25/11/2025
Hoy 25 de Noviembre se conmemora mundialmente la prevención y erradicación de la violencia contra la mujer… al salir del trabajo escuché a un ‘’caballero’’, (profesional, adulto mayor) decir una frase bastante inapropiada sobre las mujeres, que no la diré por respeto a mis pacientes y lectores…entonces aproveché y le dejé esto para la reflexión del día.
Obviamenete ni lo leerá o cambiará algo al respecto, lo más irónico es que por la mañana tuve un gesto de cortesía al regalarle el periódico del día; lo que si se, es que sin duda con tanto malcriado/a e ignorante, se aprende a cultivar y reforzar la calma desde un lugar de paz y no de la reactividad.
- Que curioso…hablamos de ‘’prevención de la violencia contra la mujer” como si bastara con un afiche, una charla y un par de discursos. Mientras tanto quienes deberían brindar protección…llegan tarde, confundidos o con más trámites que soluciones.
La prevención real no es un slogan: es educación, límites y acción oportuna.
Porque cuando el sistema no protege, la responsabilidad de cambiar empieza por cada uno… especialmente por quienes todavía no entienden que la violencia nunca es justificable.
Ese ente grandioso, complejo, lleno de trámites, sellos y excusas creativas nos ofrece su mejor arma:
“Vuelva mañana”.
Un monumento a la eficiencia.
Porque claro, ¿para qué querría una mujer protección inmediata cuando puede hacer fila, pelear con un formulario y repetir su historia traumática catorce veces como si fuera un karaoke del dolor?
La prevención debería ser simple:
Educar. Proteger. Actuar.
Pero no, seguimos confiando en que los “machitos de caricatura” reflexionarán por arte de magia, o que los sistemas que “funcionan cuando quieren” de pronto funcionen todos los días.
Nadie nace violento. Se elige serlo.
La violencia es una conducta aprendida, adquirida y sostenida por decisiones, entorno y ausencia de límites. Y toda elección tiene consecuencias.
No hay excusa, no hay bebida, no hay estrés, no hay infancia difícil que convierta la agresión en derecho.
Porque al final la prevención no es un trámite:
Es un límite. Y ese límite empieza cuando la sociedad, toda; deja de tolerar, minimizar o hacer chistes sobre la violencia que muchos se empeñan en perpetuar.
Quizá algún día el sistema funcione.
Pero más urgente aún es que dejen de fallar los seres humanos. -