del peligro del uso de las dr**as, son presa fácil de compañero/as que ya las han usado y las probaran, por la curiosidad normal en los niño/as de descubrir el mundo. La droga de mayor uso en nuestro continente en los niños y jóvenes es la llamada “Droga-H” (de He***na), que viene de Colombia en forma de polvo, para ser inhalada por la nariz. En realidad, contiene poco de He***na (1-3%), y es una mezcla de talco, harina, polvo de cemento (raspado de la pared) y racumin (veneno para ratas), todo lo cual la hacen una mezcla mortífera para los pulmones (ingresa por la nariz), cerebro y demás estructuras vitales. El niño la usa sugerida por otro compañero que ya la usó y supuestamente le tranquilizó, ya que venía acosado desde su casa por los conflictos intrafamiliares. El uso genera dependencia y el contacto diario con compañeros de su misma edad (10-18 años), crea la adicción. La primera barrera de contención contra el uso del alcohol y dr**as, debe ser el mismo individuo (aún desde niño), vía la capacitación que debe recibir en su hogar, en la escuela o colegio. Luego la segunda barrera debe ser la familia, que en el 99% de los casos no tiene ni idea del tema, en el aspecto médico-científico, ya que lo que se lee y escucha en los medios de comunicación, muchas veces no es la información correcta y actualizada del tema. La tercera barrera de contención (para el NO uso del alcohol o dr**as), debe ser la escuela y el colegio. El riesgo de convertirse en un Adicto a las dr**as involucra una relación entre el número y el tipo de los factores de riesgo (comportamientos desviados o patológicos, generados en la infancia más temprana, por la mala relación padre-madre y de ellos para con los hijo/as). Los programas de prevención deben dirigirse a todas las formas del abuso de dr**as, por separado o en conjunto, incluyendo el consumo de dr**as legales (tabaco o el alcohol) y el uso de dr**as ilegales (ma*****na, co***na, base, he***na, éxtasis) y el uso inapropiado de medicinas. Estudios médicos actuales en USA nos permiten conocer que el problema de la adicción reside en el llamado sistema de recompensa del cerebro, un conjunto de estructuras del Cerebro, que, con estímulos, nos hace sentirnos bien después de realizar cierta actividad o modifica comportamientos mediante un refuerzo positivo. La sensación placentera que sentimos al tener s**o o comer algo delicioso, hace que queramos repetir la acción, asegurando la supervivencia de la especie con reproducción y consumo de alimentos. Placer y recompensa. El sistema de recompensa del cerebro se activa frente a un estímulo externo y envía señales mediante conexiones neuronales, para que se liberen a los neurotransmisores responsables de sensaciones placenteras: dopamina y la oxitocina. Su objetivo es claro: hacer que queramos repetir uno o más comportamientos, como forma de asegurar la existencia. La familia es uno de los principales factores de protección y de prevención del consumo de dr**as, al convertirse en la vía indispensable para que el menor adquiera hábitos, actitudes y formas de vida saludables, en sus primeros años de vida que les ayuden a decir 'no' a las dr**as en la adolescencia. Los consumidores de hoy en día son personas jóvenes, que no sufren a corto plazo consecuencias médicas graves, pero que pueden sufrir otros trastornos como fracaso escolar, violencia juvenil, problemas de socialización o problemas familiares. Son personas condenadas a tener una vida miserable, sin ninguna posibilidad de éxito y a terminar su vida en la cárcel o sanatorios y sin ninguna posibilidad de éxito en la vida.