23/02/2026
¡IGNOMINIA!
Ante el deleznable hecho ocurrido en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador, el Centro de la Cultura Médica Ecuatoriana, institución representativa de la medicina nacional, expresa su indignación ante este nuevo capítulo ominoso que enluta a las generaciones de médicos ecuatorianos del ayer y de hoy, al imprimirse en los Anales del Alma Mater.
En esta ocasión, una nueva página en la que se narran actitudes de barbarie, de deshonestidad y de picardías antiéticas, propias solamente de un pueblo carente de moral, desconocedor de lo diáfano que debe primar en el comportamiento y en las acciones diarias de la convivencia; mostrándose en el espectro social cual comensales de la inmundicia espiritual, como cómplices y galardonadores del delito.
No hace muchos meses atrás que estalló la denuncia pública de estudiantes femeninas contra uno de sus profesores por combinaciones y propuestas de un “docente” a sus alumnas, para el cambio con aumento de notas por favores sexuales, en la misma Facultad de Medicina de la Universidad Central del Ecuador. Qué consecuencias pedagógicas van a resultar de estos métodos delincuenciales de aquellos “maestros” de la medicina con condición de gañanes, malhechores incrustados en las aulas y pasillos de la facultad cometiendo actos de corrupción institucionalizada.
Nuestra memoria guarda, además, el escándalo internacional del fraude ocasionado por la compra de cuestionarios del examen para optar a cargos de especialidad en hospitales de la Argentina, por parte de médicos ecuatorianos graduados en la Facultad de Medicina de una Universidad ecuatoriana, nueve de los cuales, graduados en la Universidad Técnica de Manabí, en el mes de julio del año anterior. Es un estigma para todos los que profesamos esta vocación honestamente, nos impone una carga de miserias ajenas, una vergüenza de culpabilidad que no nos pertenece, pero que en las afueras del país se nos señala. ¡No merecen estos asaltantes del honor llamarse galenos, no son médicos de alta condición moral ni practicantes de la ética profesional, debe retirárseles su diploma adquirido, probablemente, por medio de esas mismas estafas!
La burocracia de la Universidad Central acarrea, desde hace decenios, culpas determinadas como actos de corrupción que, antiguamente, se imponían como santerías estacionadas en la impunidad, con el garrote de las grupúsculos políticos adeptos a los denominados en ese tiempo “chinos”, “cabezones” y “revolucionarios de izquierda” que se beneficiaban de notas altas o ayudantías de cátedra; hoy en día se impone el soborno al secretariado, a la red de burócratas o el chantaje económico con escalas de puntos por dólar, como se ha denunciado.
Si estudiar medicina requiere un gran esfuerzo de tipo vocacional, como una “divina ilusión”, pues, así lo afirmó el Dr. Gregorio Marañón, médico humanista fundamentalmente, quien atendió a los enfermos por sobre todo interés personal y cuyas enseñanzas han sido el pilar de la práctica médica de pretéritas generaciones de médicos graduados en la Universidad Central del Ecuador, como es el caso de quienes conformamos el Centro de la Cultura Médica Ecuatoriana, entonces, con estas acciones deleznables cometidas por médicos, estudiantes y burócratas universitarios, se colige que los actuales sobornadores y sobornados, chantajeadores y chantajeados, acosadores y víctimas que serán titulados como Médicos y Cirujanos, se mantendrán en sus escritorios administrativos, otros saldrán a la práctica profesional a cometer los más detestables actos y prácticas antiéticas con los pacientes y enfermos que tengan la desgracia de presentarse en sus consultas o seguramente postularán para dignidades de institucionalidad administrativa.
Pedimos un merecido escarmiento y la penalidad requerida a quienes manchan la dignidad de la gloria de los médicos ecuatorianos; apoyamos a la Dra. Tamara León, sub-decana encargada de la Facultad de Medicina de la Universidad Central, por su valentía y entereza en develar estas patrañas repugnantes, y estamos atentos del desenlace de este suceso innoble quienes realizamos la práctica médica honesta con vocación y desinterés durante toda nuestra vida profesional.
¡Hechos propios de la barbarie y decadencia social!
Dr. Ricardo Torres Gavela, Médico-Cirujano
Presidente de CECUME
Quito, 21 de Febrero de 2026