11/02/2026
Hoy, 11 de febrero, Día Mundial de la Mujer Médica, celebro también en este mes mis 40 años de haber recibido la investidura como médica en el Ecuador.
Cuatro décadas que no las cuento en tiempo, sino en pacientes, aprendizajes, desafíos y gratitud.
Ser médica —y especialmente mujer médica— es formar parte de una historia que empezó mucho antes de nosotras. Pienso hoy en la Dra. Matilde Hidalgo de Procel, primera médica ecuatoriana, quien abrió puertas cuando aún estaban cerradas. Y en la Dra. Elizabeth Blackwell, la primera mujer en recibir un título de medicina en Estados Unidos, símbolo de determinación y vocación.
Gracias a mujeres como ellas, muchas pudimos caminar con mayor firmeza.
He tenido el privilegio de ejercer como médica nutrióloga, acompañando a pacientes oncológicos en momentos de profunda vulnerabilidad, colaborando en la atención de personas de bajos recursos, compartiendo conocimiento a través de la docencia y la investigación, y aprendiendo cada día que la medicina no solo se practica con ciencia, sino con humanidad.
Nada de esto tendría sentido sin el apoyo de mi familia, que ha sido mi sostén y mi mayor inspiración.
Hoy no celebro solo un aniversario personal. Celebro a mis colegas, a las que estuvieron antes, a las que están hoy y a las que vendrán. Celebro nuestra capacidad de servir, de investigar, de enseñar y de cuidar sin perder sensibilidad.
Que sigamos ejerciendo con ética, compasión y compromiso.
Feliz Día Mundial de la Mujer Médica.