04/01/2023
➡️El Trastorno de la Comunicación Social (TCS) o Trastorno Pragmático de la Comunicación ha sido recientemente introducido como nueva entidad diagnóstica en la última edición del manual internacional DSM-5 (2013).
➡️Su inclusión permite una distinción más sutil entre el Síndrome de Asperger (una forma de autismo de alto funcionamiento) y dificultades específicas en el uso social del lenguaje, sin que la persona presente comportamientos repetitivos e intereses restringidos.
➡️De esta manera, lo que antes (DSM-4, 2000) se diagnosticaba como Síndrome de Asperger, ahora (DSM-5, 2013) pasa a considerarse un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) o un Trastorno de la Comunicación Social (TCS).
➡️En ambos casos (Síndrome de Asperger y TCS) el niño o el adulto presenta buenas competencias verbales, asociadas a anomalías en la comunicación y en la interacción social. A diferencia del Trastorno de la Comunicación Social (TCS), en el Síndrome de Asperger están también presentes intereses restringidos o comportamientos repetitivos.
➡️En el DSM-5 (2013) tanto los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) como el Trastorno de la Comunicación Social (TCS) se clasifican entre los Trastornos del Desarrollo Neurológico.
➡️En el caso del Síndrome de Asperger y de los TEA son tres las áreas de interés clínico: dificultades en la interacción social, en la comunicación, patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
En el caso del Trastorno de la Comunicación Social (TCS) son dos solas las áreas de interés clínico: dificultades en la pragmática de la comunicación y, como consecuencia, en la interacción social.
➡️Por un lado, en el Trastorno de la Comunicación Social (TCS), a diferencia de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), no se registran patrones de comportamiento repetitivos e intereses restringidos. Por otro lado, la hipótesis de un déficit en la pragmática del lenguaje fuera del espectro del autismo sigue actualmente generando cierta controversia científica.