23/04/2026
¿Sabes cuáles son las repercusiones en el desarrollo de tu niño si el reflejo tónico simétrico del cuello no está totalmente integrado?
Cuando el reflejo tónico simétrico del cuello (RTSC) no se integra correctamente, el niño vive en una lucha constante contra su propio cuerpo. Al mover la cabeza hacia arriba o hacia abajo, se activan respuestas automáticas en sus extremidades que interrumpen su postura; por ejemplo, al bajar la mirada para escribir, sus brazos tienden a doblarse y sus piernas a estirarse, lo que le obliga a retorcerse en la silla o "escurrirse" del asiento para compensar esa tensión involuntaria.
Esta interferencia física no solo genera fatiga muscular prematura, sino que también dificulta enormemente el gateo coordinado, ya que el cuerpo permanece dividido por la mitad, impidiendo que la parte superior e inferior trabajen en armonía.
A nivel académico, esta falta de integración se traduce en problemas visuales y de concentración significativos. Dado que el movimiento del cuello está "atado" a la musculatura de los brazos, tareas como copiar de la pizarra al cuaderno se vuelven agotadoras, pues el sistema visual pierde el enfoque cada vez que el niño cambia la posición de la cabeza. Este esfuerzo mental extra para mantener el control postural consume recursos cognitivos que deberían estar destinados al aprendizaje, lo que a menudo se manifiesta como falta de atención, dificultades en la motricidad fina y una frustración creciente ante tareas que requieren coordinación ojo-mano precisa.
Si deseas saber más sobre éste reflejo u otros que ocasionan dificultades en el desarrollo de los niños, no dudes en contactarnos al 0986601853.