09/02/2026
En el silencio de una celebración eucarística, ocurrió algo que ha estremecido a miles de fieles… y que la Iglesia ha examinado con extrema prudencia.
En una parroquia de la India, durante la Santa Misa, el rostro de Jesús apareció visiblemente en una hostia consagrada. Lejos del sensacionalismo, el hecho fue sometido a un proceso riguroso de discernimiento, estudio y verificación por parte de las autoridades eclesiásticas.
Tras una investigación seria y prolongada, el acontecimiento recibió la aprobación del Vaticano, reconociéndolo como un milagro eucarístico auténtico.
La Iglesia siempre ha sido cauta ante este tipo de sucesos. No corre detrás de lo extraordinario, ni basa la fe en milagros visibles. Y precisamente por eso, cuando reconoce uno, lo hace después de descartar explicaciones naturales y asegurar que el hecho no contradice la fe ni la doctrina.
Este milagro no añade nada nuevo a lo que la Iglesia cree desde siempre: que Cristo está real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Los milagros eucarísticos no buscan sorprender, sino recordar, despertar la fe adormecida y llamar a la adoración.
En un mundo que duda, niega o banaliza lo sagrado, estos signos se convierten en una llamada silenciosa pero poderosa:
Jesús está ahí… incluso cuando muchos no lo ven.
🙏 Señor Jesús, aumenta nuestra fe en tu presencia real en la Eucaristía y enséñanos a adorarte con un corazón humilde y sincero. Amén.