12/01/2026
En 1784, París estaba bajo la "cura milagrosa" de Franz Mesmer, un médico alemán que afirmaba curar cualquier enfermedad manipulando una fuerza invisible llamada "magnetismo animal". Sus sesiones consistían en sentar a los pacientes alrededor de una tina con barras de hierro, que iban conectadas a cada uno de los enfermos, adicional colocaba música suave. Esto provocaba convulsiones en los pacientes o que entraran en un estado de hipnosis, sin embargo la gente se curaba (o eso creían). Esto convirtió su método en algo que adoraban las personas de clase alta.
Ante el auge que Mesmer estaba teniendo con sus sesiones de magnetismo, el Rey Luis XVI, escéptico, ordenó una investigación científica que diera fin a lo que estaba llevando a cabo el hombre. Para esto, reuninió al "Dream Team" de la ciencia de la época, Benjamin Franklin (padre de la electricidad), Antoine Lavoisier (padre de la química) y Joseph Guillotin (inventor de la guillotina).
La misión era probar si el fluido magnético existía de verdad o era un fraude teatral solo para sacar dinero a las personas.
Para esto, hicieron algo revolucionario para la época, vendaron los ojos a pacientes (el primer ensayo a ciegas de la historia). Le dijeron a una paciente que la estaban magnetizando detrás de una puerta (mentira) y ella tuvo convulsiones inmediatas. Luego la magnetizaron de verdad sin decirle nada, y no sintió absolutamente nada.
En otro experimento, un joven colapsó al abrazar un árbol que creía "cargado", aunque era un árbol normal.
La conclusión del informe de Franklin fue que "El fluido magnético no existe". Pero descubrieron algo más importante, y es que los pacientes no mentían, si sentían efectos reales, pero no venían del magnetismo, sino de su propia mente. Sin saberlo, habían documentado científicamente el Efecto Placebo y el poder de la sugestión. Demostraron que la creencia de un paciente puede provocar cambios físicos reales.
Mesmer fue desacreditado como científico, pero sus técnicas de trance sobrevivieron y evolucionaron en lo que hoy se conoce como hipnosis. Y nos dejó una palabra: cuando algo nos atrapa por completo, decimos que estamos "mesmerizados" (fascinados), recordando al hombre que, queriendo probar la magia, terminó ayudando a fundar la psicología moderna.
Fuente: Report of the Royal Commission on Animal Magnetism (1784), Smithsonian Magazine y American Psychological Association. Crónica histórica validada sobre el origen del método científico en medicina.
(Tomado de la red, Universo sorpresa)